martes, 8 de septiembre de 2009

Tarot de Mantegna

Este estudio aquí publicado procede de [LA PUERTA]

1. EL MÍSERO
Misero I

La primera lámina del Tarot simboliza la parte inferior de la Creación, allí donde la luz del Creador a duras penas puede llegar. Se representa por medio de un mendigo, el Mísero, palabra proveniente de la latina miser, que signiFIca ‘desdichado, infeliz, miserable’. San Isidoro de Sevilla explica de la manera siguiente la idea antigua de la etimología de esta palabra: «Propiamente porque ha perdido (amiserit) toda la felicidad. Cicerón llama míseros a los muertos porque han perdido (amiserunt) la vida.»1 Siguiendo los conceptos renacentistas, el Mísero «es como un muerto» por estar alejado del manantial de la Vida; por ello es desdichado, pues no conoce la auténtica felicidad que proviene de los dioses.
En la lámina se observa a este hombre, vestido con andrajos, con un bastón sin pulir. Lo vemos entre las ruinas de un templo destruido, junto a un árbol seco y muerto, pues no recibe el viento vivificante de primavera, y con unos perros mordiéndole los pies, que son su fundamento. Es una imagen parecida a la carta del Loco perteneciente al Tarot de Marsella, de la cual E. d’Hooghvorst explica que, grabando esta lámina, «el imaginero ha querido significar el exilio del hombre en este mundo: creado para el Arte, la poesía, la profecía, hele aquí mudo, en silencio satánico. [...] El dibujo nos muestra claramente a un hombre en camino. Camina desde siempre. ¿Adónde va? A ninguna parte. Tal es su destino heredado de los sueños del vagabundeo, su único bagaje».2

Serie S: Los rangos y oficios del hombre


1. Etimologías (cit. en p. 42, n. 50), vol. I, p. 833: X, 173.
2. «Los Tarots» (cit. en p. 26, n. 26), p. 114.

2. EL SERVIDOR
Fameio II

La segunda lámina es la representación de un Servidor, en idioma original Fameio, del latín famulus, que significaba ‘servidor, doméstico’, de donde procede la palabra familia: ‘conjunto de personas que un señor sustenta dentro de su casa’.
En la imagen, el Servidor anda llevando una crátera en las manos, a la que mira fijamente. Es lógico relacionar esta lámina con una carta del Tarot de Marsella, la Sota de Copas.1 La copa representa simbólicamente un recipiente que contiene alguna cosa, y esto nos remite a la copa medieval simbólicamente más importante, el santo Grial, recipiente donde se recogió la sangre de Cristo. Según J. E. Cirlot, «el Grial significa simultáneamente un vaso (grasale) y un libro (gradale)».2 El Servidor es quien lleva este precioso tesoro, ya sea la sangre de Jesucristo, que salva al hombre de la muerte, ya sea el libro en donde está escrita la Revelación de Dios. Pero aquello que lleva el Servidor de ningún modo le pertenece, quizás ni tan siquiera lo conoce, ya que sólo es un intermediario que lo transporta. El recipiente está cubierto, todavía no se deja ver aquello que contiene.

Serie S: Los rangos y oWcios del hombre


1. Cf. S. R. Kaplan (cit. en p. 21, n. 17), p. 52.
2. Diccionario de símbolos, Barcelona, Labor, 1982, voz «Graal».

3. EL ARTESANO
Artixan III

El Artesano trabaja y da formas nobles a las materias brutas; su nombre proviene del vocablo latino ars, ‘conjunto de normas y reglas para hacer algo bien’. San Isidoro de Sevilla explica que «deriva del griego arete´-s, esto es, de lo que en latín decimos virtus».1 Virtus es a su vez un derivado de vir, ‘hombre’, pues éste es quien tiene la fuerza creadora capaz de dar forma a la materia.
Dentro de un ediWcio, el Artesano de la lámina trabaja sobre un pequeño yunque, teniendo sobre la mesa diversas herramientas; al fondo a la derecha, hay una forja con una visible llama de fuego. En el modelo iconográWco que Ripa propone para el arte debe haber un fuego, ya que «la ígnea llama aparece como principal instrumento de las cosas que al arte pertenecen, pues, consolidando o ablandando la materia, la hace apta para ser utilizada por el hombre en muchas de sus industriosas actividades».2 A los artesanos que trabajan con el fuego se les ha relacionado siempre con la Alquimia,3 y por ello los alquimistas son llamados «Wlósofos por el fuego».
Al otro lado de la forja, un personaje que parece su maestro supervisa el trabajo del Artesano con una extraña posición de manos. Desde la Antigüedad clásica los artesanos se agruparon en gremios; debían ayudarse y amarse todos como hermanos, y transmitirse los secretos del oWcio, junto a secretos iniciáticos y WlosóWcos.

Serie S: Los rangos y oWcios del hombre


1. Etimologías (cit. en p. 42, n. 50), vol. I, p. 277: I, 1, 2.
2. Iconología (cit. en p. 47, n. 58), vol. I, p. 116.
3. Cf. M. Eliade, Herreros y alquimistas, Madrid, Alianza Editorial, 1974.

4. EL MERCADER
Merchadante IIII

Mercader deriva del latín merx, ‘mercancía’, que en la lengua familiar se empleaba como ‘negocio, asunto, cosa’, incluso reWriéndose a personas; de la misma raíz proviene Mercurius, dios del comercio.1
El Mercader de esta sobria lámina, ataviado con la ropa de la burguesía Xoreciente de la época, lee atentamente una carta o una contrata, sujetándola con las dos manos, lo cual parece inducirnos a recuperar la relación etimológica entre Mercader y Mercurio. San Agustín, recogiendo la sabiduría clásica, escribe: «Se dice llamado Mercurio porque ‘corre en medio’ (medius currens), al igual que la palabra corre media entre los hombres. [...] De ahí le viene también el que presida las mercaderías, porque entre los que venden y los que compran media la palabra.»2
Ripa, explicando la imagen iconográWca del Comercio y trato de la vida humana como el intercambio de relaciones y palabras entre los hombres, enseña que el Gran Maestro y Señor del Mundo hizo muy sabiamente en no colmar ningún lugar de la tierra con todos los productos que existen, para que los unos precisen de los otros: «Esta necesidad provoca que cada nación tenga ocasión de tratar con las otras y ayudarse de ellas, de donde viene el intercambio que se produce con el comprar y el vender.»3 Es como el cielo y la tierra, que, desde la caída, no son completos y uno necesita del otro.

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1. Cf. A. Ernout et A. Meillet, Dictionnaire étymologique de la langue latine, París, Klincksieck, 1985, voz «Merx».
2. «La Ciudad de Dios», en Obras de san Agustín, Madrid, BAC, 1964,
vol. XVI, p. 372.
3. Iconología (cit. en p. 47, n. 58), vol. I, p. 196.

5. EL GENTILHOMBRE
Zintilomo V

A finales del siglo xv, los gentilhombres eran nobles que servían o acompañaban al rey en sus diferentes actividades. La palabra proviene del latín gens, gentis, ‘raza, familia o tribu’.
En la lámina vemos a un Gentilhombre durante una cacería. El personaje principal practica el arte de la cetrería junto a un ayudante que lleva dos perros. La caza de volatería por medio de halcones amaestrados fue el deporte favorito de la nobleza feudal, pero además contiene una signiWcativa lectura simbólica. Es un símbolo que provenía de los egipcios, pues para ellos el halcón era el jeroglíWco del alma humana, lo cual recogieron los griegos; en griego halcón se dice hiéraks, que se relaciona directamente con hierós, ‘sagrado’. Según Horapolo del Nilo, único autor clásico que explica el signiWcado de los antiguos jeroglíWcos, «el halcón, por estar relacionado con el alma, no bebe agua, sino sangre, con lo que también se alimenta el alma [...] porque parece ser imagen del sol, mirando con vista penetrante hacia sus rayos a diferencia de todas las aves».1 Cuando el halcón tiene la cabeza cubierta con el capirote representa el alma (psykhe´-), prisionera en la oscuridad del cuerpo, pero cuando se le saca el capirote, el ave, es decir el alma, se dirige hacia el sol, que es el origen de las almas, y al que el halcón puede mirar Wjamente sin cegarse.
Se conocen varios emblemas renacentistas en los que se ve un halcón con el capirote, cuyo lema reza: «Espero la luz después de las tinieblas», aludiendo al signiWcado jeroglíWco del arte de la cetrería, que el hábil grabador del Tarot ha escondido en esta lámina.

Serie S: Los rangos y oWcios del hombre


1. Hieroglyphica, Madrid, Akal, 1991, pp. 83 y 87.

6. EL CABALLERO
Chavalier VI

Extraña representación de un caballero sin caballo, quizás para mostrar que lo importante del Caballero no es precisamente el hecho de ir a caballo. Covarrubias lo indica al explicar el sentido de la palabra: «El cavallero se llama en latín miles [...]. Esto trae origen del modo de elegir un cavallero, porque de mil soldados escogían uno [...]. De manera que no se dirá cavallero absolutamente el que anda a cavallo, sino por ser escogido para la orden de cavallería, que consta de hombres escogidos cada uno entre mil».1 El Caballero lo era en tanto pertenecía a una orden o escuela iniciática, y para ello debía ser investido en una ceremonia de carácter sagrado.
En el grabado vemos dos personajes: en primer término un Caballero con una espada corta y detrás suyo un servidor con una espada larga; esto hace referencia a la costumbre de los caballeros de Wnales de la Edad Media de llevar dos espadas, una grande para atacar, ceñida a la izquierda, y otra más corta, o bien un puñal llamado misericordia, ceñida a la derecha, que se utilizaba para herir a los jinetes caídos. Estas dos espadas representan el simbolismo doble propio de la espada, que es una arma de «doble Wlo», como dice R. Guénon: «La espada es un símbolo del Verbo o de la Palabra, con su doble poder creador y destructor.»2
La aventura del Caballero era propiamente una búsqueda, cuyo Wn, como narra un ritual caballeresco, consistía en recorrer «el Oriente y el Occidente, el Septentrión y el Mediodía, en busca de la Palabra Perdida. A pesar de las tinieblas que nos envolvían y las diWcultades que el error y la ignorancia han sembrado sobre nuestros pasos, creemos haberla encontrado».3

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1. Tesoro de la lengua castellana o española, Barcelona, Alta Fulla, 1987, voz «Cavallero».
2. Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada, Buenos Aires, EUDEBA, 1969, p. 157.
3. Según P. Mariel, Rituels des sociétés secrètes, París, La Colombe, 1961,
p. 109.

7. EL DUQUE
Doxe VII

A causa de la Wgura de esta lámina, algunos autores han pensado en un posible origen veneciano de estos grabados; pues, en efecto, el personaje va ataviado como los Dux de Venecia. Los Dux eran en todo diferentes a los demás Duques, ya que su dignidad era una imagen o representación de la soberanía que residía en toda la Junta de Senadores. Los Dux llevaban un gorro frigio, como los adeptos de Mitra en la Roma Imperial; Mitra representa el amor, y se le considera «príncipe de las generaciones y de la fecundidad, que perpetúa y renueva el mundo».1 Por este motivo se ha atribuido un signiWcado fálico a este gorro.
Duque proviene del latín dux, que signiWcaba ‘conductor, guía’; era un término del antiguo lenguaje pastoril, atribuido a quien ‘conducía’ el rebaño.2 En la antigua Roma, se utilizaba para designar a la persona que conducía el ejército con el estandarte. Un detalle destaca de la Wgura, quizás ligado con el sentido etimológico: la posición de la mano siniestra que señala el centro de su cuerpo, mientras que, para que se pueda observar esta señal, con la diestra aparta su larga capa. Así, el personaje parece ‘conducir’ hacia el interior de uno mismo, aplicando la máxima antigua «Conócete a ti mismo».

Serie S: Los rangos y oWcios del hombre


1. J. F. M. Noël, Diccionario de mitología universal, Barcelona, Edicomunicación, 1991, voz «Mitra».
2. Cf. A. Ernout et A. Meillet (cit. en p. 56, n. 1), voz «Dux».

8. EL REY
Re VIII

El Rey, en latín rex, era quien dirigía él solo los asuntos del Estado. En la lámina aparece el Rey entronizado como las dos últimas Wguras de la serie, indicando dominio y potestad, y vestido como un general romano, coronado y mirando atentamente la vara o cetro de mando, pues con ella ‘rige’. Rex proviene de rego, ‘regir’, que signiWca propiamente ‘dirigir en línea recta’ y secundariamente ‘ejercer la dirección o el mando de algo’.1 A partir de esta etimología san Isidoro de Sevilla aWrma: «No “rige” el que no “corrige”. El nombre de “rey” se posee cuando se obra “rectamente”, y se pierde cuando se obra mal. De aquí aquel proverbio que corría entre los antiguos: “Serás rey si obras con rectitud; si no obras así, no lo serás.”»2
La composición de la Wgura se centra en el cetro que el Rey sostiene verticalmente con su diestra; ello es así porque el cetro es dado a aquel que ha «corregido» su naturaleza caída y tiene el dominio sobre la creación. Ripa deWne el modelo iconográWco del Dominio como un personaje que sostiene un cetro y escribe que «es clarísimo signo de Dominio, según resulta de numerosos autores, y en particular de Pitágoras, quien bajo Wguras míticas representa su Wlosofía. Pues éste deWnió a Osiris como Rey y Señor».3
Osiris es la imagen simbólica del rey, porque por medio de su muerte y resurrección ha «corregido» la mala formación, eliminando lo que en él era heterogéneo. En Alquimia se llama rey al «oro de los Wlósofos, [...] principio de Wjeza que anima el mercurio de los sabios y la materia de la piedra».4 Es una imagen del Rey que anima y domina el universo por medio del cetro, que es la medida perfecta de todas las cosas.

Serie S: Los rangos y oWcios del hombre


1. Cf. A. Ernout et A. Meillet (cit. en p. 56, n. 1), voz «Rego».
2. Etimologías (cit. en p. 42, n. 50), vol. I, p. 765: IX, 3, 4.
3. Iconología (cit. en p. 47, n. 58), vol. I, p. 296.
4. A. J. Pernety, Diccionario mito-hermético, Barcelona, Indigo, 1993, voz «Rey».


9. EL EMPERADOR
Imperator VIIII


Emperador es una palabra proveniente del latín imperator, que a su vez está compuesta de in y paro, y que signiWca propiamente ‘tomar medidas, hacer preparativos para que una cosa se haga’; según ello, el sentido de ‘gobernar’ derivaría de la idea de ‘ordenar’.1 Por sus vestidos y atributos el Emperador de la lámina se relaciona con Júpiter, del cual ha dicho Agrippa: «Ciertamente, es el pensamiento de este mundo que, conteniéndose en sí mismo, lo produjo.»2 Los rasgos de ancianidad y su barba muestran la eternidad de este pensamiento.
Los atributos que identiWcan al personaje de la lámina son los que desde Augusto usaban los romanos para signiWcar al Emperador; éste iba cubierto con el manto púrpura de los generales victoriosos, se ceñía la corona de laurel, árbol atribuido a Júpiter, poseía el cetro corto del mismo dios y sostenía en su mano el globo que representaba el universo. En el grabado, el personaje lo mira Wjamente como si lo fecundara con la mirada. La utilización de los atributos de Júpiter indica que el Emperador encarnaba el poder de dicho dios sobre la tierra. Tal aspecto es conWrmado por el hecho de encontrarse detrás de una cortina, lo que le conWere un carácter sagrado, separado del mundo profano. Los pies cruzados, como en el Emperador del Tarot de Marsella, indican un gesto ritual que, como explica G. van Rijnberk, «signiWca la concentración volitiva necesaria para construir, consolidar y mantener lo que ha creado con su inteligencia».3
El águila situada en la parte inferior de la lámina es un símbolo de inmortalidad en la tradición occidental, ya que, según la leyenda, cuando está a punto de morir desciende volando hacia una fuente, en la que se sumerge tres veces para renovarse y volver a ser joven.

Serie S: Los rangos y oWcios del hombre


1. Cf. A. Ernout et A. Meillet (cit. en p. 56, n. 1), voz «Impero».
2. La Wlosofía oculta (cit. en p. 34, n. 41), p. 262.
3. Le Tarot (cit. en p. 22, n. 21), p. 232.

10. EL PAPA
Papa X

La serie de los rangos y oWcios del hombre acaba con la Wgura del Sumo PontíWce romano, sucesor de san Pedro. Es el vértice de todos los poderes y primera jerarquía, en tanto que jerarquía signiWca ‘gobierno sagrado’.
El Papa lleva la triple tiara sobre su cabeza, y los tres pisos de ésta evocan los tres mundos, el físico, el anímico y el espiritual, sobre los que el Papa ejerce su poder. El piso inferior, que representa el mundo material, es la herencia que el hombre recibe de sus padres; el segundo piso, que representa el mundo psíquico, son las inXuencias astrales que el hombre recibe al nacer, y Wnalmente el último piso, que representa el mundo espiritual, es la parte divina que está en el hombre. Las vestiduras del Papa son blancas, símbolo de la puriWcación de los tres reinos.
Con su mano derecha sostiene dos llaves que signiWcan la autoridad y la potestad espiritual que ostenta, como lo enseñó Jesucristo: «Yo te daré las llaves del reino de los cielos, y cuanto atares en la tierra será atado en los cielos, y cuanto desatares en la tierra será desatado en los cielos.»1 Se han relacionado estas dos llaves con las dos operaciones alquímicas fundamentales, el solve, la llave que desata, y el coagula, la llave que ata. Su mano izquierda se apoya sobre un libro cerrado, donde están escritos los misterios revelados que la Iglesia guarda y transmite.

Serie S: Los rangos y oWcios del hombre


1. Mateo, XVI, 19.

11. CALÍOPE
Caliope XI


Calíope es una palabra griega y significa ‘que tiene una bella voz, que suena agradable’, de kalós, ‘bello’, y óps, ‘voz, palabra’. Todas las Musas participan de esta ‘bella voz’; por ello se consideraba a Calíope la primera de las nueve Musas y se le atribuía la sabiduría del conjunto de las Musas, de tal modo que nombrándola a ella se entendían comprendidas todas las demás. Cuando Hesíodo cita el nombre de las nueve Musas, termina por Calíope y dice de ella: «Ésta es la más señalada de todas. Ella es la que asiste a los venerables reyes. [...] A éstos les vierte sobre su lengua una dulce gota de miel y de sus bocas Xuyen meliXuas palabras.»1 El autor del Tarot representa la ‘bella voz’ por medio de un clarín, una voz metálica, un sonido vivo, capaz de resucitar a los muertos, como las trompetas del Apocalipsis.
Calíope es propiamente la Musa de la elocuencia y de la poesía heroica, pues, como escribió Virgilio, «Calíope confía a los libros los poemas heroicos».2 En algunas representaciones aparece sosteniendo con la diestra tres libros, la Odisea, la Ilíada y la Eneida, los grandes poemas heroicos de la tradición clásica. Homero escribió sobre Calíope: «La Musa inspiró al aedo que cantase las hazañas de héroes, de una acción cuya fama llegó por entonces al cielo anchuroso.»3
En la lámina, Calíope se encuentra en la ladera del monte Helicón, también llamado Parnaso, donde residían las Musas, y junto a la fuente de Hipocrene, cuyas aguas favorecen la inspiración de los poetas. Algunos poetas de la Antigüedad suponen que Calíope es la madre de Orfeo, el primero de los poetas y el profeta de los gentiles, que con su voz amansaba las Weras.

Serie D: Apolo y las Musas


1. Teogonía, México, UNAM, 1986, p. 3: 79.
2. Según Ripa, Iconología (cit. en p. 47, n. 58), vol. II, p. 115.
3. Odisea, Madrid, Gredos, 1986, p. 209: VIII, 73.

12. URANIA
Urania XII

Urania es la Musa del cielo, ya que éste es el signiWcado de su nombre, del griego ouránios, ‘del cielo, celeste’ en su primer sentido; en el segundo significa ‘que eleva, que lanza hacia el cielo’.1 Este doble sentido etimológico es el que recoge Ripa al deWnir a esta Musa: «La Musa de la que tratamos es llamada Celeste por los Latinos, pues Urano es lo mismo que el Cielo. Y aún sostienen algunos que recibe este nombre porque eleva hasta el Cielo a los hombres más doctos.»2 Urania acompaña el alma del artista hacia su origen y así lo diviniza, llevándolo al apoteosis, en el sentido propio del término griego: apó y théo-sis, ‘acción de divinizar, deiWcación’.
El grabador de nuestro Tarot la representa sosteniendo con una mano el globo del mundo y con la otra un compás para medir. Dice sobre ella Virgilio en su opúsculo De Musis: «Urania examina los movimientos de los cielos y los astros.»3 También a esta Musa parece referirse el poeta latino cuando escribe: «Las dulces Musas me muestren las constelaciones y los cursos de los astros, los variados eclipses del Sol y los desfallecimientos de la Luna; cuál es la causa de los terremotos, qué fuerza hinche los abismos del mar...»4
Del movimiento de los cielos proviene el amor divino, por lo que la Musa Urania se identiWca con la Venus celeste, la que da el amor puro; por ello escribe Platón: «Y es éste el Amor que es bello, el que es “celeste”, el que procede de la Musa Urania», y a continuación explica que se debe a este Amor de Urania «incluso la ordenación de las estaciones de los años».5

Serie D: Apolo y las Musas


1. Cf. A. Bailly, Dictionnaire grec-français, París, Hachette, 1963, voz «Ouránis».
2. Iconología (cit. en p. 47, n. 58), vol. II, p. 114.
3. Según Ripa, Iconología, ibid.
4. Geórgicas, Madrid, Gredos, 1990, p. 314: II, 475ss.
5. El banquete, Barcelona, Planeta, 1982, p. 24: 187d.

13. TERPSÍCORE
Tersicore XIII

Por su nombre se la identiWca como la Musa de la danza, ya que sus atributos no se diferencian de los de sus hermanas. Terpsícore, Terpsikhóra, signiWca ‘aquella que ama la danza’, término formado por el verbo térpo-, ‘amar, encontrar placer en’, y khorós, ‘coro de danza, personajes de la danza’. Sobre su cabeza se observan tres astros, pues éstos danzan por las regiones del universo, siguiendo la música de las Musas, y en especial de Terpsícore. Pitágoras enseñaba que al moverse los cuerpos celestes generaban unas voces que se correspondían en armónica concordancia, y que esta música celeste era la causa de que el mundo se sustentara, dándole peso, número y medida.
Se la representa llevando una cítara con la que marca los pasos de la danza, basándose en el opúsculo atribuido a Virgilio De Musis, pues éste dice: «Conmueve, gobierna, acrecienta las emociones con tu cítara.»1
Pasa a veces por ser la madre de las sirenas, que habría concebido del dios-río Aqueloo. Quizás por ello, en el fondo de la imagen del Tarot que la representa, se puede ver un río. De su unión con Apolo nació Lino, célebre poeta y músico tebano, a quien Virgilio llama «pastor de divino canto».2

Serie D: Apolo y las Musas


1. Según Ripa, Iconología (cit. en p. 47, n. 58), vol. II, p. 114.
2. Bucólicas, Madrid, Gredos, 1990, p. 199: VI, 67.

14. ERATO
Erato XIIII

Esta Musa recibe su nombre de la palabra griega éros, ‘amor’, como lo señala Ovidio: «Ahora, más que nunca, séme favorable, Erato, pues tú tienes el nombre del amor.»1 La presencia de esta Musa era invocada por los amantes, sobre todo en el mes de abril, mes que entre los romanos estaba consagrado muy particularmente al amor, y presidido por esta Musa tal como consigna Ovidio en otro lugar: «El mes citereo está concedido a ella, por llevar el nombre del amor tierno.»2 En este momento del año la vida se renueva sobre la tierra y, por un acto de amor, el espíritu fecundante del cielo hace crecer todas las semillas de la tierra.
Erato inspira los versos que nacen junto al deseo amoroso, por ello preside la poesía lírica y anacreóntica, aquella que, a imitación de Anacreonte, canta los placeres del amor y del vino con ligereza, donaire y gusto reWnado. Este poeta escribía: «¿Que me estás enseñando Wlosofías vanas y de los sabios necios sentencias y elegancias? Enséñame a que beba el licor de las parras, que es ciencia de provecho para el cuerpo y el alma; enséñame a que ría con Venus la dorada...»3
En la lámina del Tarot vemos a Erato bailando al son de una pandereta que marca el ritmo, tal como explica Virgilio, cuando escribe que Erato «danza con los pies, con el canto, con el rostro».4

Serie D: Apolo y las Musas


1. Iconología (cit. en p. 47, n. 58), vol. II, p. 113.
2. Fastos, Madrid, Gredos, 1988, p. 139: IV, 195.
3. Odas, XXXVI. Traducción de F. de Quevedo. Obras Completas, Madrid, Aguilar, 1964, vol. II, p. 314.
4. Según Ripa, Iconología (cit. en p. 47, n. 58), vol. II, p. 113.

15. POLIMNIA
Polimnia XV


Polimnia es un nombre de origen griego, Polýmnia, de cuya etimología se han hecho distintas interpretaciones. Según Ripa, quien cita a Hesíodo, el nombre de Polimnia «está compuesto de la palabra poly y la palabra mnia, que juntas signiWcan abundante memoria»,1 y la considera por ello la Musa que preside la Retórica, pues recuerda todos los recursos de la lengua para persuadir.
Sin embargo, parece mucho más verosímil que esté compuesto de polýs, ‘mucho’, y hýmnos, ‘himno, canto de alabanza a Dios o a los dioses’, y así signiWque ‘muchos himnos’; por ello Polimnia está considerada la Musa que inspira los cantos sagrados. La palabra hýmnos signiWca también ‘canto nupcial’;2 de aquí su relación con Himeneo, el dios que preside los cortejos nupciales, hijo de Dioniso y Afrodita. Basándose probablemente en esta etimología, Platón considera a Polimnia la madre del amor terrestre.3 De este amor dice Ficino: «Es aquella capacidad de engendrar que se atribuye al alma del mundo.»4 El alma del mundo se simboliza por medio de los siete tubos de un órgano, como el que lleva Polimnia en el grabado.

Serie D: Apolo y las Musas


1. Iconología (cit. en p. 47, n. 58), vol. II, p. 113.
2. Cf. P. Chantraine, Dictionnaire étymologique de la langue grecque, París, Klincksieck, 1984, voz «Hýmnos».
3. El banquete (cit. en p. 72, n. 5), 187d.
4. De Amore (cit. en p. 13, n. 3), p. 39.

16. TALÍA
Talia XVI

Talía es el nombre de una de la nueve Musas, que se relaciona con la raíz thállo-, que en griego quiere decir ‘Xorecer, reverdecer, llenarse de hojas o frutos’; por ello en la lámina la vemos en un campo, con árboles frondosos, junto a un arroyo. Se atribuye a Talía un temperamento húmedo, por lo que su inclinación natural la hace lasciva y variable.
Se la considera la Musa que preside el arte de la comedia, como lo aWrma Virgilio: «La cómica Talía se alegra con la lasciva charla.»1 Existe una relación misteriosa entre la risa, propia de la comedia, y el nombre de Talía, que, como hemos dicho, signiWca ‘reverdecer’. Sobre esta relación escribe E. d’Hooghvorst: «Esta Musa de la comedia representa los misterios bajo un aspecto que incita a la risa. El poeta [Virgilio] nos dice que no se sonrojó por habitar los bosques, lo cual es una alusión al aspecto grosero de la prima materia que, en efecto, se encuentra en los antros silvestres [...]. Talía era la Musa de la comedia ligada a los misterios de Baco.»2 Las Musas conducen a los hombres hacia los secretos iniciáticos; en el Himno órWco dedicado a ellas se dice: «Vosotras, que disteis a conocer a los mortales los misterios rituales, [...] venid, por favor, para vuestros iniciados, multicolores y castas, aportando una emulación gloriosa, deseada y por muchos celebrada.»3

Serie D: Apolo y las Musas


1. Según Ripa, Iconología (cit. en p. 47, n. 58), vol. II, p. 111.
2. «Chromis et Mnasylus in antro», en La Puerta. Tradición latina, Barcelona, Obelisco, 1995, p. 13.
3. Himnos órWcos, Madrid, Gredos, 1987, p. 229: LXXVI, «A las Musas».


El tarot de Mantegna
Raimon Arola
Editorial Alta Fulla
[OBTENER LIBRO]


El Mísero

El Servidor

El Artesano

El Mercader

El Gentilhombre

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El Papa

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Talia

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La Esperanza

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Mercurio

Venus

El Sol

Marte

Júpiter

Saturno

La Octava Esfera

El Primer Móvil

La Primera Causa

DICE EL MUERTO-OSIRIS (Análisis del capítulo XVII del Libro de los Muertos según S. Mayassis)

Raimon Arola

La Santa Madre fluía en mí y en ella el sabio
Señor nadaba en su barca dorada.
MR. XXIX, 9

A - Presentación


S. Mayassis fue un eminente egiptólogo que supo combinar, en sus estudios sobre los antiguos misterios egipcios, los conocimientos arqueológicos y lingüísticos con ciertos conocimientos de esoterismo y de la tradición hermética. UN extenso y exhaustivo trabajo sobre el capítulo XVII del Libro de los Muertos constituye una de sus obras más representativas e importantes;1 está realizada mediante un análisis minucioso de cada versículo de este capítulo, confrontándolo y comparándolo con otros textos del antiguo Egipto,2 así como también con los textos de los autores griegos y romanos que todavía conocieron los misterios de las iniciaciones egipcias.3 El resultado es una obra de gran cantidad y cualidad documental que permite introducirnos en los complejos textos jeroglíficos y de la que hemos seleccionado algunos fragmentos.
El capítulo XVII es uno de los más importantes del Libro de los Muertos,4 se presenta como un resumen de las doctrinas y enseñanzas iniciáticas. En él se podía encontrar todo lo que el alma del difunto debía saber sobre los dioses y sobre el destino después de la muerte, para poder resucitar y habitar en las moradas divinas.
El título de este capítulo es, según el Papiro de Turín, el siguiente:

Capítulo de la resurrección de los manes (o el alma del difunto), de la salida al día, de la divina región inferior, de ser uno de los seguidores de Osiris, se alimentarse con los panes del Ser bueno, de la salida al día, de hacer todas las transformaciones que le sean agradables, de jugar a las damas, de estar en la sala divina. Que el alma viviente del muerto-Osiris esté, entre los devotos, junto a la gran asamblea de los dioses, en el Amenti, después del entierro. Glorificando aquello que hicieron sobre la tierra, las palabras de los hombres se cumplen.

B - Texto del capítulo XVII del libro de los muertos (primera parte)
Traducción de P. Pierret.5

Línea
1. Dice el muerto-Osiris: Yo soy Atum, un Ser único en Nun. Yo soy Ra en su ascensión del comienzo, gobernando aquello que ha hecho.
2. ¿Qué es esto? Ra en su ascensión del comienzo, gobernando aquello que ha 3. hecho. Es el comienzo de Ra levantándose en Khenensu (Heraclópolis), un Ser que se ha dado forma a sí mismo. Shu ha levantado a Nun cuando estaba sobre la escalera que se encuentra en la ciudad de los Ocho. Ha aniquilado a los hijos de la rebelión sobre la escalera de la ciudad de los Ocho. Yo soy el Dios grande que se ha dado forma así mismo, es decir, Nun padre de los dioses.
4. ¿Qué es esto?
Es Ra creador de sus miembros que se convierten en los dioses continuadores de Ra. Yo soy aquél a quien nadie, entre los dioses, hace obstáculo.
¿Qué es esto?
5. Es Atum en su disco; dicho de otra manera: es Ra en su disco ascendiendo en el horizonte oriental del cielo. Yo soy el Ayer y conozco el Mañana.
¿Qué es esto?
6. El Ayer es Osiris, la mañana es Ra, en el día en que destruyó a los enemigos del Señor, que está por encima de todo, y es donde consagra a su hijo Horus; dicho de otra manera: el día en el que fijamos el reencuentro del sarcófago de Osiris por su padre Ra.
7. Él hace la acción de combatir a los dioses cuando lo ordena Osiris, señor de la montaña del Amenti.
¿Qué es esto?
8. Amenti es la creación de las almas de los dioses cuando lo ordena Osiris, señor de la montaña de Amenti; dicho de otra manera: Amenti es la excitación que ofrece Ra: cada dios que allí llega, libra un combate.
9. Conozco a este gran dios que allí reside.
¿Qué es esto?
Es Osiris; dicho de otra manera: la adoración de Ra es su nombre, al alma de Ra es su nombre; es aquél que fornica en sí mismo. Yo soy el gran Benu que está en Heliópolis.
10. Yo soy la Ley de la existencia y de los seres.
¿Qué es esto?
El Benu es Osiris en Heliópolis. La Ley de la existencia y de los seres es su cuerpo; dicho de otra manera: es la infinita duración del tiempo y es la eternidad. La infinita duración del tiempo es el día, la eternidad es la noche.
11. Yo soy Kem en su aparición, con sus dos plumas sobre la cabeza.
¿Qué es esto?
12. Kem es Horus, vengador de su padre Osiris, sus apariciones son sus nacimientos. Sus dos plumas sobre su cabeza, son la marca de Isis y Nefti, que
13. son su protección al ser gemelas, esto es lo que está puesto sobre su cabeza; dicho de otra manera: son las dos serpientes muy grandes que están en la frente
14. de su padre Atum; dicho de otra manera: son sus dos ojos, sus dos plumas sobre su cabeza.
Estoy en la tierra y alcanzo mi región.
¿Qué es esto?
Es el Horizonte de su Padre Atum.
Él borra los pecados, destruye las impurezas.
15. ¿Qué es esto?
Es la emasculación del mal principio hecha por el muerto-Osiris, el cual realiza la verdad por su palabra y aparta todo el mal que estaba en él.
¿Qué es esto?
16. El muerto-Osiris se purifica el día de su nacimiento en el gran nido del Grande que está en Khenesnsu, día de las ofrendas de los sabios a este dios grande que allí reside.
17. ¿Qué es esto?
«El que atraviesa millones de años» es el nombre de uno, «Gran Verde» es el nombre del otro; es la piscina de Natrón y la piscina de Nitro.
18. Dicho de otra manera: Uno es el engendrador de millones de años, y Gran Verde es el nombre del otro; el gran dios que allí está es el mismo Ra. Yo ando por su camino, conozco la superficie de la piscina Ma-ti.
¿Qué es esto?
19. Re-stau es la puerta al sur de Anrutef y la puerta del norte de Aa-Osiris; la piscina de Ma-ti está en Abidos; dicho de otra manera: es la ruta por la que va 20. Su padre Atum para atravesar el campo de Aanru. Para llegar al horizonte, atravieso por la puerta Ser.
¿Qué es esto?
21. El campo Aanru es el que produce el alimento de los dioses, que están detrás del sarcófago. La puerta Ser es aquella donde el dios Shu levanta el cielo. La puerta norte es la puerta Tiau; dicho de otra manera: la puerta que franqueaba el padre Atum para llegar al horizonte oriental del cielo.
22. Vosotros que sois la corte del dios: ¡Tended vuestros brazos hacia mí, pues me convierto en uno de vosotros!
¿Qué es esto?
23. Es la sangre que ha salido del falo de Ra cuando fue inducido a mutilarse él mismo; de esto se han formado los dioses que son la escolta de Ra, son Hu y Sa, 24. Que escoltan a su padre Atum cada día.

C - Desarrollo del texto

Línea 1: DICE EL MUERTO-OSIRIS

–Mayassis:6 «Según Jámblico, el egipcio se cubría en su plegaria, de la divinidad y
revestía los caracteres de un dios. El egipcio instruido por la iniciación se servía de las palabras sagradas que contenían los misterios de los atributos divinos, por eso la constante denominación de «Osiris-tal (=nombre del muerto) o el Muerto-Osiris», y por eso las fórmulas: «Yo soy el gran dios ...7 Yo soy el alma como las dos gemelas, etc.). – p. 60.
–Mayassis: «A lo largo de este Libro el alma (el muerto-Osiris) pretende llegar al
dios supremo [...] aspira retornar a la divinidad primordial de donde cayó» – p. 59 –
– «Yo (dice el muerto-Osiris) soy puro, soy dios, soy fuerte, soy alma» – p. 59.
– «Yo soy Ra saliendo del abismo celeste, es decir, el alma divina» – p. 59.
– «Yo soy la luz, lo que odio es la sepultura (las tinieblas)». p. 59.
– «Mi alma es dios, mi alma es la eternidad» – p. 70.
– Mayassis: «El alma no se crea en la tierra, no tiene padres terrestres: «Tú no
tienes padres que te hayan engendrado entre los hombres» - «Nadie me ha parido» - «Oh muerto-rey (=muerto-Osiris) tu padre que te ha engendrado no es humano» – p. 70.
– «Mi padre (dice el muerto-Osiris) eres tú, Ra» – p. 74.

Línea 1 (cont.): YO SOY ATUM, UN SER ÚNICO EN NUN

– Mayassis: NUN es el Caos, el Océano primordial de las aguas abismales [...]
Este elemento húmedo, las aguas, es una materia inerte por ella misma, pero susceptible de dar nacimiento a toda vida. Las aguas de Nun existían cuando: «No había todavía el cielo, ni la tierra, cuando nada estaba establecido, cuando nada se agitaba (los elementos)» – p. 61.
– Mayassis: «Nun es el primer principio, la fuente de la vida: «He aquí vuestra
esencia ¡Oh dioses!, Nun el que os hace vivir en su nombre de viviente» – p. 61.
–«Tú (dice Ra a Nun) el dios más anciano, del que yo he salido» – p. 62.
–«El muerto-Rey fue concebido en Nun y parido en Nun». – p. 72.
– Mayassis: «Si este capítulo empieza por una cosmología teológica, se justifica
por el contenido del mismo capítulo y del Libro de los Muertos en general, ya que los egipcios no separaban el destino del Alma del orden general del Universo, del cual ella participaba» – p. 59.
– Mayassis: ATUM es el Espíritu que toma conciencia de sí mismo [...] el Espíritu
que pasa del ser posible al estado actual» – p. 66.
– Mayassis relaciona este fragmento con el principio del Génesis bíblico. Nun corresponde a antes de la creación cuando: «las tinieblas cubrían la faz del abismo» (Gen. I, 1), siendo Atum «El Espíritu que planeaba sobre las aguas», mientras que Ra, creado por la palabra de Atum, como la luz del Génesis bíblico, corresponde a: «Que sea la luz». – p. 67.
– La raíz ATM significa: «Principio manifestado del movimiento equilibrado»
p.118.

Línea 1 (cont.): YO SOY RA EN SU ASCENSIÓN EN EL COMIENZO (del día), GOBERNANDO TODO AQUELLO QUE HA HECHO.
Línea 2: ¿QUÉ ES ESTO? ES RA EN SU ASCENSIÓN DEL COMIENZO GOBERNANDO AQUELLO QUE HA HECHO. ES EL COMIENZO DE RA LEVANTÁNDOSE EN KHENENSU (Heraclópolis).

– Mayassis: «El dios RA material sale de la materia primordial dándose a sí mismo la forma del Sol, la forma del disco solar» – p. 68.
– Mayassis: «Ra significa "Aquel que hace" [...] es el ser supremo, personificado en el sol del amanecer y cuyo símbolo es el disco alado; él es, pues, la divinidad manifestada a los hombres y la fuente de su vida. Ra se reviste de su disco para ofrecerse a la veneración. Con su disco es el símbolo de la manifestación material de la luz divina». – p. 67-68.
– «(El rey-muerto) es engendrado por Ra cuando sale y se eleva en el cielo» p. 74.
– «Empiezo la vida después de la muerte, como el Sol cada día» – p. 123.
– «Yo soy (dice el alma) Ra saliendo del abismo celeste» – p. 59.
– «Mi devenir (dice el alma) es la eternidad, me elevo como dueño de la tierra sobre mi camino» – p. 60.

Línea 3: UN SER QUE SE HA DADO LA FORMA

– Según Mayassis darse forma es darse un nombre.
–Mayassis: «La forma y el nombre están íntimamente ligado: es necesario que exista una forma para que la personalidad se pueda fijar, ya que el nombre se confunde con el objeto» – p. 117.
– Mayassis: «Un ser sin nombre es inexistente: «Cuando ningún dios existía y no se conocía el nombre de ninguna cosa» – p. 118.
– «Haz que me sea dado mi nombre en la Gran Morada, y haz que me acuerde de mi nombre en la morada del fuego» – p. 119.

Línea 3 (cont.): SHU HA LEVANTADO A NUN SOBRE LA ESCALERA QUE SE ENCUENTRA EN LA CIUDAD DE LOS OCHO.

– Mayassis: «SHU es el hijo mayor de Ra, es la fuerza que sostiene el cielo y produce el movimiento celeste, la fuerza luminosa que emana de Ra» – p. 113.
– Mayassis: «Shu usando las leyes universales, sobre las que gobierna, ha procedido a una primera organización del orden del Universo: la creación de los puntos cardinales» – p. 519.
– Mayassis: «Sobre la colina primordial emergiendo de las aguas primordiales (Nun) llenas de humedad y sombras, se encontraban cuatro ranas y cuatro serpientes; son los (ocho) dioses primordiales, las ranas representan el principio masculino y las serpientes el femenino. Estas divinidades, según Jámblico, residen en el Sol» – p. 102.

Línea 3 (cont.): HA ANIQUILADO A LOS HIJOS DE LA REBELIÓN SOBRE LA ESCALERA DE LA CIUDAD DE LOS OCHO.

– Mayassis: «El principio del mal, del desorden y de las tinieblas es Set: «Yo soy Set, jefe de los rebeldes, en los que la palabra (revuelta) se eleva del seno del horizonte del cielo, semejante a alguien funesto de corazón» p. 102.
– «¡Oh rebeldes que yo (habla Ra) he colocado aquí! Sois los enemigos de Osiris, que expandís el mal en el mundo misterioso» – p. 114.
– «Aclamación a Ra. Alegría para él, expulsión de sus enemigos. Aclamación a Ra. Decapitación de los hijos de la rebelión» – p. 113.
– «Invoco al Ojo de Horus (la luz solar) contra los rebeldes del cielo sean quienes sean» – p. 113.

Línea 3 (cont.): YO SOY EL DIOS GRANDE QUE SE HA DADO FORMA A SÍ MISMO, ES DECIR, NUN, PADRE DE LOS DIOSES.
Línea 4: ¿QUÉ ES ESTO? ES RA CREADOR DE SUS MIEMBROS, QUE SE CONVIERTEN EN LOS DIOSES CONTINUADORES DE RA.

– Mayassis: «Los miembros del dios Ra (el Sol) son los dioses que forman y que pertenecen a su escolta [...] simbolizan las hipóstasis del dios creador [...] Hu y Sa son los miembros de Ra, su función asegura el renacimiento del mismo dios» – p. 120.
– «Ha creado el cielo y la tierra para su placer. Los hombres y las mujeres son imágenes suyas (del gran dios Ra) y provienen de sus miembros» – p. 120.
– «El muerto-rey es la misma carne que Ra» – p. 402.
– «Oh muerto-Osiris, tus dos grandes hermanas reúnen tu carne, levantan tus miembros, hacen aparecer tus dos ojos en tu cara» – p. 121.

Línea 4 (cont.): YO SOY AQUEL A QUIEN NADIE ENTRE LOS DIOSES HACE OBSTÁCULO.
Línea 5: ¿QUÉ ES ESTO? ES ATUM EN SU DISCO; DICHO DE OTRA MANERA: ES RA ASCENDIENDO EN EL HORIZONTE ORIENTAL DEL CIELO.

– Mayassis: «El nacimiento del alma es parecido al del Sol-Ra. Este último renace, sale de las partes genitales de la diosa Cielo (Nut), de su cuerpo arqueado y orientado de oriente a occidente: «(El sol naciente) nace de la vulva de Nut». – p.78.
– «(El alma) va hacia el lado oriental de Nut donde es concebida y regenerada» – p. 77.
– «El rey-muerto navega hacia el lado oriental del cielo, hacia el lugar donde los dioses son engendrados, donde el rey-muerto nace con ellos, como Horus, como aquel del horizonte» – p. 77.

Línea 5 (cont.): YO SOY EL AYER Y CONOZCO EL MAÑANA. ¿QUÉ ES ESTO?.
Línea 6: EL AYER ES OSIRIS, EL MAÑANA ES RA.

– Mayassis: «El alma del ayer es Osiris, es decir, un mortal, un iniciado-Osiris.Y mañana su alma será fundida con Ra, será deificada» – p. 124.
– Mayassis: «Ayer es Osiris, el dios difunto, Mañana es Ra, el sol vivo, donde el alma divinizada resucita con esplendor solar, parecido a la salida de Ra». – p. 125.
– Mayassis: «En la tumba de la reina Nefartari, se encuentra la representación bien conocida del dios-Sol muerto, un cuerpo momificado con cabeza de cordero, acompañado de la inscripción: «Este es Ra que viene a reposar en Osiris - Este es Osiris que viene a reposar en Ra» – p. 125.

Línea 6 (cont.): EN EL DÍA EN QUE DESTRYÓ A LOS ENEMIGOS DEL SEÑOR, QUE ESTÁ POR ENCIMA DE TODO, Y ES EN EL DÍA QU CONSAGRA A SU HIJO HORUS.

– «Yo soy Horus, vengador de su (mi) padre. Llego y disperso el mal ante mi padre Osiris; masacro a sus enemigos» – p. 128.
– «Yo soy Horus, he venido a ti Osiris; te lavo; te purifico; te hago vivir. ¡Oh padre muerto-rey! Reúno tus huesos, uno tus carnes [...] pues soy Horus que venga a su padre» – p. 158.

Línea 6 (cont.): DICHO DE OTRA MANERA: EN EL DÍA QUE FIJAMOS EL REENCUENTRO DEL SARCÓFAGO DE OSIRIS POR SU PADRE RA.

– Mayassis: «El reencuentro del sarcófago de Osiris [...] equivale a Isis cuando salva el sarcófago de su esposo Osiris de Set» – p. 129.
– Mayassis: «El sarcófago es la luz, la envoltura luminosa del alma: «Noche de ofrendas sobre el altar de Sekhem, es la iluminación del mundo por el sarcófago de Osiris, Señor del Amenti» – p. 129.

Línea 7: ÉL HACE LA ACCIÓN DE COMBATIR A LOS DIOSES CUANDO LO ORDENA OSIRIS, SEÑOR DE LA MONTAÑA DE AMENTI. ¿QUÉ ES ESTO?
Línea 8: AMENTI ES LA CREACIÓN DE LAS ALMAS DE LOS DIOSES CUANDO LO ORDENA OSIRIS, SEÑOR DE LA MONTAÑA DE AMENTI.

– Plutarco: «En Egipto muchas palabras equivalen a frases enteras; así, para designar el lugar subterráneo al cual, según ellos, van las almas después de la muerte, emplean la palabra Amenthés que significa: Aquel que recibe y aquel que da» – p. 133.
– Mayassis: «El ideograma de Amenti se compone del signo de la sombra, imagen del alma, y el de la pluma, símbolo de la luz y la verdad; el primer signo es la imagen de la montaña, por lo que el conjunto de la explicación de Amenti significa: «La montaña (región o país elevado) de la verdad y de la luz» – p. 133.
– Mayassis: «Sobre esta colina sagrada tiene lugar el nacimiento del Sol» – p.136.
– Mayassis: «El alma se reconoce a sí misma en el Amenti, su transformación en luz es un nacimiento» – p. 521.
– «Esta montaña del nacimiento del cielo» – p. 136.
– «En la montaña de la vida» – p. 136.
– «Lo veo reencontrando el Sol en Amenti» – p. 415.
– «Yo (el muerto-Osiris) respiro en el dominio de mi padre el grande, me he
entregado al Amenti radiante» – p. 393.
– Mayassis: «Amenti es la montaña funeraria en la cual el alma renace en su nueva vida y penetra en el mundo de las almas, lugar de resurrección, y es el lugar donde el sol renace al oriente levantándose para empezar una nueva jornada» – p. 153.

Línea 8 (cont.): DICHO DE OTRA MANERA: AMENTI ES LA EXCITACIÓN QUE OFRECE RA, CADA DIOS AQUE ALLÍ LLEGA, LIBRA UN COMBATE.

– Mayassis: «La excitación ofrecida por Ra es la potencia de atracción de su luz que atrae las almas virtuosas hacia la ascensión, hacia él mismo [...] la luz es el vehículo o la vía que facilita la ascensión del alma pura: «Tú escalas, tú subes sobre la luz» El muerto «ha fabricado de la luz ¡Oh Ra! Una escalera bajo sus pies». – p. 131.
– «Tú envías ¡Oh Ra! Tu gloriosa luz en el Amenti» – p. 134.
– «Homenaje a ti (al Sol-Ra) que has venido en el alma de las almas santas en
el Amenti» – p. 134.
– Mayassis: «(El Amenti) es la zona donde se desarrolla una lucha incesante entre los genios del bien y del mal [...] He aquí un pasaje de una plegaria de Jesús a su Padre: ¡Oh Padre mío! Te imploro por una de tus criaturas, mi padre José. Haz descender a uno de tus grandes querubines a cuidar el alma de mi padre, que le guíe hacia ti hasta que haya atravesado los siete eones de tinieblas [...] de cuidar el alma de mi padre José y defenderla de los monstruos que se encontrará en su pasaje» – p. 132.

Línea 9: CONOZCO A ESTE GRAN DIOS QUE ALLÍ RESIDE. ¿QUÉ ES ESTO? ES OSIRIS; DICHO DE OTRA MANERA: LA ADORACIÓN DE RA ES SU NOMBRE, EL ALMA DE RA ES SU NOMBRE; ES AQUEL QUE SE FORNICA A SÍ MISMO.

– Hermes Trismegisto: «Dios crea todas las cosas por sí mismo, por su acción, y todas las cosas son parte de Dios; Dios es ciertamente todas las cosas. Cuando crea a todas las cosas Dios se crea a sí mismo, siendo imposible que cese jamás de crear, puesto que tampoco puede dejar de ser» – p. 139.
– Hermes Trismegisto: «El Señor y autor de todas las cosas, al que denominamos Dios, crea un segundo Dios, visible e invisible [...] percibido por los sentidos» – p. 67.

Línea 9 (cont.): YO SOY EL GRAN BENU QUE ESTÁ EN HELIÓPOLIS.

– Mayassis: «El Benu de Heliópolis (la ciudad del Sol) es el Fénix, símbolo del alma de Osiris [...] es el símbolo de la Salida del Sol [...] es el símbolo de la resurrección» – p. 139- 140.
– «Yo soy el (muerto-Osiris) el tiempo, soy la renovación viniendo de sí misma» – p. 140.
– «Yo soy (el muerto-Osiris) un germen de eternidad» – p. 149.
– « Hago conocer a Benu (el alma que renace) las cosas de Tiau ¡Oh! Aquel que establece los misterios que están en mí» – p. 9.

Línea 10: YO SOY LA LEY DE LA EXISTENCIA Y DE LOS SERES. ¿QUÉ ES ESTO? EL BENU ES OSIRIS EN HELIÓPOLIS. LA LEY DE LA EXISTENCIA Y DE LOS SERES ES SU CUERPO; DICHO DE OTRA MANERA: LA INFINITA DURACIÓN DEL TIEMPO ES EL DÍA, LA ETERNIDAD ES LA NOCHE.

– Jámblico: «Todo en la naturaleza no está ligado a la fatalidad, existe otro principio del alma superior a toda naturaleza y a todo conocimiento y según el cual nos podemos unir a los dioses, mantenernos encima del orden cósmico y participar de la vida eterna y de las actividades de los dioses supracelestes.
Según este principio somos capaces de liberarnos nosotros mismos. En efecto, cuando actúan las mejores partes de nosotros y el alma se eleva hacia los seres superiores a ella, entonces se separa enteramente de lo que la retiene en el devenir, se desliga de las partes inferiores, en lugar de su vida adquiere una vida nueva, dándose a otro orden y abandonando completamente el precedente» – p. 139.
–«Mi devenir es la eternidad» - «Yo soy Señor de la eternidad». – p. 149.

Línea 11: YO SOY KEM EN SU APARICIÓN, CON SUS DOS PLUMAS
SOBRE LA CABEZA. ¿QUÉ ES ESTO?
Línea 12: KEM ES HORUS, VENGADOR DE SU PADRE OSIRIS, SUS APARICIONES SON SUS NACIMIENTOS.

– Mayassis: «La pluma MA, en egipcio, significa luz, el rayo de luz solar: «La diosa Isis hace la luz con sus plumas» – p. 168.
– Mayassis: (Los egipcios) acariciaban la cara de las estatuas con una pluma de avestruz cuatro veces, diciendo: «El Ojo de Horus (la luz) está presente» – p. 168.
– «Abrid al muerto-rey sus ojos y su nariz, abrid su boca y sus orejas, volver prósperas sus dos plumas» – p. 168.
–«Faz brillante por la doble pluma» – p. 169.

Línea 13: SON LA MARCA DE ISIS Y NEFTI, QUE SON SU PROTECCIÓN AL SER GEMELAS, ESTO ES LO QUE ESTÁ PUESTO SOBRE SU CABEZA.

– Mayassis: «Isis es el mundo manifestado y Nefti el no manifestado [...]: «Ha sido (el muerto-Osiris) concebido por Isis, engendrado por Nefti» – p. 513.
– Mayassis: «La imagen (en Abidos, Templo de Seti I) de la unión sexual post-mortem de Osiris e Isis representa al primero tendido como una momia en su cama, e Isis como un pájaro encaramándose sobre el falo en erección de su esposo y hermano [...] Isis dice: «¡Ven a tu casa! ¡Mírame, soy la hermana a quien tú amas, no te apartes de mí! ¡Ven a tu casa, tu lugar, enseguida! ¡Ven hacia tu mujer!» – p. 160.
– «Soy tu hermana Isis, no existe ni dios ni diosa que haya hecho lo que yo he hecho. Me he convertido en hombre siendo una mujer, a fin de que tu Nombre reviva sobre la tierra. Tu simiente divina que estaba en mi seno la ha hecho venir al mundo. Él (Horus) vengará tus virtudes, él será salvo mientras tú sufres» – p. 161.
– «El fruto que he dado a luz (dice Isis) es el Sol (Horus)» – p. 164.
– «Isis ha hecho su alma (de Osiris) alegremente, ha hecho la acción mágica, su alma alegremente. Da brillo a su alma alegremente». – p. 161.

Línea 13: DICHO DE OTRA MANERA; SON LAS DOS SERPIENTES MUY GRANDES QUE ESTÁN EN LA FRENTE DE SU PADRE ATUM; DICHO DE
Línea 14: OTRA MANERA SON SUS DOS OJOS, SUS DOS PLUMAS SOBRE LA CABEZA.

–Mayassis: «La pareja, los dos ojos, las dos plumas, las gemelas Isis y Nefti, los dos Ureos significan la doble proyección del Sol» – p. 170.
– «Eres como Horus, que ilumina las dos tierras con sus dos ojos, no es el disco solar el que se manifiesta a los habitantes del cielo, sino que es tu cabeza que llega al cielo en tu forma de dios que levanta las dos plumas» – p. 170.

Línea 14 (cont.): ESTOY EN LA TIERRA Y ALCANZO MI REGIÓN. ¿QUÉ ES ESTO? ES EL HORIZONTE DE SU PADRE ATUM.

–Mayassis expone diferentes traducciones de este pasaje y dice: «El alma vuelve a su ciudad (Ani), a su región (Pierret), a su país (De Rougé), al camino que le es conocido (Weill), sobre mi tierra (Le Page Renouf). Todo esto es el Horizonte oriental del cielo, región del nacimiento de la luz, de Atum-Ra, región de los Justos (Weill)». – p. 175.

Línea 14 (cont.): ÉL BORRA LOS PECADOS, DESTRUYE LAS IMPUREZAS.

– Mayassis: «Todas las purificaciones de los muertos tienen por finalidad su divinización; las purificaciones osiríacas divinizan: «... Tú eres puro como un dios» – p. 179.
– Plotino: «La purificación consiste en aislar el alma, en no dejar que se una a otras cosas que no le conciernen, que no tenga opiniones ajenas a su naturaleza» – p. 179.
– «He apartado mis impurezas. ¿Qué es esto? Es cortar lo corruptible que está en el cuerpo del muerto-Osiris, victorioso delante de todos los dioses, sus impurezas han desaparecido» – p. 186.
– «Todas la inmundicias que guardo son las que he hecho contra los Maestros de la Eternidad» – p. 196.
– « La destrucción (de las inmundicias) es hecha por las manos de los Maestros de la Verdad» – p. 193.
– «Destruye completamente el pecado que está en mí con mi maldad y mi
impureza ¡Oh! Dios de Justicia y Verdad, ¡Haz que este día esté en paz conmigo! Destruye completamente los obstáculos que se encuentran entre tú y yo» – p. 183

Línea 15: ¿QUÉ ES ESTO? ESLA EMASCULACIÓN DEL MAL PRINCIPIO
HECHA POR EL MUERTO-OSIRIS.

– Mayassis: «El mal no es eliminado, es simplemente, aniquilado, es emasculado [...] Dice Plutarco: «Horus, determinado y perfecto, no destruye del todo a Tifón-Set, sino que le quita su fuerza y su actividad. Es por esto, dicen los egipcios, que en Coptos la estatua de Horus tiene en sus manos el miembro viril de Tifón-Set». – p. 114.
– Plutarco: «Los mitólogos (egipcios) cuentan que Hermes-Tot después de cortar los nervios de Tifón-Set, hizo de ellos cuerdas para su lira. Es una manera de enseñarnos que cuando la Razón organiza el mundo, establece una armonía en la conjunción resultante de elementos opuestos, no aniquila la fuerza destructiva, sino que se contenta con regularla».

Línea 15 (cont.): QUIEN REALIZA LA VERDAD POR SU PALABRA Y APARTA TODO EL MAL QUE ESTABA EN ÉL.

–Mayassis: «El alma conoce ahora las palabras divinas, conoce como Osiris, el primer iniciado, por la iniciación perfecta, osiríaca: «Yo estoy con Osiris. Proclamo lo que me ha dicho (por la iniciación), y lo que yo digo él lo repite; estas son las palabras divinas.» – p. 567.
– «¡Oh Pepi (el muerto-rey)! puesto que tu alma está entre los dioses, entre los luminosos [...] es el poder mágico de tu Libro que actúa sobre sus corazones, y entonces [...] tú no te destruyes, tú no te aniquilas jamás». – p. 207.
– «Yo hablo la voz del ojo (el Sol) que los dioses escuchan, y mi palabra y mi voz son las de la estrella Sotis». – p. 470.

Línea 16: EL MUERTO-OSIRIS SE PURIFICA EL DÍA DE SU NACIMIENTO

– Mayassis: «Cada vez que el alma emigra a las esferas superiores, se deslastra de sus antiguos vestidos, pesados y opacos, y se reviste de nuevos, transparentes y luminosos». – p. 211.
– «Yo, el muerto-Osiris, me engalano con el vestido de Ra» – p. 211.
– «Hacedme tomar ¡Oh dioses! Posesión de vuestros tejidos» – p. 211.
– Mayassis: «Esta tela, en razón de su extensa transparencia y su extrema ligereza,
es denominada: aire tejido» – p. 220.

Línea 16 (cont.): EN EL GRAN NIDO DEL GRANDE QUE ESTÁ EN
KHENENSU, EL DÍA DE LAS OFRENDAS DE LOS SABIOS A ESTE GRAN DIOS QUE ALLÍ RESIDE.

– Mayassis: «Esta región es un lugar de renacimiento, allí se opera el misterio
Osiríaco de la regeneración y de la resurrección [...] Es una región fresca, del Norte, un espacio líquido, el Océano primordial (NUT)». – p. 200.
– «Tu madre ha venido a ti (el muerto-rey), Nut ha venido a ti, la Gran Protectora ha venido a ti; ella te purifica» – p. 200.
– «Yo, el muerto-Osiris, que he atravesado el líquido purificador en el lugar del renacimiento» – p. 259.

Línea 17: ¿QUÉ ES ESTO? «EL QUE ATRAVIESA MILLONES DE AÑOS» ES EL NOMBRE DE UNO, «GRAN VERDE» ES EL NOMBRE DE OTRO.

– Mayassis: «El dios de los "millones de años" se pinta de azul (en los textos ilustrados) y todo su cuerpo está grabado con el signo del agua; de Nun. Es un dios-agua que lleva en su mano una rama de palmera, símbolo de la renovación» – p. 234.
– Mayassis: «La carne de Osiris, la momia, está pintada de verde, así pues, está vivo, ya que éste es el color del revivir. La luz de Horus, el hijo de Osiris, es verde» – p. 237.
– «¡Oh Grande!, que siembras el verde, el esmalte y la turquesa de las estrellas. Si tú eres verde, el muerto-rey es verde, como verde es la planta de los vivientes» – p. 237.

Línea 17 (cont.): ES LA PISCINA DE NATRÓN Y LA PISCINA DE NITRO.

– Mayassis: «Son materias eminentemente purificadoras».
«Natrón está en tu boca, ha purificado tus huesos, para que destruyas el mal que hay en ti» – p. 239.
– «Toma, ¡Oh muerto-rey! El natrón para que seas divino» – p. 239.

Línea 18: DICHO DE OTRA MANERA: UNO ES EL ENGENDRADOR DE MILLONES DE AÑOS, Y GRAN VERDE ES EL NOMBRE DEL OTRO; EL GRAN DIOS QUE ALLÍ ESTÁ ES EL MISMO RA.

– Mayassis: «Así como Ra reside en la piscina de Natrón, igualmente el Espíritu Santo, en las ceremonias bautismales del rito ortodoxo, es invitado a santificar las aguas del bautismo» – p. 185.
– «Yo (el muerto-rey) he sido purificado en el día de mi nacimiento en el gran lago de Natrón, donde residen Ra y la Justicia» – p. 185.

Línea 18 (cont.): YO ANDO POR SU CAMINO.

– «Yo soy el viajero puro» – p. 244.
– «Abro un camino por encima del abismo acuoso, que forma un sendero entre los dos combatientes (Horus y Set)» – p. 242.
– «(el muerto-Osiris) ha abierto todos los caminos del cielo y la tierra [...] ha hecho su camino» – p. 242.
– «Has venido sublime y equipado [...] por el gran camino del heredero, del Único, un camino que los hombres ignoran [...] por el lugar secreto del cielo» – p. 245.
– «¡Desgraciado de mí! Ya que la ruta es larga, ¿cuánto tiempo esperaré para ir a Dios? – p. 244.
– «He hecho los caminos sagrados, veo la cara de Ra» – p. 243.

Línea 18 (cont.): CONOZCO LA SUPERFICIE DE LA PISCINA MA-TI.

– Mayassis: «El Nilo Celeste es la piscina Ma-ti: "La ruta por la que marcha su padre Ra-Atum para atravesar los campos de Aanru (los campos de caña)"; esta misma ruta sigue el alma. La piscina de Ma-ti es una corriente de "aire luminoso" (el Nilo Celeste). – p. 263.
– Mayassis: «Ma-ti (o Ma o Maat) es la Justicia y la verdad. Hija de Ra, es el "aire luminoso" de la que su padre se nutre respirándola». – p. 265.
– (Himno a Amón): «Maat ha venido para estar contigo; Maat está en todo lugar que sea tuyo para que te pongas sobre ella, provéete de Maat, autor de aquello que existe [...] sube con Maat, vive con Maat, une tus miembros a Maat» – p. 240.
– Plutarco: (El alma) llevada sobre esta luz, como sobre una corriente tranquila podrá ir a todas partes y rápidamente. – p. 265.
– «El muerto-rey se embarca hacia el lado oriental del horizonte, atraviesa en barca hacia el lado oriental del cielo» – p. 261.
– «Estoy de pie sobre la barca y el dios me guía» – p. 263.

Línea 19: ¿QUÉ ES ESTO? RO-STAU ES LA PUERTA AL SUE DE ANRUTEF Y LA PUERTA AL NORTE DE AO-OSIRIS; LA PISCINA DE MA-TI.
Línea 20: ESTÁ EN ÁBIDOS; DICHO DE OTRA MANERA: ES POR LA RUTA QUE VA SU PADRE ATUM PARA ATRAVESAR EL CAMPO DE AANRU. PARA LLEGAR AL HORIZONTE, ATRAVIESO POR LA PUERTA DE SER.

– Mayassis: «La iniciación del alma empieza en Ro-Stau, enseguida atraviesa la región de Ser, se diviniza en Anrutef, conoce la Verdad y la Justicia en la región de Maat y termina sus periplos en los Campos Elíseos (Aanru o Ialu). Es una travesía de la luz progresivamente creciente, como la del horizonte oriental del cielo en el momento de la Aurora» – p. 527.
– «Que yo entre en Ro-Stau, que pase por los pilones misteriosos del Amenti» – p. 527.
– «He entrado en Ro-Stau y he visto las cosas escondidas que hay allí. He sido envuelto (con un sudario) pero he encontrado un camino para mí. He ido a la ciudad de Anrutef y he cubierto mi desnudez con los vestidos que allí se hallan. Allí me ha sido dada la unción» – p. 298.
– Mayassis: «En Anrutef el alma es vestida con vestidos resplandecientes, entronizada; es coronada y ungida como un rey y, al final, su boca: «Habla, poseyendo la Verdad» – p. 300.
– Mayassis: «Ro-Stau corresponde al corredor de los hipogeos sepulcrales que son el símbolo terrestre de Ro-Stau celeste. Esto nos recuerda y nos acerca a los corredores, lugares de iniciación, en los cuales, la travesía simula el viaje a las tinieblas, el pasaje por la muerte que encontramos en todos los centros de misterios iniciáticos y de los que los templos egipcios no escondían su existencia [...] Las iniciaciones que se hacen sobre la tierra, dice Olimpíodoro, preparan las iniciaciones supremas en los cielos». – p. 249.
– Mayassis: «Ro-Stau es una esfera de fuego purificador: «La región de la llama está en Ro-Stau» - «El calor en Ro-Stau es devorador» – p. 288.
– «Aquel que llegará impuro caerá inmolado» – p. 283.
– Mayassis: «(al final) el alma se despierta, se levanta (renace a la vida) como un niño, un niño Horus: «Levántate, niño Horus» «Levántate, tú no mueres» - «Despiértate, tú vives» - «Levántate, sacúdete el polvo que está sobre tu carne» – p. 309.
– «Yo (el muerto-Osiris) soy el grande, el que hace su luz» – p. 300.

Línea 21: ¿QUÉ ES ESTO? EL CAMPO DE AANRU ES AQUEL QUE PRODUCE EL ALIMENTO DE LOS DIOSES.

– «(El muerto-Osiris) vive de una alimentación de trigo blanco (pan) y de trigo rojo (cerveza) y del agua del Nilo en los lugares santos» – p. 249.
– «Ra les dice (a las almas): Mi comida es vuestra comida, mi alimento es vuestro alimento» – p. 493.
– «Ra (el Sol) es la vida, su luz es el alimento de los dioses» – p. 493.

Línea 21 (cont.): DE LOS DIOSES QUE ESTÁN DETRÁS DEL SARCÓFAGO

– Mayassis: «Situarse detrás de alguien es convertirse en su protector» – p. 310.
– Mayassis: «En las operaciones mágicas, quien emitía el fluido magnético, el SA, por medio de sus manos se colocaba detrás de quien lo recibía» – p. 311.
– Maspero: «(El SA) es la fuerza divina, la virtud divina [...] Esta virtud se transmitía por la imposición de manos y por el verdadero pase, ejecutado sobre la nuca y sobre la espina dorsal del paciente. Los dioses se colocaban detrás de la estatua con el oficiante y con el muerto, que ella representaba; le imponían las manos y le practicaban los pases que debían animar a la estatua e infundirle la vida» – p. 311.
– «He puesto (dice Isis) mis manos sobre el niño que se sofocaba para salvarle la vida» – p. 312.
– «Tus hermanas (dice Amón-Ra) las he puesto detrás tuyo para socorrerte» – p. 310.
– «Tú (Atum) pones tus brazos de Ka, a fin de que tu Ka esté con ellos. ¡Atum! Pon también tus brazos detrás del muerto-Osiris, detrás de esta construcción, detrás de esta pirámide» – p. 312.
– «Esta noche en la que Anubis coloca sus manos sobre "las cosas" detrás de Osiris, en la que él hace que sea verdad la palabra de Horus contra sus enemigos» – p. 313.
–Mayassis: «Los sacerdotes-magos de Egipto conocían la existencia de la "serpiente de fuego" que reside en la espina dorsal y que los teósofos de la India llaman Kundalini» – p. 312.
– Mayassis: «Los egipcios atribuían un carácter sagrado a la espina dorsal, figurada por "Dad"; que representa el espinazo de Osiris, y que reemplazaba al mismo cuerpo de Osiris [...] "Dad" significa estabilidad [...] servía también para escribir el verbo brillar.

Línea 21 (cont.): LA PUERTA SER ES AQUELLA DONDE EL DIOS SHU LEVANTA EL CIELO. LA PUERTA DEL NORTE ES LA PUERTA DE TIAO; DICHO DE OTRA MANERA: LA PUERTA QUE FRANQUEA EL PADRE ATUM PARA LLEGAR AL HORIZONTE ORIENTAL DEL CIELO.

–Mayassis: «Tiao (o Duat) es el mundo inferior, el campo del recorrido nocturno del Sol [...] A través de la región de Ser ( Tchesert) pasan el Sol-Atum y el alma. Es una región celeste al oriente del cielo: "¡Oh León del Sol (luz) levanta el brazo (el primer rayo, los brazos son los rayos) en Tchesert». Por la frase «Yo paso por la puerta Ser» el difunto se identifica con el recorrido nocturno del Sol» – p. 308.

Línea 22 (cont.): VOSOTROS QUE SOYS LA CORTE DE DIOS ¡TENDED VUESTROS BRAZOS HACIA MÍ, PUES ME CONVIERTO EN UNO DE VOSOTROS!

– Mayassis: «Dar el brazo equivale a conducir a alguien [...] quienes dan los brazos son los dioses [...] El alma navega sobre las olas de luz, sobre los rayos solares, "los brazos" de Ra. – pp. 320-322.
– «La región del Oeste (Amenti) tiende sus brazos para recibirte ¡Oh muerto-Osiris! Pues no ha sido encontrado mal en ti» – p. 320.
– «Ra ha alargado hacia mí sus dos manos» – p. 320.
– «¡Salud escalera! ... Da el brazo al muerto-rey para que se siente entre los dos grandes dioses [...] a fin de que siente entre las estrellas del cielo» – p. 324.

Línea 23: ¿QUÉ ES ESTO? ES LA SANGRE QUE HA SALIDO DEL FALO DE RA.

– Jámblico: «La erección de imágenes fálicas es un signo de poder generador, que está llamado a fecundar el mundo; por eso la mayor parte de estas imágenes se consagraban en primavera, cuando, precisamente, el conjunto del Universo recibe de los dioses la generación de todo lo creado» – p. 326.
– Magnien: «El falo simboliza, en los Misterios de Eleusis, el Verbo, el Logos» – p. 329.

Línea 23 (cont.): CUANDO FUE INDUCIDO A MUTILARSE ÉL MISMO.

– Mayassis: «Ra mutilándose, equivale a aquel que "se fornica a sí mismo", a aquel que "se engendra a sí mismo" a aquel que hace en sí mismo el acto fecundador, es decir: la creación por autogeneración». – p. 331.
– «Tú formas tus miembros ¡Oh Sol! Y te engendras tú mismo, (siendo) no engendrado» – p. 331.
– «Cuando Yo (Ra) estaba solo me fundé a mí mismo en mi corazón el devenir de mis numerosos devenires» – p. 333.
– «Reuní mis miembros que aparecieron en mí mismo» – p. 333.

Línea 23 (cont.): DE ESTO SE HAN FORMADO LOS DIOSES QUE SON LA ESCOLTA DE RA; SON HU Y SA, QUE ESCOLTAN A SU PADRE ATUM CADA DÍA.

– Mayassis: «Hu y Sa son los dioses "formados" o los dioses que "brotan" de la sangre salida del falo de Ra cuando se mutila a sí mismo» – p. 327.
– Mayassis: «(Hu y Sa son los conductores de la barca del Sol). Sa es la inteligencia, la inteligencia-voluntad, es la inteligencia suprema y creadora, que crea por el Verbo, es el piloto delantero de la barca de Ra. Hu es el piloto trasero de la misma barca, es la esencialidad, la esencialidad-palabra, la palabra de la potencia del Verbo, por la cual se transmite y se manifiesta la inteligencia propia de la voluntad del piloto delantero, Sa» – p. 329.
– «La palabra creadora, Hu, está en tu boca. La comprensión está en tu corazón» – p. 328.
– Mayassis: «El muerto-rey crea por la palabra: "Capítulo sobre la transformación en dios iluminando la ruta de las tinieblas - Yo hago brillar la luz del principio, la luz sobre la ruta de las tinieblas totales [...] con la ayuda de la gran fuerza mágica de mi palabra, por la que se elevará de nuevo el que cayera"» – p. 328.

DISPUTA SOBRE EL AGUA Y LA TIERRA SOBRE LA FORMA Y LUGAR DE LOS DOS ELEMENTOS, AGUA Y TIERRA

Dante Alighieri, florentino, el menor entre los verdaderos filósofos, saluda en Aquel que es luz y principio de la verdad a todos y a cada uno de los que lean el presente escrito.

[I .] Os participo que, encontrándome yo en Mantua, se suscitó cierta disputa, que tratada repetidas veces, de acuerdo con las apariencias más que de acuerdo con la verdad, quedaba sin solución. Por lo cual yo, que desde mi infancia me había alimentado con el amor a la verdad, no pude tolerar que tal cuestión quedara así, sin resolver, sino que, por el contrario, me pareció cosa muy conveniente esclarecer la parte de verdad que en ella se escondía y refutar las razones contrarias, llevado tanto por mi amor a la verdad como también por el odio a todo lo falso. Y para evitar además la ignominia de muchos que, al ausentarse sus propios contrincantes, suelen fingir mentiras movidos por la envidia y cambiar lo que aquéllos lograron probar, me pareció conveniente dejar en un documento escrito por mi mano lo que se había determinado y referir con la pluma el discurso de toda la disputa.
[II .] La cuestión versó sobre el lugar y la figura o forma de los dos elementos, el agua y la tierra; llamo aquí «forma» a aquella que el Filósofo pone en la cuarta especie de cualidad en los Predicamentos. La disputa se limitó a esto, como a principio de investigación de la verdad: determinar si el agua en su esfera, esto es, en su circunferencia natural, era más alta en algún punto que la tierra que sobresale de las aguas, y que corrientemente llamamos la cuarta habitable. Y se respondía afirmativamente por muchas razones, de las cuales, omitidas algunas por su inconsistencia, sólo cinco retuve, porque parecían de alguna eficacia.

[III .] La primera de estas razones fue la siguiente: Es imposible que dos circunferencias desigualmente distantes entre sí tengan un centro común; pero la circunferencia del agua y la circunferencia de la tierra distan desigualmente; por consiguiente, etc. Luego proseguían con estas palabras: siendo el centro de la tierra el centro del universo, cosa por todos reconocida, y siendo necesariamente más alto todo lo que tiene en el mundo una posición distinta de la de aquel centro, concluíase que la circunferencia del agua era más alta que la circunferencia de la tierra, puesto que la circunferencia se mueve por todas sus partes, alrededor de dicho centro. La mayor del silogismo principal parecía evidente por las demostraciones de la geometría; la menor, por los sentidos, pues vemos que, en algunas partes, la circunferencia de la tierra queda incluida dentro de la circunferencia del agua y en otras partes queda excluida de ésta.

[IV.) El segundo argumento era el siguiente: A un cuerpo más noble la corresponde un lugar más noble; [781 pero el agua es un cuerpo más noble que la tierra; luego al agua le corresponde un lugar más noble. Y como un lugar es tanto más noble cuanto es más alto, porque así se acerca más a aquel altísimo cuerpo que todo lo encierra en sí, que es el cielo primero, se concluye que el lugar del agua es más alto que el lugar de la tierra, y, por consiguiente, que el agua es más alta que la tierra, ya que el lugar de un sitio y el del cuerpo puesto en ese sitio no difieren. Se prescindía de la demostración de la mayor y de la menor del silogismo principal por considerarlas evidentes.

[V.] El tercer argumento era: Toda opinión contraria al testimonio de los sentidos es opinión falsa; pero opinar que el agua no es más alta que la tierra equivale a contradecir a los sentidos; por lo tanto, es opinión falsa. La mayor se decía evidente por lo que declara el Comentador a propósito del libro tercero Sobre el alma; la segunda proposición, o proposición menor, se demostraba por la experiencia de los marinos, que navegando por el mar ven los montes por debajo de ellos; y lo prueban diciendo que los ven subiendo al palo mayor, pero desde la cubierta del barco no los ven; lo cual parece suceder porque la tierra es bastante más baja y se halla hundida en relación con la superficie del mar.
[VI.] En cuarto lugar se argumentaba así: Si la tierra no fuese más baja que el agua, la tierra se encontraría absolutamente falta de aguas por lo menos en la parte descubierta, de la cual estamos hablando; y así ni existirían fuentes, ni ríos, ni lagos; pero vemos que sucede todo lo contrario; por lo tanto, tiene que ser verdadera la proposición opuesta, es decir, el agua es más alta que la tierra. Se probaba la consecuencia por el hecho de que el agua corre por su naturaleza hacia abajo; y como el mar es la fuente de todas las aguas, como afirma el Filósofo en su Meteorología, si el mar no fuese más alto que la tierra, el agua no se movería hacia la tierra, pues en todo movimiento natural del anua es necesario que la fuente de ésta se encuentre en lugar más alto.

[VII.] El quinto argumento discurría así: El agua parece seguir mejor que otro elemento cualquiera el movimiento de la luna, como se demuestra con el movimiento de las mareas; pero, como la órbita de la luna es excéntrica, es razonable pensar que el agua en su esfera imita la excentricidad de la órbita lunar, y que, por tanto, sea excéntrica; y como esto es imposible si el agua no es más alta que la tierra, como se demostró en la primera razón, se deduce la misma consecuencia de antes.

[VIII.] Con estas razones y otras de escasa importancia intentan demostrar que su opinión es verdadera los que afirman que el agua es más alta que esta tierra descubierta o habitable, aunque la razón y el sentido les sean contrarios. Los sentidos nos demuestran que los ríos en toda la tierra bajan hacia el mar tanto en el sur como en el norte, en el oriente como en el occidente, lo cual resultaría imposible si las fuentes de los ríos y el cauce de éstos no fuesen más altos que la misma superficie del mar. Por lo que toca a la razón, lo veremos después y se demuestra con muchas razones.

He aquí el orden que vamos a seguir en la exposición o demostración del lugar y de la forma de los dos elementos, como hemos prometido: en primer lugar se demostrará la imposibilidad de que el agua en parte alguna de su circunferencia sea más alta que esta tierra emergente o descubierta. En segundo lugar se probará que esta tierra descubierta es por todas partes más alta que la superficie del mar. En tercer lugar se formularán objeciones a le que hemos demostrado y se solucionarán las dificultades. En cuarto lugar se dirá cuál es la causa final y eficiente de esta elevación o de este aflorar de la tierra. En quinto lugar se contestará a los argumentos señalados más arriba.

[X .] Afirmo por tanto, en cuanto a la primera parte, que si el agua considerada en su circunferencia, fuera en alguna parte más alta que In tierra, esto ocurriría necesariamente de una de estas dos maneras: o porque el agua sería excéntrica, come resultaba de la primera y quinta razón, o porque, siendo concéntrica presentaría en algún punto una joroba, y por esto superaría a la tierra. No podría ser de otra manera como resulta evidente para quien analiza la cuestión con sutileza. Pero ninguna de estas dos maneras e! posible; luego no se puede admitir e antecedente, que produce una u otra de las dos consecuencias. La consecuencia se prueba por el tópico llamado división suficiente de la causa la imposibilidad de la consecuencia aparecerá indiscutible con lo que más adelante se demostrará.

[XI .] Para indicar la evidencie de lo que hemos de decir hay que suponer dos principios; primero, que el agua, por su misma naturaleza se mueve hacia abajo; segundo, que el agua es un cuerpo naturalmente lábil y falto de límites propios para detenerse. Y, si alguien rechaza estos dos principios o niega alguno di ellos, para éste no habría demostración alguna, pues no se puede discutir sobre una ciencia con quien rechaza los principios de dicha ciencia como se demuestra en el libro primero de la Física. Estos principios son principios derivados de la experiencia sensible y de la inducción cuya función es encontrar tales principios, como lo manifiesta el libro primero de la Etica a Nicómaco.

[XII .) Para refutar el primer miembro de la consecuencia digo que es imposible que el agua sea excéntrica. Así lo demuestro. Si el agua fuese excéntrica, se seguirían tres consecuencias imposibles: la primera sería que el agua correría naturalmente hacia arriba y hacia abajo; la segunda, que el agua no correría hacia abajo, siguiendo la misma línea que sigue la tierra; la tercera, que la gravedad se predicaría de modo equívoco de ambos elementos; conclusiones no sólo falsas, sino además imposibles. La consecuencia se declara así: sea el cielo la circunferencia de tres cruces; el agua, la circunferencia de dos cruces, y la tierra, aquella en la cual hay una, y figurémonos que el centro del cielo y de la tierra es el punto señalado con una A, y el centro del agua excéntrica, el punto B, como se ve en el dibujo adjunto. Afirmo, por tanto, que, si el agua

se encontrara en A y pudiera moverse, se dirigiría naturalmente a B, puesto que todo cuerpo se mueve por su propia naturaleza hacia el centro de la propia circunferencia; y como el movimiento desde A hacia B es un movimiento hacia arriba, por estar A en un lugar inferior a todos los demás, el agua se movería naturalmente hacia arriba; lo cual constituye el primer absurdo que, como decíamos, se seguía. Supongamos además que tenemos en Z un trozo de tierra y en el mismo lugar una cantidad de agua, sin que nada impida su movimiento; si, como queda dicho, todo cuerpo grave se mueve hacia el centro de su propia circunferencia, la tierra se moverá en línea recta hacia A, y el agua, en línea recta hacia B; pero esto habrá de hacerse necesariamente por líneas distintas, como puede verse en la figura dibujada; lo cual no solamente es imposible, sino que, si Aristóteles lo oyese, se reiría; y éste es el segundo absurdo que teníamos que declarar.
25 El tercero lo explico así: la gravedad y la ligereza son dos maneras de ser de los cuerpos simples, que se mueven siguiendo un movimiento recto; los cuerpos ligeros se mueven hacia arriba; los cuerpos graves, hacia abajo. Cuando hablo de cuerpo grave o cuerpo ligero, me refiero a un cuerpo móvil, como dice el Filósofo en su obra Sobre el cielo y el mundo. Si, por tanto, el agua se moviese hacia B y la tierra se moviese hacia A, siendo los dos cuerpos graves, se moverían hacia abajo en direcciones contrarias. Hechos que no pueden tener una sola e idéntica razón, pues uno de los dos cuerpos se encuentra en lugar bajo de modo absoluto, y el otro, solamente en cierto sentido. Y como la diferencia en el orden de los fines arguye diferencia en los medios, es evidente que la razón o modo de ser de la gravedad en el agua y en la tierra habrá de ser distinta; y como la diferencia de esencias con identidad de nombre engendra equivocación, como dice el Filósofo en el libro de los Antepredicamentos, se sigue que la gravedad se predica en sentido equívoco del agua y de la tierra; éste era precisamente el tercer absurdo que debíamos demostrar. Así queda probado con verdadera demostración que el agua no es excéntrica; lo cual era lo primero de la conclusión de la consecuencia principal que debíamos refutar.
[XIII ] Para rechazar la segunda parte de lo que resulta de la consecuencia principal, afirmo que es imposible que el agua presente una joroba. Lo demuestro de esta manera: supongamos que el cielo es el lugar señalado con cuatro cruces; el agua, el señalado con tres; la tierra, con dos, y sea D el punto en donde coinciden el centro de la tierra, el centro del agua concéntrica y el centro del cielo. Hay que advertir previamente que el agua no puede ser concéntrica en relación con la tierra, salvo en el caso de que la tierra sea jorobada en algún punto sobre la circunferencia central, como saben bien los matemáticos, si sobresale en ese punto de la circunferencia del agua. Por lo tanto, sea H la joroba del agua, sea G la joroba de la tierra; trácese a continuación una línea recta desde D hasta H y otra desde D hasta F. Es evidente que la línea que une D con H es más larga que la que une D con F, y por esto la extremidad de una es más alta que la extremidad de la otra; y como las dos alcanzan en su extremidad la superficie del

agua sin ir más allá, es evidente que el agua de la joroba estará más alta en relación con la superficie en que se encuentra F. Y como nada hay allí que impida su movimiento, si las suposiciones que hemos adelantado son verdaderas, el agua de la joroba bajará hasta igualarse a D con una circunferencia central o regular; y así resultaría imposible que la joroba se forme o permanezca, que era lo que teníamos que demostrar. Además de esta demostración, que es la principal, se podría también demostrar con probabilidad que el agua no tiene joroba alguna que sobresalga de su circunferencia regular, porque lo que puede conseguirse con un medio único es mejor que se obtenga con un medio único que no con muchos medios; pero todo el supuesto se puede conseguir por la sola joroba de la tierra, como más adelante veremos; por consiguiente, no existe joroba en el agua, pues, como dice el Filósofo en el libro primero Sobre el cielo y el mundo y en el libro segundo Sobre la generación de los animales, Dios y la naturaleza siempre hacen y quieren lo que es mejor. Queda, por tanto, suficientemente demostrado el primer punto, o sea que es imposible que el agua en algún punto de su circunferencia sea más alta o, lo que es igual, esté más alejada del centro del mundo de lo que está la superficie de esta tierra habitable. Esto era lo primero que debíamos demostrar.

[XIV .] Si, pues, es imposible que el agua sea excéntrica, como lo hemos demostrado con la primera figura, y es imposible que tenga una joroba, como se ha visto en la segunda figura, es necesario que sea concéntrica e igual, es decir, igualmente distante del centro del mundo en todos los puntos de su circunferencia, cosa que por sí misma es evidente.

[XV .] Ahora arguyo así: todo lo que sobresale en un punto cualquiera de una circunferencia igualmente distante del centro, está más alejado de este centro que cualquier otro punto de la circunferencia; pero todas las costas, tanto del mismo Océano como de los mares mediterráneos, están más elevadas que la superficie del mar que las baña, como se puede comprobar a simple vista; por consiguiente, todas las costas se encuentran a mayor distancia del centro del mundo, por ser el centro del mundo centro del mar, como ya hemos visto, y ser las superficies litorales partes de la superficie total del mar. Y como todo lo que está más lejano del centro del mundo resulta más alto, concluimos que todas las costas se encuentran más altas que el mar en toda su extensión. Y si esto pasa con las costas, con mayor razón acontecerá con las demás regiones de toda la tierra, por ser las costas, como los ríos que hacia ellas corren, las partes más bajas de la tierra. La mayor de esta demostración se prueba con los teoremas de la geometría; y la demostración es ostensiva, aunque reciba su fuerza, como en los puntos demostrados más arriba, del argumento de reducción a lo imposible. Y así nos parece aclarada también la segunda parte de nuestro intento.
[XVI .] Pero contra lo demostrado se puede poner la siguiente objeción: un cuerpo muy pesado se mueve principalmente hacia su centro con fuerza igual en todas sus partes; ahora bien: la tierra es el cuerpo más pesado; por tanto, con igual fuerza en todas sus partes, se mueve principalmente hacia el centro. De esta conclusión se sigue, como declararé más adelante, que la tierra, en todas las partes de su circunferencia, dista de modo igual del centro, lo cual se deduce de las palabras «con igual fuerza»; y se sigue además que tiene que estar debajo de todos los cuerpos; por eso se dice «principalmente». De lo cual resultaría que, si el agua fuese concéntrica, como se afirma, la tierra estaría por todas partes cubierta de agua y sumergida; sin embargo, vemos que acontece todo lo contrario. Que las consecuencias se siguen de tal conclusión lo declaro de la siguiente manera: supongamos ahora lo contrario y opuesto a aquella consecuencia, esto es, la distancia igual en todas sus partes, y digamos que no dista igual; y supongamos que por un lado la superficie de la tierra dista veinte estadios del centro, y por otro lado diez, y así un hemisferio tendrá un volumen mayor que el otro; no importa que la diferencia en distancia sea grande o pequeña, con tal que exista la diferencia. Ahora bien, siendo mayor la virtud de un peso cuanto mayor es la cantidad de tierra, el hemisferio mayor, en virtud de su peso mayor, empujará al hemisferio menor hasta que se iguale la cantidad de los dos, igualdad que equilibrará el peso de ambos, y así las distancias vendrán a ser por todas partes de quince estadios, tal como lo vemos pesando e igualando los pesos en la balanza.
Por esto se concluye que es imposible que la tierra, que corre hacia el centro igualmente por todas partes, diste de muchas maneras o desigualmente de tal centro; por consiguiente, será verdad la proposición contraria, esto es, que la distancia—reconocida—de la tierra a su centro es igual por todas partes. Y así queda aclarada la conclusión por lo que se refiere a la distancia igual. La otra parte de la conclusión, es decir, que la tierra tiene que estar por debajo de todos los cuerpos, lo declaro así: la virtud mejor alcanza su fin del modo mejor, pues por eso es la más excelente, porque con suma rapidez y facilidad consigue su propio fin. Pero la virtud más importante de la gravedad reside en el cuerpo que tiende a toda prisa hacia el centro, y éste es la tierra; por tanto, la tierra alcanza con mayor facilidad el fin de la gravedad, que es el centro del mundo; luego estará por debajo de todos los cuerpos si busca con mayor rapidez que otro cuerpo cualquiera el centro, y esto es lo que teníamos que declarar en segundo lugar. Resulta imposible, por tanto, que el agua sea concéntrica a la tierra; conclusión contraria a lo que nosotros hemos demostrado anteriormente.
[XVII.] Pero este argumento no parece demostrativo, porque la proposición mayor del silogismo principal no parece necesaria. Decía así: «Un cuerpo muy pesado se mueve principalmente hacia su centro con fuerza igual en todas sus partes»; lo cual no parece necesario; porque, si bien la tierra es el cuerpo más pesado en comparación con los demás cuerpos, comparado, sin embargo, consigo mismo según sus distintas partes, puede calificarse y puede no calificarse de más pesado, pues la tierra puede ser más pesada en una parte que en otra. Y como la determinación del cuerpo grave no se hace por la cantidad formalmente considerada, sino por el peso, puede darse una igualdad de peso sin que se tenga una igual cantidad. Y por eso aquella demostración es aparente, sin fundamento real.
Pero además esta objeción es nula, porque su raíz es la ignorancia de la naturaleza de los cuerpos homogéneos y simples. Los cuerpos homogéneos y simples—como cuerpos homogéneos podemos mencionar el oro puro, y como cuerpos simples, el fuego y la tierra—quedan cualificados regularmente en sus partes por todas las modificaciones naturales. Por eso, la tierra, que es un cuerpo simple, se ve cualificada de una manera igual en todas sus partes, y esto por su propia naturaleza y en sentido formal. Por lo cual, dado que la gravedad es una cualidad natural propia de la tierra, y la tierra es un cuerpo simple, es necesario que la tierra tenga en todas sus partes una gravedad regulada según la proporción de su cantidad; y por esto falla la razón de la objeción principal. Hay que responder, por tanto, que la razón de la dificultad es sofística, pues engaña en parte y absolutamente. A propósito de lo cual hay que saber que la naturaleza universal no fracasa en sus fines; por consiguiente, aunque la naturaleza particular alguna vez, por la desobediencia de la materia, no consiga el fin que pretende, sin embargo, la naturaleza universal de ninguna manera puede fracasar en su intento, por estar igualmente sometidos a la naturaleza universal el acto y la potencia de las cosas que pueden ser y no ser. Pero la intención de la naturaleza universal es que todas las formas que se hallan dentro de la potencia de la materia prima se realicen y existan conforme a la razón de su especie propia, para que así la materia prima según su totalidad se halle bajo todas las formas materiales, si bien, considerada parcialmente, se encuentra sometida a toda privación, hecha excepción de una sola. Razón: como todas las formas que están en la potencia de la materia, idealmente están en acto, según dice el Comentador en su libro Sobre la sustancia del cielo, en el Motor del cielo, si todas estas formas no estuviesen siempre en acto, el Motor del cielo fracasaría en la difusión completa de su bondad; lo cual no se puede afirmar.
47 Y como, además, todas las formas materiales de las cosas que pueden engendrarse y corromperse, a excepción de las formas de los elementos, exigen materia y sujeto mezclado y complejo, al cual como fin propio están ordenados los elementos en cuanto elementos, y la mezcla no puede existir si los elementos que tienen que mezclarse no se encuentran juntos, como resulta evidente, es necesario que exista una parte del universo en donde todas las cosas que deben mezclarse, esto es, todos los elementos, puedan encontrarse unos con otros. Esta parte no podría darse si la tierra no sobresaliera de las aguas en alguna parte, como resulta evidente a primera vista. Por lo tanto, como toda naturaleza obedece a la intención de la naturaleza universal, fue necesario que la tierra, además de la naturaleza simple que la lleva hacia abajo, tuviese otra naturaleza por la cual pudiese obedecer a la intención de la universal naturaleza, de manera que permitiera ser levantado en alguna parte por virtud del cielo, como sujeto obediente a quien manda, de la misma forma que vemos en el hombre lo que sucede con el apetito concupiscible y el apetito irascible, los cuales, si bien, según su propio ímpetu, son arrastrados por las afecciones sensibles, sin embargo, en cuanto obedecen a la razón, quedan a veces refrenados en su propio ímpetu, como se explica en el libro primero de la Etica.

[XIX .] Y por esto, aunque la 49 tierra, de acuerdo con su naturaleza simple, tiende de modo igual en todas sus partes hacia el centro, como decíamos al refutar la objeción, sin embargo, según cierto aspecto de su misma naturaleza, permite una elevación parcial, obedeciendo así a la naturaleza universal, para hacer posible la mezcla. De esta forma queda salvada la redondez de la tierra v del agua y no se sigue absurdo alguno

dentro de una sana filosofía, como puede verse en la adjunta figura. Sea el cielo el círculo señalado con una A; el agua, el círculo B; la tierra, el círculo C. No interesa a nuestro propósito que el agua diste mucho o poco de la tierra. Hay que advertir que esta figura es verdadera, pues responde a la forma y al sitio real de los dos elementos; en cambio, las dos figuras anteriores son falsas, v las pusimos no porque correspondan a la realidad, sino para que faciliten la labor del que aprende, como se dice en el libro primero de los Priora. Que la tierra se levanta en forma de joroba y no en forma de circunferencia central es evidente, si se considera la figura de la tierra descubierta, pues la forma de la tierra que sobresale del agua se parece a la media luna, lo cual sería imposible si se levantara siguiendo la línea de su circunferencia regular o central. Porque, como se ha demostrado en los teoremas matemáticos, es necesario que la circunferencia regular de una esfera sobresalga de una superficie llana o esférica, como por fuerza es la superficie del agua, con un horizonte circular. Y que la tierra que se levanta de las aguas tiene figura de media luna, lo demuestran los naturalistas, que de ella tratan, y los astrólogos, que describen los climas, y los cosmógrafos, que nos dibujan las regiones de la tierra en todas las latitudes. De hecho, como es sentencia común, la tierra habitable se extiende a lo largo de una línea longitudinal trazada desde Cádiz, situado en los confines occidentales puestos por Hércules, hasta las bocas del río Ganges, como escribe Orosio. Esta longitud es tan grande, que, al ponerse el sol a lo largo de la línea equinoccial para aquellos pueblos que viven en un extremo, se levanta para aquellos que se encuentran en el otro extremo, como han podido comprobar los astrólogos gracias a los eclipses de la luna. Por tanto, es necesario que los puntos extremos de la mencionada longitud disten 180 grados, que es precisamente la mitad de la distancia de toda la circunferencia. Por lo que toca a la línea de latitud, según la doctrina común de los científicos referidos, la tierra habitable se extiende desde los pueblos cuyo cenit es el círculo equinoccial hasta aquellos cuyo cenit es un círculo descrito por el polo del Zodíaco alrededor del polo del mundo; polo que dista del polo del mundo casi 23 grados; y así, la extensión de la latitud es casi de 67 grados y no más, como puede advertirlo todo el que lo mira. Y así, queda probado que la tierra que se levanta de las aguas tiene necesariamente figura de media luna, o muy parecida, porque esta figura resulta de una latitud y una longitud grandes, como fácilmente queda demostrado. En realidad, si la tierra tuviese un horizonte circular, tendría una figura circular convexa, y así la longitud y la latitud no se diferenciarían en la distancia de los puntos extremos, como pueden observar las mismas mujeres. Y con esto queda aclarado el tercer punto que queríamos tratar.

[XX .] Queda ahora por ver la causa final y eficiente de esta elevación de la tierra, que hemos demostrado suficientemente. Este es un orden artificial, porque la pregunta sobre la existencia de una cosa debe preceder a la cuestión de su finalidad. Con referencia a la causa final son suficientes las cosas que hemos dicho en la distinción anterior. Pero para estudiar la causa eficiente hay que adelantar que el tratado presente no se sale del campo de la materia natural, pues se interesa por los cuerpos móviles, o sea el agua y la tierra, que son cuerpos naturales, y por esto es precisa una certeza adecuada a la materia natural, que es el tema del cual estamos hablando, pues en cada género de investigación hay que buscar la certeza que permite la naturaleza de las cosas, como se afirma en el libro primero de la Etica. Porque, siendo en nosotros innato el método para investigar la verdad en las cosas naturales, partiendo de lo que nos es más conocido y pasando de lo menos conocido a lo más seguro y cierto, como afirma el primer libro de la Física; y, siendo para nosotros más conocidos en este género de cosas los efectos que las causas—pues Por medio de los efectos somos llevados al conocimiento de las causas, por ejemplo, el eclipse de sol nos lleva al conocimiento de la interposición de la luna, y de aquí que el origen de la filosofía haya sido la admiración, por lo dicho es necesario que el método de investigación en las verdades de la naturaleza proceda de los efectos a las causas. Este método, aunque proporciona una certeza suficiente, no tiene, sin embargo, toda la certeza que tiene el método de investigación en la ciencia matemática, que procede desde las causas a los efectos, es decir, de arriba abajo; por tanto, hemos de buscar la certeza posible en este género de demostración. Digo, por consiguiente, que la causa eficiente de esta elevación de la tierra no puede ser la misma tierra; pues, como la elevación implica un movimiento ascensional pasivo, y este movimiento ascensional es contrario a la naturaleza de la tierra, y nada, hablando formalmente, puede ser causa de algo que es contrario a la propia naturaleza, queda probado que la tierra no puede ser causa eficiente de su propia elevación. Tampoco puede ser el agua la causa eficiente; porque, siendo el agua un cuerpo homogéneo en todas sus partes, si hemos de hablar con propiedad, ha de presentar su fuerza eficiente de una manera uniforme, y entonces no habría razón que explicase las diferencias de elevación en las distintas partes de la tierra. Este mismo argumento anula la causalidad eficiente del aire y del fuego; y como no queda otra causa posible a excepción del cielo, hay que atribuir este efecto al cielo como a su causa propia. Pero como los cielos son muchos, hay que determinar el cielo al que hay que atribuir aquel efecto como a su causa verdadera. No puede ser el cielo de la luna; pues, siendo la misma luna el órgano de su propia virtud o influjo, y teniendo la luna por la región del Zodíaco, desde el equinoccio hacia el polo antártico, la misma inclinación que hacia el polo ártico, habría producido el mismo levantamiento de la tierra a un lado y a otro del equinoccio, lo cual no es así. Ni vale decir que aquella inclinación no pudo realizarse por la mayor proximidad de la tierra, provocada por la excentricidad, porque, si la luna tuviera esta energía para elevar, como los agentes obran con tanta mayor fuerza cuanta mayor es su proximidad, hubiera producido levantamientos de intensidad diferente en las distintas partes de la tierra.

[XXI .] Esta misma razón quita toda suposición de causalidad eficiente en los demás planetas. Y como el primer móvil, es decir, la novena esfera, es uniforme en toda su extensión, y, por consiguiente, su causalidad eficiente es homogénea en todas sus partes, no hay razón que justifique las diferencias de elevación en los distintos hemisferios. No G existiendo, por tanto, otros cuerpos móviles a excepción del cielo estrellado, que es la octava esfera, es necesario atribuir a este cielo el efecto referido. Para demostrar esta afirmacíón hay que recordar que, aunque el cielo estrellado tiene unidad de substancia, posee, sin embargo, multiplicidad en su virtud eficiente; por lo que ha sido necesario distribuir esa diversidad en las diferentes partes del cielo que vemos para que pudiera ejercer sus distintos influjos eficientes por medio de órganos diversos. Quien no sabe comprender esta doctrina, sepa que anda fuera de los límites de la filosofía. Vemos diferencias en el cielo estrellado en la grandeza de las estrellas y en su luz, en las figuras y en las imágenes de las constelaciones; y estas diferencias no pueden ser superfluas, como lo saben bien todos los cultivadores de la filosofía. Por eso, una es la virtud de una estrella y otra es la virtud de otra estrella; y una la eficacia de esta constelación, y otra la de aquélla; y una es la virtud de las estrellas que están del lado de allá del equinoccio, y otra la de aquellas que se encuentran del lado de acá del equinoccio. Y como las figuras inferiores son semejantes a las figuras superiores, como dice Tolomeo, se sigue que, como este efecto no puede atribuirse más que al cielo estrellado, como hemos dicho, la semejanza eficiente del agente actúa en aquella región del cielo que cubre la tierra levantada sobre las aguas. Y como esta tierra emergida se extiende desde la línea equinoccial hasta la línea que describe el polo del Zodíaco alrededor del polo del mundo, como ya hemos dicho antes, resulta manifiesto que la causa elevadora se encuentra en aquellas estrellas que están en la región del cielo contenida entre esos dos círcalos, bien levante la tierra por medio de la atracción, como el imán atrae el hierro, bien por medio del impulso, produciendo vapores impelentes, como acontece en ciertas montañas. Pero se pregunta ahora: si aquella región del cielo se mueve, como así es en realidad, con movimiento circular, ¿por qué la elevación por ella producida no ha sido también circular? Se responde diciendo que no ha sido circular porque no había materia bastante para un levantamiento tan grande. Pero entonces se insiste de nuevo y se pregunta: ¿Por qué el levantamiento del hemisferio tuvo lugar en una parte más bien que en otra? A esta pregunta hay que contestar, como lo hace el Filósofo en el libro segundo Sobre el cielo, cuando se pregunta por qué motivo el cielo se mueve de oriente hacia occidente y no al contrario; dice, en efecto, en el lugar citado, que tales cuestiones proceden o de una gran necedad o de una excesiva presunción, pues rebasan el alcance de nuestra inteligencia. Y por eso hay que afirmar a este propósito que Dios, dispensador glorioso de todos los bienes, que fijó la posición de los polos, el centro del mundo, la distancia de la última circunferencia del universo a su centro y otras cosas parecidas, es quien ha establecido esto como lo mejor, según su proceder acostumbrado. Por eso, cuando dijo:
Júntense en un lugar lar aguar y aparezca la tierra', en aquel momento el cielo recibió su capacidad para obrar, y la tierra su capacidad para ser influida.
[XXII.] Dejen, pues, dejen los hombres de escudriñar las cosas que están por encima de ellos, e investiguen dentro de sus posibilidades, para consagrarse, en lo posible, a las realidades inmortales y divinas y abandonar lo que es superior a ellos. Escuchen a Job, que dice: ¿Crees que podrás ver las huellas de Dios y seguir al Todopoderoso hasta la cumbre de su perfección? Escuchen al salmista, que exclama: Admirable se ha hecho tu ciencia para mí: se fortaleció con pruebas, y yo no lograré alcanzarla'. Escuchen a Isaías cuando habla: Cuanto distan los cielos de la tierra, tanto distan mis camino de los tuyos'. Hablaba realmente al hombre en nombre de Dios. Escuchen la voz del Apóstol dirigiéndose a los romanos: ¡Oh profundidad de las riquezas, de la ciencia y de la sabiduría de Dios! ¡Cuán insondables son tus juicios y cuán' inescrutables tus caminos!' Y escuchen, por último, la misma voz del Creador, que dice: A donde voy, vosotros no podéis ir Y con esto basta para investigar la verdad que buscamos.
XXIII Demostrados los puntos anteriores, resulta fácil contestar a los argumentos contrarios que se nos presentaban antes, que es precisamente lo que nos proponíamos hacer en la quinta parte de la disputa. El argumento que afirmaba: «Es imposible que dos circunferencias desigualmente distantes tengan un centro común», es verdadero, si las circunferencias son regulares sin una o varias jorobas; pero, cuando se afirma en la menor que la circunferencia del agua y la circunferencia de la tierra a cumplen la condición de la proposición mayor, digo que esto es no ser por la joroba que tierra; por lo cual el argumento es convincente. En cuanto al segundo argumento: «A un cuerpo más noble le corresponde un lugar más noble», digo que es verdadero, si consideramos la naturaleza propia cosas, y concedo también la menor; pero, respecto de la conclusión de que al agua le corresponde un lugar más noble, digo que es verdad también, si consideramos exclusivamente la naturaleza propia de uno y otro elemento; sin embargo, por intervención de una causa superior, como antes hemos dicho, ha sucedido que en alguna parte la tierra quede más alta que el agua; y así, el argumento fallaba en su proposición principal. Con referencia al tercer argumento, que decía: «Toda opinión contraria al testimonio de los sentidos es opinión falsa», afirmo que este argumento arranca de una falsa imaginación, pues en realidad los marinos en el mar imaginan que no divisan la tierra desde el barco por ser el barco más alto que la tierra; pero esto no es así, sino que más bien sucedería todo lo contrario, pues divisarían un panorama mucho más ancho que el que ven. La causa consiste en que el rayo directo ele la cosa visible se rompe entre el objeto v el ojo por la convexidad del agua, pues como el agua tiene necesariamente por todas partes forma redonda alrededor de su centro, de ahí proviene que, a cierta distancia, el agua forma un obstáculo a la mirada con su propia convexidad. Con relación al cuarto argumento, que decía: «Si la tierra no fuese más baja que el agua», etcétera, digo que el argumento se apoya todo él en un fundamento falso, y, por lo tanto, es nulo. Creen, en efecto, las personas vulgares, que ignoran las enseñanzas de la física, que el agua sube a las cumbres de los montes, y también al lugar de las fuentes, en forma de agua; pero esta opinión es demasiado pueril, porque las aguas se producen en eso mismos lunares, como afirma el Filósofo en su Meteorología, subiendo la materia en forma de vapor. Al quinto argumento, que dice que el agua parece seguir el movimiento de la luna, y por esto concluye que el agua en su esfera debe ser excéntrica, por ser excéntrico, a su vez, el orbe de la luna, digo que esta razón no implica necesidad en la conclusión, porque, aun admitiendo que una cosa imite a otra en un aspecto, no se sigue que la imite en todos los demás aspectos. Vemos, por ejemplo, que el fuego imita la circulación del ciclo, y, sin embargo, no lo imita en el movimiento rectilíneo, ni en la falta de elementos contrarios a su propia calidad; por tanto, el argumento no concluye. Y esto es lo que teníamos que decir con relación a los argumentos.
Así termina el tratado analítico de la forma y del lugar de los dos elementos, como nos habíamos propuestos al principio.

[XXIV ] Esta disputa filosófica fue concluida bajo el gobierno del invicto señor Can Grande de la Scala, que mandaba en nombre y con autoridad del sacrosanto imperio romano, por mí, Dante Alighieri, el menor de todos los filósofos, en la ilustre ciudad de Verona, en la capilla de Santa Elena, delante de todo el clero de Verona, a excepción de algunos que, ardiendo en una excesiva caridad, no admiten las oraciones de los demás, y, por obra de la humildad, pobres del Espíritu Santo, evitan tomar parte en las conversaciones de una persona para que no se diga que aprueban las excelencias de ella. Y esto aconteció en el año 1320 del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, en el día del sol, que nuestro va nombrado Salvador, por su glorioso nacimiento y por su admirable resurrección, señaló a nuestra veneración, el cual día fue séptimo después de los idus de enero y decimotercero antes de las calendas de febrero.

lunes, 7 de septiembre de 2009

21 de Septiembre. Equinoccio de Otoño. Alban Elved


Se aproxima el 21 de Septiembre, el esperado Equinoccio de Otoño. Este es el instante en que el día y la noche son iguales, el comienzo del Sol menguante, en que éste inicia su travesía bajo el nivel medio de equilibrio cíclico.

En este festival ocurre igual como en alguno de los que ya hemos citado anteriormente; su celebración no resulta significativa a nivel popular, pero se conserva de forma especial sobre todo entre los practicantes de la magia y seguidores de la "Antigua Religión".

Se presupone que en esta festividad podría ser interesante decorar el altar con piñas, ramitas de roble, bellotas y símbolos de Otoño.

Se inicia la época de la decadencia, el ocaso, el período de recogimiento y el tiempo de conectar con fuerzas más de tipo espiritual, pues comienza el ciclo oscuro, como en el anterior equinoccio se inicia el ciclo luminoso, y de ahí las alusiones a que el Sol "cruza las puertas de la muerte". Los puntos álgidos del Gran Ciclo se marcan por los dos solsticios, que se corresponden a las festividades de San Juan y Navidad. "Gebu Urdiz", en "Magie Delle Rune", asocia también esta fiesta con antiguos cultos de Europa, combinando cultos solares y agrícolas. En ella, mientras el equinoccio de Primavera marca la fecha de la siembra, el de invierno marca la de la cosecha.

Urdiz nos describe, asimismo, algunas características de esta festividad en los antiguos pueblos nórdicos:

"En Otoño tenían lugar las festividades de la recolección y en ellas, el carro del Sol, tirado por potros blancos y sin mácula, era sacado en procesión. Encima del mismo campeaba un disco de oro, símbolo de la caída del astro hacia el horizonte. En los pueblos marineros, como por ejemplo los primitivos normandos, el disco solar lo portaba una nave".

Entre los judíos se recomendaba el ayuno en esta fecha por ser el "Día de la gran expiación". Como se comenta en otro punto de este libro, el ayuno era probablemente un proceso de depuración del organismo para preparlo a un cambio interno.

Demetrio Santos, en Investigaciones astrológicas señala igualmente los dos equinoccios como elementos de señalización para el inicio y fin de las tareas agrícolas:

"Los dos puntos críticos anuales se fijan en el calendario hebreo en el primero y en el séptimo mes (Pascual y Expiación), es decir, sobre ambos equinoccios".

En definitva, la significación final de esta fiesta era la de la obención de los frutos de la tierra e iniciar el período que culminaría con el descanso de ésta. En algunos lugares se realizaban rituales de destribución, devolviendo a la tierra parte de los obtenido de ella, sea enterrando restos de pan o pedazos de carne especialmente consagrados a la Divinidad Femenina.

"Rituales de las Fiestas Mágicas". Manuel Seral Coca