Un Cuento de Imhotep [Obra de Teatro Egipcia]
Por Luis E. Prada
Obra de Teatro Egipcia, Un Cuento de Imhotep.
Nota: El Faraón Djoser es también conocido como Zozer.
CARACTERES:
Sabber y Konozer-Horeb son dos sacerdotes del Templo del Sol en On(1) y amigos cercanos.
Una virgen vestal y chantresa prepara la mesa de ofrendas.
ANTECEDENTES:
Sabber ha estado ausente en Nubia por casi un año cumpliendo una misión diplomática confiada a él por el Faraón Akhnaton. A su llegada fue al Templo y allí se encuentra con su viejo amigo Konozer-Horeb cuando éste justamente había terminado una ofrenda de la tarde al Sol Dios Aton.
TECNICOS:
Tocan música a momentos apropiados y controlan luces.
VESTUARIOS:
Ambos actores usarán vestuarios Egipcios de sacerdotes lectores con los siguientes elementos: Tocado de la cabeza, collar, faja, brazaletes y ajorca (para el tobillo), torso desnudo y falda de suave lino con delantal ceremonial y sandalias. La virgen vestal usa un apropiado vestuario Egipcio con vestido largo de lino, collar, brazaletes, ajorcas y faja o cinturón. Usa maquillaje de ojos delineados con sombras azules.
EQUIPO:
* El símbolo de Aton se muestra en el Este, un alado disco solar. La mesa de ofrendas en el Este
* Incensario e incienso en el centro de la mesa de ofrendas.
* Vasija con agua y una toalla blanca
* Tazón de frutas y bouquet de flores
* Un atril con la letra de una canción. Se ubica al lado izquierdo de la mesa de ofrendas
TIEMPO Y ESCENA:
La escena sucede durante los tiempos de Akhnaton (circa 1350 BC.) antes de la construcción de la ciudad de AkhetAten conocida hoy como Tel El Amarna). Al Oeste del Templo se abre la puerta de la antecámara y una chantresa entra al Templo llevando sobre su cabeza un tazón de frutas que sostiene con su mano derecha mientras que con la izquierda lleva una toalla blanca y una vasija de agua que presiona contra la cadera a medida que camina. La luz es escasa y una luz de candileja la sigue. Se ve agraciada a medida que camina hacia la mesa de ofrendas. Allá coloca el tazón de frutas a la derecha y a la izquierda la vasija de agua y la toalla. Entonces se mueve al centro de la mesa, coloca un poco de incienso en el incensario y lo enciende. Finalmente se traslada a un lugar oculto del templo y allí se sienta a no ser vista.
El técnico toca música de entrada. La puerta de la antecámara se abre de nuevo y Konozer-Horeb, un sacerdote orador y chantre, entra y camina al Este hacia el altar de ofrendas. La luz de candileja sigue al sacerdote. Antes de colocarse en el altar, se quita las sandalias y se mueve a la izquierda hacia el tazón de agua en donde hace una ablución sagrada de cara y manos (la música para cuando comienza la ablución.) Con la toalla el sacerdote se seca cara y manos y luego se ubica en el centro del altar.
Templo del Sol, Ciudad de Heliópolis.
KONOZER:
Colocado en el centro del altar, alimenta el fuego del incienso. Alzando el incensario ofrece el humo a Aton y dice esta primera salutación Hotep-di-Nesu:
Una ofrenda sacerdotal es dada a Aton, que sustento pueda aparecer para el espíritu de Konozer-Horeb. (2)
Hablando en Egipcio hace una segunda salutación Hotep-di-Nesu [pronunciar la "jota" como en Español.]:
“Hotep-di-Nesu Pa-Aton em Akhet,
peret-kheru ta jenket kau apedu,
en ka en remetch nebu em AkhetAten djet er nejej.”
Después de que el sacerdote ha terminado las palabras Egipcias, el técnico toca una grabación de su traducción dada abajo:
Traducción: Una ofrenda real es dada al Disco Solar en el Horizonte,
que pueda aparecer pan y cerveza, buey y aves,
para el espíritu de todas la gente en AkhetAten por siempre jamás.
Colocando el incienso sobre la mesa, en silencio hace la ofrenda del tazón de frutas.
Mirando ahora a la imagen del Disco Solar, extiende sus manos saludando a la divinidad mientras que recita una oración en forma elocuente. El técnico toca música apropiada de fondo de estilo Egipcio:
“Qué espléndidamente te levantas,
Oh Aten Viviente,
Eterno Señor,
tu amor es grande y expansivo,
tus rayos iluminan cada cara.
Tu brillantez da vida a cada corazón
cuando Tú llenas las dos tierras con tu amor.
“Altísimo Noble Dios Quien creose a Si Mismo,
Quien hizo cada país y lo que hay en ellos,
todas las gentes, ganados lanares y vacunos,
cada árbol que crece del suelo,
ellos viven cuando Tú amaneces para ellos.
Tú eres la Madre y Padre
de todo lo que Tú has hecho … ”(3)
Ahora, Konozer canta Aúm tres veces. Cuando el canto comienza, Sabber entra al templo vía el portal del Oeste y camina en la luz pálida hacia el Este. Después de que Konozer ha terminado su cántico se inclina a la divinidad con brazos cruzados sobre su pecho. Luego se vuelve para encontrar su amigo Sabber.
KONOZER:¡Sabber! Mi querido amigo! (cruza los brazos sobre el pecho y se inclina mientras habla. Sabber retorna el saludo con una inclinación similar: ) Gozo y bendiciones sean contigo. (Ellos se acercan abrazándose.) ¡Felices los ojos que te contemplan después de tan larga ausencia!
SABBER:¡Konozer-Horeb! He estado ausente solamente en cuerpo pero no en corazón. Mis pensamientos estuvieron siempre con Nuestro Bienamado Faraón, contigo, con los Hermanos de la Escuela y nuestros amados.
KONOZER:Espero que me ilustres acerca de tan importante viaje y la vida en esa lejana tierra Nubiana. ¡Veo que viniste en una sola pieza también! ¿Te trataron … amistosamente?
SABBER:Oh sí! sí que lo hicieron. Recibí grandes honores y respeto como un representante de Nuestro Bienamado Faraón Akhnaton, Viva, Prospere y Esté con Salud! Ya encontraremos tiempo suficiente para discutir todos los detalles de mi visita a Nubia.
KONOZER:Ciertamente que sí. Sabber, ayer en la tarde cuando estaba caminando y meditando por las riberas del Nilo, la noche cayó sobre mí y vi varios fuegos hechos por un grupo de remeros y dragomanes. Los dragomanes habían descargados su carga y los remeros la habían cargado en sus botes para transportarla río arriba. Pero debido a lo avanzado de la hora, los dragomanes decidieron acampar por la playa con toda su caravana y esperar hasta temprano en la mañana para empezar su viaje de regreso a Mennufer((4) . Igualmente, los remeros decidieron acampar por la playa para partir temprano en la mañana también, mientras que guardaban su preciosa carga. Esta carga consistía de materiales costosos tales como anillos y hojas de oro y plata, alabastro, granito, la más fina piedra caliza, lápiz lázuli y piedras verdes preciosas para ser usadas en la construcción de AkhetAten, “El Horizonte de Aten”, la nueva ciudad en la ribera Este del Nilo en Alto Egipto, mirando a Un(5) a su Oeste. También tenían una colección de estatuaria de oro, plata y bronce y ornamentos.
SABBER:Sí, estoy muy consciente de este proyecto.
KONOZER:Bien … mientras que pasaba, me reconocieron como un sacerdote de On y me invitaron a sentarme alrededor de uno de sus fuegos y participar de su cena. Una mujer prontamente trajo un bulto de pieles de oveja para que yo me sentara y fui tratado con gran honor. Me hicieron preguntas acerca de la magia del templo y sobre cómo agradar a Seth y a Horus En-los-Caminos, los dioses del desierto y cómo honrar a Sobek, el dios cocodrilo, para mejor fortuna durante sus viajes. Después de que uno de los remeros habían terminado su comida, tomó un laúd y empezó a cantar una canción de amor que él había compuesto. Estaba yo tan conmovido por la lírica y su cadencia que, tan pronto como acabé de comer, fui hacia él y le pedí que si repetía para mí esa letra tal que yo pudiera escribirla. Esto así él hizo mientras que se sentía tan orgulloso de haber complacido a tan importante huésped con su arte. Saqué de mi bolsa un rollo de papiro, mi pluma y tinta. De nuevo tocó toda la música a medida que yo garabateaba los versos. (Con humor:) Habiéndole prestado tanta atención desde entonces, la he casi memorizado. (Apuntando al disco solar, dice:) ¡Tantas veces La Esencia Solar se expresa a través de los corazones y las mentes de la gente humilde!
SABBER:Sí, ciertamente.
KONOZER:Este es un ejemplo. ¿Te gustaría escucharlo, querido Sabber?
SABBER:Por favor, hazlo, Konozer. (Sabber se sienta sobre los peldaños del templo al lado del Este para escuchar).
KONOZER:Confío que los dioses aclaren mi voz después de tanto cántico que les he venido haciendo en el Templo del Sol. (Esto él dice con un poco de humor mientras que se traslada al atril.)
SABBER:De suerte que … ¿mantienes aún la posición Hery-Khebs(6) de chantre y orador de la jerarquía del templo?
KONOZER:Sí, así es, hasta el próximo pleno verano.
(La música suena a medida que Konozer canta esta canción:)
Rosa
Rosa, como el color que adorna tu pelo al nacer del sol.
Rosa, la flor, tu nombre, el color, la vida, son como tú.
Rosa, como trazo de la prima luz que pintó tierra y mar.
Color del tiempo y fuego sacro, de antiguas tierras de la mar,
de cielo hecho pedazos … de la inmensidad!
(Cambio de tono:)
Rosa, rojo fulgor sobre la pirámide y por Egipto va.
Rosa, pensar en ti es sentir un gozo … de felicidad!
Rosa, una canción que por cualquier desierto conmigo siempre está,
corazón libre como el viento, qu’es alegría lo que siente,
con Diosa Nut … veo allá mi luz … en esta noche azul.
Querida Dama de mi amor, por qué esta noche aquí no estás
pa’ esa lumbre ver … y sentir latir … mi corazón por ti!
(Música)
Rosa, en to’ los templos y silíceas dunas te busco siempre a ti.
Te llamo alto, oyes mi voz … cuando muy lejos … de ti yo estoy,
¿cuál es la estrella … que ahora estás … mirando tú?
Alma llena … de paz y amor … de tenue inmortalidad,
la rosa, tu nombre y el color, siempre tú!
Color del tiempo y fuego sacro, de antiguas tierras de la mar,
de cielo hecho pedazos … de la inmensidad!
Too-roo-roo humm humm… too-roo-roo humm humm … too-roo-roo humm humm … (7)
(Tararea la música hasta que ésta se desvanece.)
SABBER:¡Estuviste bien!
KONOZER:Vaya! es la canción. Te dije, es muy buena. (Se expresa modestamente.)
SABBER:La canción y tu talento.
KONOZER:(Konozer se une a Sabber sentándose en los peldaños.)
Cuando abandonemos el templo enviaré un acólito a mi casa para que le cuente a mi esposa de tu llegada. ¿Quisieras cenar con nosotros, de suerte que le pueda pedir a ella que prepare un pescado horneado con calabaza hervida en cebollas como a ti te gustan? Y ponqué de dátiles como postre. ¿Lo harás? … ayer compramos varias vasijas de buen vino de dátiles …
SABBER:Eso suena delicioso. Ciertamente lo haré. Y puedo contarle a tu familia historias de esas lejanas tierras que acabo de visitar.
KONOZER:Ajá!, (pausa … dice pensativamente:) Sabber, cuéntame una historia de la vida de Imhotep, tú sabes que tanto me deleita aprender de ti acerca de tan gran sabio de pasados tiempos. En el pasado, tú acostumbrabas contarme acerca de él, de sus destrezas en la construcción de la ren de Djoser o pirámide de peldaños en Sakara … acerca de las técnicas que usó para construir el laberinto subterráneo de galerías y corredores para mantener en secreto el sitio de enterramiento del rey … acerca de sus milagrosos poderes de curación …
SABBER:Ciertamente. (Inspirado él dice:) Imhotep nació como cualquier otro niño, pero cuando joven fue tomado lejos por los dioses. Después de muchos años y durante el tercer año del reinado de Djoser, Imhotep retornó de la morada de los dioses. Su familia se regocijó. Su piel se había vuelto muy oscura y tenía símbolos azul oscuros en la parte de atrás de su cabeza, algunos decían que estos símbolos le dieron sus poderes divinos.
Después de regresar, Imhotep pidió e insistió por una audiencia con el Rey. A ese tiempo, el Faraón Djoser estaba de un mal humor, ya que tenía problemas con dientes enconados y había perdido muchos debido a caries haciéndosele casi imposible comer. Debido a la extraña apariencia de Imhotep , el rey no lo apaleó o aún lo mató por atreverse a insistir a una audiencia real cuando el rey estaba de tan mal humor. Imhotep pidió que lo dejaran sólo con el Faraón. Cuando la corte regresó, encontraron al rey de buen espíritu, sus dientes dañados no lo molestaban más y dentro de una semana le creció otro juego completo de dientes.(8)
KONOZER:¿Un nuevo juego de dientes? Estupendo! … Estupendo! (Konozer se toca las mejillas mientras que mueve su quijada izquierda y dice:) Desearía que Imhotep estuviera aún por aquí para que trabajara en los míos!
SABBER:Desde ese incidente, Imhotep y el Rey Djoser difícilmente se separaron. El ganó tal ascendencia ante el Faraón que se atrevió a decirle al rey que no podía o que no ejecutaría su magia al comando del rey. Fue honrado con los títulos de Primero de la Corte del Rey y Gran Visir.
Permíteme recitar para ti este himno a Imhotep, una composición arcaica escrita en un nuevo estilo y grabada en el Templo de Ptah en Karnak.(Se para y dice con elocuencia:)
“Salve tú, dios de buen corazón,
Imhotep, hijo de Ptah,
ven a tu casa, tu Templo de Tebas,
que puedan su gente verte a ti con gozo!
Recibe lo que está presente allá,
inhala el incienso,
refresca tu cuerpo con libaciones!
Los hombres te aplauden, las mujeres te veneran,
uno y todos exaltan tu bondad,
porque tú los curas, tú los revives,
tú renuevas la creación de tu Padre.” (9)
Y por ahora, no olvides tu promesa de la comida. Creo que la necesito. (coloca una mano abierta sobre su estómago.)
KONOZER:¡Oh ciertamente no! (Konozer se levanta seguido por Sabber y va a ponerse de nuevo las sandalias mientras que habla:) Vamos al cuarto anexo al salón hipoestilo. Le voy a mostrar el argumento de un drama que estoy escribiendo para la serie de ceremonias iniciáticas en el Templo de On que vienen próximamente mientras que esperamos la comida. Se me ha dicho que un buen número de postulantes están suplicando admisión en nuestros misterios … algunos vienen de tan lejos como las Helenas y Súmer. (A medida que caminan hacia la puerta del Oeste la luz de candileja los sigue y suena la música de salida. Abren la puerta y entran en la antecámara.)
La virgen vestal se acerca a la parte izquierda de la mesa y toma la vasija de agua y la toalla. Las sostiene con su mano izquierda mientras que presiona la vasija contra su cadera y camina hacia el portal del Oeste. Entra a la antecámara. La música de salida continúa mientras que los actores regresan al escenario a hacer la venia y reconocer el aplauso de la audiencia.
FIN DE LA OBRA TEATRAL EGIPCIA
Referencias
1. También conocida como An, la Ciudad del Sol, llamada Heliópolis por los Griegos. El Templo del Sol se llamó en Egipcio Hwt-Benben.
2. Five Fascinating Artifacts (Cinco Fascinantes Objetos), por Lynn Holden, Egiptólogo y Ex-curador del Museo Egipcio Rosacruz, publicado por la Revista Rosicrucian Digest, 1996, No. 3. Aquí he parafraseado la famosa fórmula Hotep-di-Nesu. La segunda fórmula Hotep-di-Nesu en Egipcio y su traducción me fue dada por el Dr. Holden. Quiero expresar aquí especiales agradecimientos al Dr. Holden por las contribuciones históricas a esta obra teatral.
3. Interactive Ancient Egypt (Antiguo Egipto Interactivo), en CD-ROM por Lynn Holden. La traducción de aquí es del Dr. Holden.
4. Menfis.
5. Hermópolis.
6. Arcadia, Studies in Ancient Wisdom (Arcadia, Estudios de Sabiduría Antigua), por Peter Dawkins, publicada por The Francis Bacon Research Trust. Véase la Parte I: Capítulo The Egyptian Mysteries of Initiation (Los Misterios Egipcios de Iniciación), Sección “The Offices” (“Los Oficios”), páginas 62 a 66. En este libro la posición de chantre es llamada Odos, aquí yo uso su equivalente nombre Egipcio.
7. Esta canción usa la música de la canción en Español “Rosa” cantada por el cantante Italiano Nicola Di Bari. La estrella referida aquí es Septet o Sopdet (Sirio).
8. ET Connections Through Alien Eyes, Part 3 (Conexiones ET A Través de Ojos Extranjeros, Parte 3), por Wesley H. Bateman, Telépata de la Federación, Capítulo Imhotep, publicado por la revista Sedona, Journal of Emergence, Vol. 6, No. 6, Junio 1996, P.O. Box 1526, Sedona, AZ 86339, U.S.A.
9. Ancient Egyptian Literature, Vol. III (Antigua Literatura Egipcia, Vol III), por Miriam Lichtheim, publicado por University of California Press (Prensa de la Universidad de California), Berkeley, 1980, Parte I, Capítulo IV: “Hymns and Lamentations”(“Himnos y Lamentaciones”), página 105. El texto dado aquí fue adaptado por Lynn Holden de varios lugares de la traducción de Lichtheim
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lunes, 22 de noviembre de 2010
martes, 18 de mayo de 2010
Una Iniciación Egipcia,
o la Humilde Narración de un Escriba del Mensaje de Akhnaton y las Iniciaciones en el Templo de Aten
Luis E. Prada, F.R.C.,
el Escriba.

Bienamado Gran Maestro Akhnaton
"A prisa, volemos y todas nuestras velas expandamos para ganar nuestra querida, nuestra por largo tiempo perdida tierra nativa."
Homero, La Odisea.
PRELIMINAR: El núcleo de esta historia está basado en una clase de Composición Creativa(1). Este drama iniciático es ficticio aunque tiene hechos históricos y está cargado con simbología mística. Cuando es leído, se le pide a los escuchas que visualicen vivamente con ojos cerrados identificándose con el portador de la antorcha, el iniciado o el escriba. Su propósito es de servir de ayuda para ejercicios de visualización en organismos afiliados. Que la historia sea verdadera o no en todos sus detalles realmente no importa sino su mensaje interno(2). Véase el Diagrama A para un resumen de las iniciaciones, el Zodíaco se muestra con relación al ciclo de las estaciones como era hace 2.000 años, que es el arquetipo en uso corriente hoy en día. Debido a la Precesión of the Equinoccios, el sol Equinoccial de Primavera se alzó en la mitad del signo zodiacal de Tauro durante el comienzo de la civilización faraónica con la 'Unificación de las Dos Tierras' (c. 3.240 AC). El Diagrama B muestra las correspondencias de las Iniciaciones en Guiza con otras dos filosofías místicas.
El trabajo original fue escrito en Inglés y ha sido traducido al Español por el autor. Hermanos de habla hispana, disfrútenlo!
Salón de los Escribas, Palacio de la Ciudad de AkhetAten, Equinoccio de Verano

Detalle tomado del Texto Jeroglífico de Popi I
Introducción
Esta es la relación de una serie de iniciaciones Egipcias conducidas en el "Templo de Amen"(3) [Gran Pirámide de Guiza o Pirámide de Queops] como me fueron contadas por dos testigos: un Guardián del Templo, aquí referido como el portantorcha y uno de los iniciados. La narrativa es referida en primera persona por mí, el Escriba.
Pirámides de Guiza desde El Nilo por David Roberts

En la maravillosa y asombrosa Pirámide de Khufu iba a sucederse otra ansiosamente esperada serie de ceremonias iniciáticas bajo los auspicios de nuestro Gran Bienamado Faraón Akhnaton, "Ankh-em-Maat" ["Viviente-en-la-Verdad"], "Hermosa-Esencia-del Sol"(4), a Quien toda la gloria sea por siempre, y nuestra Bienamada Sagrada Hermandad(5). Los aspirantes ganaron este privilegio después de tanta persistente súplica al Gran Sacerdote para ser admitidos a los más sagrados secretos de los Misterios. Siendo finalmente aceptados y como un prerrequisito para calificar en esta serie única de ceremonias, estos novicios han gastado cuarenta días en ayuno, oración y estudio de los Misterios. El ayuno consistía en abstenerse de todos los placeres de la mesa, en no comer ninguna cosa viviente y en no beber vino(6). Parte de los estudios era la memorización de largas líneas de texto dadas por los sacerdotes magos de nuestro Círculo Interno de la Escuela de Misterio y la recitación de ciertas fórmulas mágicas, declaraciones, conjuros, sortilegios, letanías y alguna liturgia funeraria(7). También el currículum incluía ciertos enigmas y adivinanzas de naturaleza esotérica, teniendo un parecido en forma, pero no en contenido, a aquellos comúnmente usados en estos días como pasatiempos en ciertas altas clases intelectuales.
En un atardecer de Pleno Invierno, diez aspirantes se reunieron en el altar entre las zarpas de Hu [las zarpas de la Esfinge] esperando ser admitidos en una antecámara localizada bajo la panza del coloso. Era un fresco y tranquilo atardecer aun reflejando sobre las pirámides el carmesí resplandor crepuscular del sol Aton, "a Quien toda la creación adora". Los candidatos hablaban entre ellos sobre sus sacrificios, sincera preparación y ayuno previos a la ceremonia. Algunos se pararon cerca a la estela Thothmes en el pecho de la Esfinge y leyeron algunas de sus líneas. La emoción de anticipación que llenaba sus corazones era percibida en sus palabras especialmente cuando recordaban las dos últimas semanas de trabajo. A medida que pasaba el tiempo, todos se callaron y sentaron absortos en sus propios pensamientos y expectativas. Para algunos, la contestación al enigma de la Esfinge(8), como la contraseña para conseguir la admisión al templo, era algo pavoroso(9)."¿Podría yo realmente contestarla correctamente?" Esa pregunta preocupaba sus mentes. Era sabido que algunos estudiantes habían fallado en dar la respuesta correcta y con vergüenza se les había pedido regresar a casa. Aún si pudieran responder acertadamente el enigma, estaba aún aquel miedo de las inminentes pruebas, sabiéndose que algunos anteriores iniciados, no usando apropiado juicio, no sobrevivieron la experiencia.
Ellos esperaban pacientemente entre las zarpas, en silencio, ese mismo silencio de discreción que Hu [ la Esfinge] simbolizaba.
El Enigma de la Esfinge
Mientras los iniciados esperaron afuera, una mantra escasamente se oyó viniendo de adentro. La estela de Thothmes lenta y misteriosamente se movió lateralmente a media vía como soportada por bisagras invisibles. Una entrada con una puerta de bronce ingeniosamente abisagrada se reveló en la que ellos vieron en pie el portantorcha. El portaba una antorcha en alto. El muchacho se veía de unos 18 años de edad y su semblante se reflejaba claro y decidido. Su voz sonaba tan segura para un muchacho de su edad. Verdaderamente él era un devoto estudiante del Arte y dedicado a practicarlo.

(Fuente: La Simbólica Profecía de la Gran Pirámide (Placa V) Por H. Spencer Lewis, Pasado Imperator de la Orden Rosacruz)
La Esfinge

Él hizo a los estudiantes esta pregunta: "¿Estáis vosotros, habitantes de la oscuridad exterior donde la ignorancia mora, suplicando admisión a nuestro sagrado Templo para buscar la Luz de Iniciación?" Los candidatos asintieron afirmativamente respondiendo: "Sí, lo estamos". Luego él dijo, "El Sendero de iniciación es traicionero y lleno de pruebas y tentaciones. ¿Estáis vosotros dispuestos a tomarlo?" Ellos de nuevo respondieron afirmativamente.
A continuación les pidió hacer una fila y escoltó el primero al interior. El interior del pasillo era oscuro como la noche y mohoso. Ya dentro del pasillo, cerró la puerta y con voz suave preguntó al posible iniciado lo siguiente: "¿Cuál es ese animal que en la mañana tiene cuatro piernas, dos al mediodía y tres al atardecer?" El postulante miró fijamente al piso como si tratara de encontrar una respuesta a este extraño y misterioso enigma que no había escuchado antes. Esa descripción no parecía reflejar el patrón de ningún animal viviente que hubiera alguna vez conocido. Después de algún tiempo, murmuró una respuesta al portantorcha quien balanceó su cabeza en afirmación y guió el iniciado a una pequeña cámara. Luego retornó a invitar al siguiente iniciado. Siete estudiantes pudieron responder el enigma: cuatro hombres y tres mujeres. ¡Siete!, ¡el número del hombre perfecto!(10)
Luego de haber cerrado lentamente la loza de piedra en el pecho de la Esfinge como también la puerta de bronce, descendieron una escalera en espiral conduciendo a un pasillo sordo que los llevó a una antecámara en donde todos se reunieron, murmurando entre ellos la respuesta en excitación: "¡era el hombre!".
El Sueño en la Antecámara de la Esfinge
Bajo la Esfinge está localizada la Antecámara de la Esfinge, anexa a un Templo Circular de columnas. También la Esfinge está conectada a las Pirámides a través de pasillos subterráneos. El corredor en túnel desde la Esfinge al Templo de Aten [Gran Pirámide] es comúnmente tomado por los iniciados durante varias ceremonias. Otros vestíbulos y cuartos existen que no deben mencionarse aquí.
La Antecámara estaba iluminada por seis antorchas montadas en soportes localizados cinco pies del piso, tres antorchas en la pared del Este y tres en la del Oeste. Las luces amarillentas eran suaves y vacilantes. Los iniciados, sentados en sillas localizadas contra las paredes, habían empezado un corto período de meditación cuando el portantorcha entró e invitó a las mujeres a seguirlo a un cuarto anexo amueblado con cuatro camas y un escritorio con rollos de papiro. Las paredes estaban decoradas con escrituras sagrada y oraciones. Los hombres fueron conducidos a un cuarto similar y separado. A ambos grupos se les ordenó descansar y esperar. Esa noche algunos estudiantes tuvieron sueños inusuales de naturaleza profética anticipando the iniciación venidera.
El estudiante que me refirió la historia, describió que... "cerca de medianoche, vi un incandescente círculo flotando en medio del cuarto, el círculo se tornó ligeramente en una culebra con reluciente espalda y oscuro estómago que tenía escrita una letra final en su cola y una primera letra en la cabeza. Su cabeza estaba constantemente comiendo su cola sin disminuir el tamaño de su cuerpo(11). A medida que miraba al símbolo, grandes jeroglíficos fueron apareciendo encima de la serpiente simbólica afirmando: 'Cada Final es el Comienzo de un Nuevo Ciclo'. Luego ¡todo se esfumó en la oscuridad!"
Iniciación de Grado Cero: TIERRA(12)
Ceremonia de Iniciación del Grado Cero, 1ª Parte: Preparación
El siguiente día(13) los iniciados fueron llevados a un lavatorio y fuente para la lustración, para bañarse y asearse y hacer las abluciones sagradas de cara y manos. Después, fueron vestidos en sotanas de blanco lino y se les dio una comida frugal especial. Esta comida dietética, suplementada con sales especiales y un polvo blanco, continuará siendo suministrada a través de las varias iniciaciones también como se les proveerá de lugares para estudio y meditación dentro de la pirámide. Como un preludio para cada iniciación, serán oficiadas también ceremonias de lustración en el lavabo adjunto al templo.
Después de esperar por horas, el grupo fue escoltado por el portantorcha a la Gran Pirámide. Dentro de las salas de la pirámide, la luz era escasa. Los vestíbulos con columnas estaban hermosamente decorados con pinturas, escrituras y oraciones a Amen, el Creador de Todo Lo que Es. Las altas columnas tenían forma como de palmeras y terminaban en capiteles en la forma de hojas con faja de lapislázuli y oro y rematadas con patos en bajo relieve. Mármol y alabastro, granito de diferentes colores terminaba las paredes. El aroma de incienso llenaba los vestíbulos. En el sostener del aliento, los iniciados expresaban un sentido de miedo y anticipación. El iniciado de mi historia trataba de calmarse pensando en los otros quienes habían pasado por esta ruta antes y eran ahora miembros de la Secreta(14) y Sagrada Hermandad. Como los aspirantes siguieron al portantorcha, nuestro iniciado en admiración miró ... "los detalles de los pasajes, la increíble magnificencia de los relucientes pilares, las pinturas en las paredes, los magníficos capiteles con esplendor iridiscente, etc., que nuestros Padres, los Grandes Faraones, usaron para adornarla por toda la eternidad. ¡Qué momento glorioso solamente iluminado por la luz danzante de la antorcha reflejada sobre las paredes y columnas! Por contraste, yo sabía, muy adentro de mi corazón, brillaba 'una luz que sobrepasaba aquella del sol o la luna'(15)."

La Cámara de la Esfinge, Vista Superior
(Fuente: La Simbólica Profecía de la Gran Pirámide (Placa IV) Por H. Spencer Lewis, Pasado Imperator de la Orden Rosacruz)
Ceremonia de Iniciación del Grado Cero, 2ª Parte: La Cámara de la Luz Oscura o Cámara del Caos [El Foso]
Los postulantes fueron guiados a la Cámara de la Luz Oscura o el Foso de la Muerte por un sacerdote que llevaba una máscara de Anubis, mitad negra y mitad dorada; esta cámara estaba localizada en la parte más baja de la pirámide. El lugar representa el Grado Cero, el Mundo de los Muertos regido por nuestro Dios Osiris. El conductor a esta escena volvía a representar a nuestro Dios con cabeza de chacal negro, Maestro de los Misterios, guía a través del umbral al Mundo de los Muertos, lo Invisible simbolizado aquí por una cámara dentro del dios Geb, la Tierra(16).
Anubis

En la completa ausencia de luz visible, la prueba consistía en tratar asuntos que no habían sido resueltos, en lograr una curación a través de la maestría de aspectos individuales de la personalidad. Experiencias especiales de naturaleza síquica fueron vividas allí una y otra vez en un proceso iterativo. Momentos reactivos de pena y sufrimiento del pasado volvieron vívidos durante la meditación justamente como siendo nuevamente representados de las páginas de un viejo libro olvidado. Aspectos espantosos de horrores y delirios en la oscuridad! Sustos, incertidumbres, dudas. Cada partícula de sabiduría disponible era necesaria para vencer el aparente poder dado al miedo. Materializaciones de creaciones mentales, cosas reptantes, quizá reptiles silbantes, fueron hechas reales por la ley del participante. ¡Fuegos de ilusión!(15). Con el Ojo de Horus, nuestro cósmico El, ellos completamente vieron estas experiencias angustiosas para no atormentarlos nunca más! Después de un acto heróico de la voluntad durante este período de germinación, ellos triunfalmente se sintieron limpios y mas fuertes. (Se dice que algunos en el pasado incapaces de tratar con sus propios temores, no habían sobrevivido la experiencia muriendo en la profundidad de la cámara construida con sus propios miedos.)(17)
Después de esta espantosa iniciación del Grado Cero, los candidatos retornaron a casa a sus normales actividades mundanas, a asimilar la experiencia y a continuar su preparación mística en los Misterios antes de estar listos en aquel venidero Equinoccio Vernal para tomar su Iniciación de 1er Grado que voy a describir a continuación:
Iniciación de Primer Grado: AGUA
Ceremonia de Iniciación del 1er Grado, 1ª Parte: La Matriz del Segundo Nacimiento [Cámara de la Reina]
Antes de la iniciación de Primer Grado, el grupo de candidatos fueron conducidos a la cámara conocida como la "Matriz del Segundo Nacimiento" dentro de la Gran Pirámide para un simbólico entrar al útero para una experiencia de renacimiento. Esta cámara es también conocida como la Cámara de Balance porque aquí el iniciado demostrará su habilidad de balancear las polaridades de Luz y Oscuridad, similarmente como estuvo preparado para demostrarlo en el Templo del Nilo en Kom Ombo, el Templo de Luz y Oscuridad. Habiendo experimentado la Luz Oscura en el Foso y previamente en Kom Ombo, la tendencia natural sería de sobre compensación moviéndose a la pura luz, que produce desbalance, ya que el iniciado vive en un mundo de ambas polaridades(18). Aquí ellos aprenderán a dominar sus emociones a través del amor en el corazón, el Agua siendo el símbolo de la naturaleza emocional.
Fueron dejados allá para períodos de reflexión y meditación en estas materias que duraron siete días siendo administrados por sacerdotes y acólitos. En ésta, como en otras iniciaciones, a los candidatos se les asignaron para descanso cámaras completamente decoradas y amuebladas de más de treinta cámaras disponibles dentro de la pirámide.
Temprano en el séptimo día y mientras un distante gong se escuchó, el Hierofante pidió a los iniciados que entraran a unas cajas de momia traídas por un grupo de guardianes del templo y acólitos. Los ataúdes llevaban escrituras y símbolos parecidos a aquellos usados para preservar los cuerpos de los que departieron. El Hierofante o Gran Sacerdote del Templo puso en trance a los iniciados, uno por uno, en un mágico sueño hipnótico. Cuando los candidatos yacían adentro, las tapas fueron cerradas y ellos entraron en un profundo sueño. Los ataúdes con los candidatos adentro fueron amarrados a un transportador y con lazos bajados, uno a la vez, a la Cámara del Renacimiento.
Ceremonia de Iniciación de 1er Grado, 2ª Parte: La Cámara del Renacimiento [La Gruta o El Pozo]
En esta cámara los iniciados permanecieron en un estado de semi vida por tres días. Desconociendo las actividades de preparaciones para las ceremonias que seguirán, fueron dejados en su simbólico y físico sueño. Par ellos, todo pareció durar solo unas pocas horas.
A media noche las tapas de los ataúdes fueron quitadas y las luces de las antorchas cayeron sobre sus caras mientras que un antiguo mantra sonaba en la cámara. Luego fue cantada una canción que habla de un renacimiento a un Estado Luminoso de Inmortalidad. Uno a uno los iniciados fueron sacados de sus ataúdes y para su sorpresa encontraron un cuarto lleno de gente. "Fuimos saludados y abrazados con gozo por los Hermanos. Este fue un momento conmovedor y emocional: hasta ahora nos habíamos sentido algo solos, dejados con la única compañía del portantorcha. Lágrimas caían de nuestros ojos a medida que éramos saludados aún por gente que nunca habíamos visto antes. ¿A tantos les importamos como para estar al tanto de nuestra iniciación?", esto me contó el iniciado. Comentarios de lo que había sucedido hasta ahora fueron dichos para gran sorpresa de los candidatos. ¡Risas de felicidad y ovaciones llenaron el cuarto!
Los candidatos han ahora completado su Iniciación del Primer Grado. Como en la Iniciación del Grado Cero, a los iniciados se les pidió regresar a casa a sus asuntos normales, a asimilar la experiencia y a continuar sus estudios antes de que estar listos para tomar la Iniciación del Segundo Grado durante Pleno Verano. Después que había transcurrido el tiempo de preparación, los candidatos tomaron la iniciación que ahora voy a describir:
Iniciación de Segundo Grado: AIRE
Ceremonia de Iniciación del 2o Grado, 1ª Parte: El Templo de Maat [La Gran Galería]
El Templo de Maat es también conocido como el "Vestíbulo de la Verdad en la Luz" o el "Templo o Vestíbulo de Iluminación". Estos nombres son simbólicos del hecho que "como el iniciado ascendía, él alcanzaba una altura mayor en su simbólico logro de Luz mística"(19). En este Grado de iniciación el candidato aprenderá una clara percepción y entendimiento que conduce a la iluminación a través del correcto uso de su intelecto. La naturaleza intelectual está aquí representada por el Aire y el florecimiento de hermosos pensamientos de la mente.
Gran Galería

Para recibir este Grado los candidatos fueron llevados de nuevo a la Pirámide de Khufu. Con la ayuda del portantorcha y algunos miembros del ritual, los candidatos fueron por tres veces vendados y, tomados por sus brazos, guiados a cruzar el Segundo Umbral o el "Lugar de Atravesar el Agua de la Vida". Este es el paso al "Templo de Maat." A este tiempo dos gongs distantes, simbólicos del Segundo Grado fueron oídos.
Nuestro iniciado recordó... "subí con el grupo dentro lo que, basado en el sonido acústico, sentí ser un vestíbulo abierto y espacioso. La ascensión con ojos vendados era difícil e incómoda sin saber cuál era el siguiente movimiento o dónde colocar el pie. Cada iniciado ascendía los primeros dos peldaños simbólicos y luego era regresado a cámaras de instrucción, meditación y descanso y para sufrir pruebas que probaban su desarrollo y mérito. El día siguiente regresamos al mismo ritual de ascensión para subir solamente dos peldaños extras y retornar a las cámaras para instrucción adicional y pruebas. Este ritual transcurrió por siete días, cada día ascendiendo dos nuevos peldaños extras."
Ceremonia de Iniciación de 2o Grado, 2ª Parte: La Antecámara o Cámara del Triple Velo
El séptimo día ellos ascendieron todos los catorce pasos llegando al Gran Paso en el tope del corredor. Luego entraron en la antecámara próxima a la "Cámara de la Tumba Abierta" [Cámara del Rey]. Esta antecámara es conocida como la "Cámara del Triple Velo". Aquí los tres velos son removidos, uno a la vez, y el significado de cada velo es dado a los iniciados. Cuando ellos finalmente pudieron ver, miraron en todas direcciones al cuarto en donde habían arribado, tan profusamente decorado. En esta cámara fueron de nuevo saludados por algunos miembros de la Hermandad. "Los lazos de unión establecidos entre los siete candidatos eran de Unidad, ya que nos sentíamos tan cerca los unos a los otros que podíamos aun sentir entre nosotros nuestros propios pensamientos!"
Habían completado el Segundo Grado de Iniciación. Los iniciados regresaron ahora a casa y después de algún tiempo de preparación estuvieron listos para la siguiente y tan esperada culminante ceremonia a sucederse en aquel venidero Equinoccio de Otoño.
Pero antes de continuar con la descripción de la siguiente ceremonia, voy a referir una corta historia del portantorcha como el me la contó. Estas son sus propias palabras:
La Historia del Portantorcha
"Mi nombre es Amen-Hut. Nací en On [Heliópolis], la 'Ciudad del Sol' y el obelisco Ben-Ben, en el año del Escorpión. A edad de seis años fui llevado por mis padres al Templo de Aton [Templo del Sol], donde nuestros bienamados Faraones están siendo coronados, a ser instruido por los sacerdotes de On, menos ricos que aquellos de Tebas pero extensamente más versados en antigua sabiduría(20). Fui y aún estoy siendo entrenado en Matemáticas, Astronomía, las mágicas ciencias de la curación y la historia y geografía de Egipto y las tierras adyacentes. El sendero místico me está siendo mostrado a través de la lectura y explicación de la arcana de Ptah. La simbología secreta me ha sido y me está siendo revelada de varias maneras y, debido a dedicación y sinceridad, he sido escogido como miembro de los grupos ritualísticos de tanto el Templo de On como del de la Pirámide de Khufu y como miembro de la Hermandad.
"El día de la iniciación todo era prisa en el gran vestíbulo y la Cámara de Iniciación. Las ejecutantes ritualísticas con sus instrumentos musicales, arpa, laúd, lira, sistroms, tambores, castañuelas, clavicordio(21) y cimbales, ya estaban en su lugar, tanto el solo como los coros habían llegado, así como los sacerdotes. El ensayo estaba por empezar cuando el ejecutante del gong, precipitándose a su gong, se resbaló en el piso y gravemente se torció la muñeca derecha con la que tan hermosamente tocaba el gong. ¡El lugar fue todo confusión! ¡Estábamos ya muy atrasados para el ensayo de la ceremonia! La hija del Hierofante, quien estaba sirviendo como una de las vestales, salió de prisa a encontrar un sustituto en el pueblo. Mientras tanto los iniciados estaban esperando ignorantes de los interminables ensayos por los que pasamos ese día en esa cámara".
Iniciación del Tercer Grado: - La Cámara de la Tumba Abierta [Cámara del Rey]: FUEGO
Ceremonia de Iniciación del 3er Grado, 1ª Parte: El Significado de las Cobras Sagradas
Como prerrequisito para esta iniciación fue de nuevo requerido entrar en el Foso y tener experiencias similares con la Luz Oscura a las previamente descritas en la Iniciación del Grado Cero. De allí los iniciados fueron llevados a la "Cámara de la Tumba Abierta"(22).
La "Cámara de la Tumba Abierta" es también conocida como el "Salón del Juicio y Resurrección"(23) o la "Cámara de la Luz Blanca". Aquí se ofician habitualmente ceremonias simbólicas que involucran las leyes de transición, regeneración, resurrección y reencarnación. Rivalizando las elaboradas y supersticiosas ceremonias del sacerdocio del mundo profano, los Hermanos han preparado rituales especiales como el que seguirá. Estos ritos tienen el propósito de impresionar las mentes de los nuevos miembros con el propósito de Nuestra Sociedad Secreta de Sabiduría(23) y de mostrar la maestría de leyes naturales que algún día ellos podrían adquirir.
Era altamente compensador el esfuerzo de tantas pruebas sufridas en previas iniciaciones en este templo, en las pirámides adyacentes y en otros ambientes similares tales como: el Templo del Sol en On; Sakara, el Templo de sonido y vibración; Dendera, el Templo de Isis, templo de amor, nutrimento y curación; Osirión de Abydós, el Templo de Resurrección; el Templo de Nuestra Diosa Sekmet, la rompedora de la resistencia; Kom Ombo, el templo de la Luz Oscura y los Templos de Amen-Ra y Osiris en Karnak cerca a Luxor en el Alto Egipto. (Estos dos últimos creados por nuestro Faraón Seti quien también construyó el Templo Osirión de Abydós.)
Dendera por David Roberts

Compensaba, si, porque era ahora en la Cámara de Luz Blanca en donde la iniciación final sería demostrada. Una vez completada exitosamente, el iniciado no será nunca más sujeto a muerte, enfermedad o a las limitaciones de tiempo lineal. El sería un cuerpo resucitado que domina el juzgamiento, el perdón, la compasión y las ilusiones del miedo y la separación. Un cuerpo resurrecto en una octava más alta de expresión(24)(25). Esta iniciación es también la culminación de doce años de entrenamiento emocional llamado en nuestra escuela "El Ojo Izquierdo de Horus". Cada iniciación en la serie trata con un miedo específico relacionado con un vórtice particular de energía en el cuerpo.
Este es el fruto de tanta dedicación y entrenamiento. Representa también las ideas aprendidas en la iniciación previa puestas en acción en ésta, la Iniciación del Fuego.
Para este ritual la cámara estaba iluminada con velas y el incienso flotaba en el aire llenándolo con una fragancia de rosa. Un solitario gong resonó a través de los salones de la pirámide anunciando el comienzo del ritual. Los siete iniciados en togas blancas pasaron a la cámara siguiendo el portantorcha quien les indicó colocarse en línea en la pared del Norte junto a las sillas de los iniciados. Algunas oraciones y declaraciones a los antepasados fueron dichas por un sacerdote en el Sur como iniciación preliminar al ritual. Luego dos gongs resonando en eco a través de los confines del cuarto fueron seguidos por una suave música de entrada mientras los coros cantaban una letanía a medida que siete figuras en togas blancas enfilaban hacia la Cámara en dirección al Este, sus caras cubiertas en las sombras de sus capuchas. El gong fue tocado una vez más por tres veces para anunciar la entrada del hierofante(26), el sucesor de Meri-Ra(27), un sacerdote vistiendo una túnica azul celeste salpicada de estrellas bordadas y ceñida con un cordón de oro. También usaba sobre su pecho una cruz. Era seguido por un grupo de sacerdotes del Templo de On.
Gran Entrada, Luxor por David Roberts

Desde su estación en el Sudeste pasó al centro del cuarto y de un rollo de papiro leyó a los aspirantes una lista de deberes y responsabilidades a ser observados, las prerrogativas y beneficios de la escuela y los votos de secreto para no divulgar lo que ellos irían a experimentar, seguido por una serie de preguntas que fueron prontamente contestadas revelando su preparación y buena disposición.
A este punto, el hierofante se trasladó cerca al sarcófago de entierro simbólico, un gran ataúd de granito de cuarzo rosado de un solo bloque, y elevando sus manos al los cielos en donde mora nuestra Diosa estrellada Nut, pronunció palabras sagradas en lenguaje Atlante que ninguno de los iniciados entendió. "Las paredes de la cámara parecieron vibrar en resonancia con las palabras como respondiéndoles. Un frío helado llenó el cuarto, una extraña brisa sopló las caras de los participantes. Un profundo y significativo silencio se hizo presente en el cuarto y el fuego del Este creció en tamaño aumentando el suspenso y escenificando el momento." Como en otras ocasiones especiales, el portantorcha había sido testigo de proezas similares que a través del mundo habían hecho a los sacerdotes Egipcios gozar de una reputación de "poderes misteriosos y sabiduría oculta"(28). Era éste el conocimiento que él estaba ansiando poseer algún día.
Las Cobras Sagradas

Un sonido de silbido reptiliano llenó el cuarto. Mirad! Dos cobras Egipcias se materializaron en el piso y empezaron a reptar hacia el Alto Sacerdote, sus soberbias y estrechas caperuzas en posición erecta. El, mirando fijamente a los ojos penetrantes y sin parpadeo de las culebras, movió su mano derecha extendida en un ascendente movimiento de comando. Las encantadas áspides oscuras oscilaron una contra otra y empezaron a levitar verticalmente en un movimiento sinuoso y deslizante hasta que formaron dos contra sinusoides sobre un plano imaginario paralelo al Este. Ellas se movían en un movimiento sincronizado tal que como una semi sinusoide de una serpiente se movía a la izquierda, la otra opuesta semi sinusoide de la segunda serpiente se movía a la misma velocidad en la dirección opuesta. Lo mismo sucedía a lo largo de sus cuerpos completos. Cuando todos estaban mirando fijamente a la visión, un rayo de luz brilló entre las serpientes cuando sus caras se miraron entre sí en una mirada hipnótica y mortal y mientras sus lenguas bifurcadas se movían en el típico movimiento de barrido. Luego ellas empezaron a formar una espiral alrededor de la barra de luz, cada una tomando una rotación opuesta(29).
Como continuaba rotando la ilusión serpentina, el hierofante, volteándose hacia los iniciados, dijo: "Mirad el Tentador y el Redentor, sus naturalezas conflictivas hacen todas las manifestaciones. Y el cambio de conciencia(30) que ellos representan os conducirá a la sabiduría."
Algunos de aquellos presentes parecían asombrados ante ese inesperado despliegue de poder oculto!
Lentamente la encantada aparición se desvaneció...
Ceremonia de Iniciación del 3er Grado, 2ª Parte:: El Mensaje de Akhnaton
El portantorcha se acercó ahora a los iniciados indicándoles sentarse. Tomó el primero de la fila hasta el centro de la cámara instruyéndola a colocarse enfrente del sarcófago. Luego un acólito llevando un plato con un pequeño vaso de alabastro se aproximó a ella. El vaso tenía esculpido un Disco de Aton alado con las alas envolviéndose alrededor de su cuerpo. En él estaba Ben(31), el misterioso "Qué Es Entonces"(32), un polvo blanco disuelto en agua(33)(34)(35)(36). En un acto sagrado de comunión, él le entregó a ella el vaso para beberlo. Después de compartir del Pan de Vida, se le pidió yacer dentro de la tumba después de lo cual el sarcófago fue cerrado por los acólitos. Normalmente el iniciado es dejado en el cofre por tres días. En su trance el iniciado siente la muerte de la carne y experimenta todas las impresiones sentidas por los que departen, una muerte simbólica como la muerte de nuestro Dios Osiris. Después el iniciado es resucitado. En esta ceremonia especial los resultados son acelerados mediante el trabajo de nuestros Hermanos como Usted verá a continuación.
Los músicos empezaron a tocar y las siete misteriosas figuras de blanco se aproximaron al sarcófago. Rodeándolo, formaron una cadena con sus manos y empezaron a cantar un mantra ancestral. En éxtasis el iniciado sintió... "un contacto con la Esencia de Aton. Después de lo que me pareció una eternidad adentro, la tumba simbólica fue abierta y otro iniciado pasó por el mismo proceso." Cuando todos habían estado adentro y retornado a sus lugares en el Norte, una suave, etérica y casi transparente paloma blanca se apareció cerniéndose sobre el sarcófago. No, no era nuestro símbolo sagrado del Ba de quien departe(37) sino el símbolo del pensamiento perfecto. La paloma era tan liviana como la pluma de nuestra Diosa Maat, a quien esta paloma también representa.
La Paloma Mística
Detalle de La Trinidad por El Greco (1540-1614)

Ahora que la atmósfera del Templo estaba cargada con las vibraciones especiales debido al significado de los símbolos místicos desplegados y el hermoso cántico, una de las misteriosas figuras de blanco se paró y se movió al centro de la Cámara junto al sarcófago. Bajó su capucha para descubrirse el semblante. Un halo especial iluminó su cuerpo cuando empezó a hablar. Su figura se veía agraciada y clásica(38), sus movimientos refinados estaban cargados con una elegante autoridad y su voz sonaba juvenil y musical. El era Nuestro Bienamado Faraón Akhnaton, "Nefer-kheperu-Ra Ua-en-Ra" ["Hermosa-esencia-del-Sol, El-único-del Sol"](39), Gran Maestro de la Hermandad y anterior Alto Sacerdote del Templo.
Akhnaton y Nefertiti
Exhibición de la Colección Manssor Amarna


El iniciado de la historia me contó... "cómo me sentí humilde en Su Presencia. Sentí que Nuestro Bienamado Faraón estaba allí para bendecirnos y darnos palabras de sabiduría. Nuestro Rey del Alto y Bajo Kemet [Egipto] nos dio el mensaje que el secreto del Sendero es "Vida, Luz y Amor" y nos alentó a mantener esas palabras y su significado interno en lo profundo de nuestros corazones. Expresó su intenso eterno amor por toda la Creación, el sentimiento de Unidad con ella y el esfuerzo por lograr el descubrimiento de la llama que mora oculta dentro del sol visible." Luego retornó a su lugar y se vistió de desconocido.
Al sonido del gong el hierofante, las siete misteriosas figuras de blanco, los sacerdotes y acólitos dejaron el cuarto, seguidos por otros testigos. Ahora una vestal del Templo se aproximó a los iniciados y les entregó una antorcha extinguida. El portantorcha guió a los iniciados al Este para iluminar las antorchas con el fuego de la vestal. El grupo de iniciados dejó el cuarto llevando consigo un "flujo de perspicacia y entendimiento... un profundo sentido de conexión"(40) y la llama simbólica a otros buscadores de la Gran Luz. AUM.
Otras cosas, por supuesto, ávido lector, fueron dichas y hechas durante la preparación para las iniciaciones y los mismos rituales que yo no puedo revelarte aquí(41), aún cuando tú ardes por conocerlas todas!
Después de la transformación en la "Cámara de la Tumba Abierta" [Cámara del Rey], los iniciados fueron llevados a la "Matriz del Segundo Nacimiento" [Cámara de la Reina] para una estabilización y balance(42).
Plena iluminación pertenece a la Iniciación del Cuarto Grado, la Iniciación de la Tierra, no realizada aquí en el Templo de Aten sino en el mundo, cuando el conocimiento aprendido en el corazón es finalmente puesto a plena prueba en el servicio a la humanidad.
Dejo este registro para que las futuras generaciones lo recuerden. Que Aton, Nuestro Eterno Disco-Solar y Padre de Donde Todo lo que Existe Vino, me perdone si fui demasiado lejos en revelar aquel sacrosanto conocimiento que debe ser sellado para las mentes de los no preparados. ¡Que así sea!
El Escriba
Notas y Referencias
NOTA: Todos las referencias están basadas en las versiones inglesas de las obras.
1. Trabajo colectivo en Escritura Creativa conducido por Sandy Cook durante un Retiro Místico Rosacruz celebrado en el Centro de Conferencias Marconi, California, EE.UU.., durante Junio 2º, 3o y 4º de 1995. La clase fue dividida en dos grupos: cada grupo independientemente desarrolló una historia de una Iniciación Egipcia, el Grupo A la describió desde el punto de vista del Portantorcha, el Grupo B desde el del Iniciado. Después de ser presentadas a toda la clase, ambas historias eran disimilares. Fue entonces el trabajo del Escriba fusionarlas. A causa de las disimilaridades el autor decidió en lugar incorporar una investigación histórica de las iniciaciones en la Gran Pirámide usando algunos elementos de los trabajos originales. Tal fue la manera en que nació la presente historia. Sin pretender sonar profano, este trabajo tiene un pequeño sentido del humor como resultado de la mezcla fraternal y la atmósfera relajada de esa ocasión.
2. Tengo tres buenas analogías para simbólicamente ilustrar esto: 1. Un vaso de alabastro (la historia) lleva el Agua Viva (mensaje) del cual todos nosotros místicos estamos sedientos, 2. El Santo Grial (la historia) es el vaso que lleva la sangre de las heridas del Maestro Jesús (el mensaje), y, 3. En la sangre la sal común, cloruro de sodio (la historia), lleva el agua (el mensaje). Nadie puede explicarle al estudiante el mensaje interno. Para ilustrar este último punto, usemos las propias palabras de San Pablo de Tarso: "Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente." [1ª de Corintios, Capítulo 2, versículo 14]. Por favor lea todo el Capítulo 2 de la 1ª de Corintios.
3. La Simbólica Profecía de la Gran Pirámide, por H. Spencer Lewis, F. R. C., Gran Logia Suprema de AMORC. En el Libro de los Muertos la pirámide se llama "El Templo de Amen", lo que significa "La Casa Secreta del Oculto". Es también llamada "La Casa de los Lugares Ocultos" y "La Casa de Luz", véase el Capítulo III, páginas 72 y 73.
4. Hijo del Sol, por Savitri Devi, Gran Logia Suprema de AMORC, San José, CA.
5. El Evangelio de Acuario de Jesús el Cristo, por Levi H. Dowling, De Vorss & Co. Publishers, P.O. Box 550, Marina del Rey, CA 90291. Véase el Capítulo 47, versículos 9 y 10. Por favor lea todas la Sección XI, Caf, Vida y Trabajos de Jesús en Egipto. El Redentor es llevado a diferentes cámaras para sufrir pruebas.
6. Una Investigación en el Egipto Secreto, por Paul Brunton, publicado por Samuel Weiser, Inc., Capítulo XI, página 175. Aquí Brunton cita a Apuleyo. El estudiante de este tema debería leer el libro de Brunton para un mejor entendimiento de los Misterios Egipcios. En varios lugares yo uso el trabajo de Brunton, numerosos y esparcidos para ser citados.
7. Hijo del Sol, Capítulo 5, página 135.
8. Las Enseñanzas Secretas de Todas las Edades, por Manly P. Hall, The Philosophical Research Society, Inc., Los Angeles, California 90027, Estados Unidos. Disponible en Ediciones de Diamante (en cubiertas dura y suave) y de Lujo. En página XLI se presenta el enigma de la Esfinge con explicaciones exotérica y esotéricas de la respuesta de Edipo. Otra información relacionada con la Esfinge y la Pirámide de Guiza fue tomada de las páginas XLII y XLIII.
9. Esto alude al terror del umbral. El portantorcha juega aquí el papel del Guardián del Umbral preguntando y probando a los aspirantes. La antecámara es el estado limítrofe entre la mente consciente y subconsciente, entre lo profano y lo sagrado. Moisés, en la alegoría Judía, nunca cruzó este límite para entrar en la tierra prometida de Canaán, Deuteronomio Capítulo 32, versículo 52. (el nombre original de Moisés en Egipcio fue Osarsif. El fue Alto sacerdote del Templo del Sol en On ó Heliópolis).
10. El Evangelio de Acuario, Capítulo 48, versículo 2.
11. Las letras primera y final se refieren a las letras Hebreas Alef, , (valor numérico, 1) y Tav, , (valor numérico, 400), respectivamente, o Alfa A y Omega W , el comienzo y el final de un ciclo de manifestación. En esta narración el iniciado vio los equivalente jeroglíficos Egipcios: Ajom, el águila, y Thoth, , respectivamente. Los antiguos Egipcios al consagrar esta última letra a Thoth, dios de sabiduría, cuyo nombre ellos le dieron, la consideraron como el símbolo de la mente universal. La serpiente de la visión es el Uroboros de los gnósticos y alquimistas. Véase la Ref. 30. Los colores del cuerpo de la serpiente significan para el místico lo bueno y malo del mundo material, perfección e imperfección unidas en una sola. En el Arbol de la Vida ella representa el árbol y sus conexiones ocultas entre la Corona (Keter) y el Reino (Malkut). En el hombre, es el cuerpo y la conexión entre la cabeza y los pies a través del agua en el aire que respira.
12. Arcadia, Estudios en Sabiduría Antigua, por Peter Dawkins, publicado por The Francis Bacon Research Trust. Véase la Parte I: Los Antiguos Misterios Egipcios, de la página 23 a la 25. Las asociaciones de las Iniciaciones Egipcias a los cuatro elementos fueron tomadas de este Capítulo.
13. Los aspirantes a los Misterios eran "forasteros" en la noche oscura y fría suplicando admisión al Templo de Iniciación. Después de sufrir un proceso de prueba y purificación, estos neófitos vieron la simbólica luz de iniciación que expele las sombras de ignorancia como la física luz del nuevo día disipa la oscuridad de la noche.
14. Ciertos individuos no se identificaron con las creencias religiosas tradicionales de esos tiempos. En su lugar, ellos crearon una orden secreta sub rosa en donde el conocimiento era impartido privadamente a través de instrucción oral.
15. El Evangelio de Acuario, Capítulo 49, versículo 21: "Váyanse, hombres, váyanse, y déjenme en esta encantadora luz, porque mientras que el sol no brilla, dentro de mi alma hay una luz que sobrepasa esa del sol o la luna." El acto heróico triunfante de la voluntad en el Foso conlleva algunas similitudes con la Iniciación del Quinto Grado del Maestro Jesús, Heroísmo, soportada en la guarida de animales impuros. En el Capítulo 52, versículo 17 se lee: "Pero algún día todas las lecciones del hombre serán aprendidas y de la guarida de bestias impuras, y pájaros, y cosas reptantes él se elevará para caminar en la luz." El alma en la oscura noche es guiada por el Amor, el Fuego. Esto nos recuerda el poema "Noche Oscura" de San Juan de la Cruz. Algunos de sus versos dicen: "En la noche dichosa,/en secreto, que nadie me veía,/ni yo miraba cosa,/sin otra luz y guía/sino la que en el corazón ardía." [Texto en Español en el original en Inglés, seguido por la traducción.]
16. El Proceso de las Iniciaciones en el Antiguo Egipto, por Max Guilmot, Ph.D., F.R.C., publicado por La Gran Logia Suprema de AMORC, Inc., Biblioteca Rosacruz, Volumen XXXV, Una Publicación del Museo Egipcio Rosacruz, San José, California, EE.UU.. En la Parte III, Las Iniciaciones en Abydós, leemos: "Olvidarse de las tentaciones y bajar a esta tierra, significó lo mismo que renovar la energía que la vida había consumido. ¿No es la Tierra la matriz que da la bienvenida al árbol para que desarrolle la raíz y brote su fruto? ¿No es ella la Madre misteriosa que tiene en su cuerpo rocas, plantas, animales y hombres? Todos los seres vivientes se mantienen de ella y todas las cosas vuelven hacia ella a la hora de la muerte. En la entraña maternal, todos los seres se encuentran en un estado de reposo, esperando para volver a nacer. Cuando el hombre muere, regresa también a esta matriz, similar al embrión, y allí prepara su renacimiento.". La Tierra para los antiguos Egipcios era el dios Geb, una deidad masculina.
17. Despertando al Punto Cero: La Iniciación Colectiva, por Gregg Braden, Sacred Spaces/Ancient Wisdom, publicado por LL Productions, PO Box 3010, Bellevue, WA 98009. Véase el Capítulo I, Sección La Iniciación Colectiva, página 77: "En realidad, éste probablemente será un proceso iterativo en el que el paralizante efecto del miedo llegará a ser menor y menor con cada iteración."
18. Ibíd.., Capítulo I, página 78.
19. La Profecía Simbólica de la Gran Pirámide, Capítulo VIII, página 137.
20. Hijo del Sol, Capítulo 2, página 20.
21. Ibíd.., Capítulo 7, página 175. El clavicordio es mencionado en el Evangelio de Acuario, Capítulo 53, como uno de los instrumentos de los Salones de Belleza del Templo del Sol.
22. Nada en Este Libro Es Verdad, Pero Es Exactamente Como Son las Cosas, por Bob Frissell, publicado por Frog, Ltd., Berkeley, California, Estados Unidos, Capítulo 10, de la página 120 a la 123.
23. La Simbólica Profecía de la Gran Pirámide, Capítulo VI, página 118. Véanse también los Capítulos VIII, página 137 y IX, página 151.
24. Despertando al Punto Cero, Capítulo I, Sección La Iniciación Colectiva, páginas 74 y 78 a 82. Esa octava de expresión más alta es manifestada en el Cuerpo de Luz, llamado Mer-Ka-Ba (Luz-Espíritu-Cuerpo) por los Egipcios, véase el Cap. II, página 154.
25. Magia Transcendental, por Elifas Levi, traducido por A. E. Waite, publicado por by Samuel Weiser, Inc. Box 612, York Beach, Maine 03910. En el capítulo introductorio, páginas 10&11, Elifas Levi da una lista de los doce poderes y privilegios adquiridos en este estado súper humano.
26. El autor prefiere que el Alto Sacerdote juegue el papel de hierofante siguiendo El Evangelio de Acuario, Capítulo 47, versículo 11. El Hierofante (energía representada por el triunfo 5 del Tarot) es el Alto Sacerdote del Templo. Es también el Mago, (triunfo 1 del Tarot). Ciertamente las hazañas que él ejecuta aquí son un signo seguro de agudeza mental y sagacidad. El es el número 1, un número apropiado para la magia, porque su magia solamente puede ser ejecutada y entendida por muy pocos. El Hierofante era el principal profesor del templo e intérprete de la Ley. Véase la Ref. 12, Los Oficios, página 65.
27. Hijo del Sol, Capítulo 4, página 88, Capítulo 6, página 163. En esta historia se pretende que el hierofante es el sucesor de Meri-Ra , el Alto Sacerdote de Aton (el Sol), durante los tiempos de Akhnaton.
28. Ibíd., Capítulo 1, página 14. También véase Exodo Capítulo 7: versículo 10: "Vinieron pues Moisés y Aarón a Faraón, e hicieron como Jehová lo había mandado. Y echó Aarón su vara delante de Faraón y de sus siervos, y se hizo culebra.", ver. 11: "Entonces llamó también Faraón sabios y hechiceros, e hicieron también lo mismo los hechiceros de Egipto con sus encantamientos.", ver. 12: "pues echó cada uno su vara, las cuales se volvieron culebras; mas la vara de Aarón devoró las varas de ellos."
29. La primera parte es conocida como el Caduceo de Mercurio o de Hermes. El hierofante está actuando el papel de Mercurio al subyugar a las serpientes a su posición entrelazada alrededor de la vara. Véase la Ref. 30. La vara central y las dos culebras representa los tres canales de la Kundalini o "fuego serpentino" viajando hacia arriba de la espina dorsal. Un símbolo más apropiado de la Kundalini, sin embargo más difícil de representar, es el modelo completamente tridimensional mostrado en la última parte de la proeza mágica, un remolino en espiral de las dos culebras alrededor del bastón central.
30. Serpientes y Espirales, por Richard Majka, F.R.C., Rosicrucian Digest, No. 1, 1995, Vol. 73, No. 1. Véase la Sección sobre el Caduceo. El cambio de conciencia ocurre con la elevación de la Kundalini, véase la Ref. 34.
31. La Escalera al Cielo, por Zecharia Sitchin, publicación en libro de bolsillo por Avon Books, 1350 Avenue of the Americas, Nueva York, Nueva York 10019. Véase el Capítulo V, página 72.
32. El Libro de los Muertos (El Papiro de Ani), Texto Egipcio, Transliteración y Traducción, por E. A. Wallis Budge, Dover Publications, Inc., Nueva York. Esta "misteriosa" sustancia fue representada por los Egipcios como un triángulo piramidal alargado y era conocido por los Hebreos como mana . En el Papiro de Ani se refiere como el "Qué Es Entonces" o "Qué Es", que traducido en Hebreo significa literalmente "mana." Otros nombres para ella son: "Las Lágrimas Doradas de los Ojos de Horus" y "El Semen del Padre en el Cielo". El polvo blanco encontrado en el sarcófago de la Cámara del Rey está en el Museo Británico, véase la Ref. 22.
33. Una Conferencia de David Hudson, por David Hudson, puesta por Joe Champion en Internet en http://www.netzone.com/~discpub/hudson1.html. Esta es la Piedra Filosofal con todas sus propiedades milagrosas. Es oro en su estado monoatómico. Véase también la Patente de David Hudson 2180/CIP/fbl Rev. 4-1989: "Non-metallic, Monoatomic Forms of Transition Elements". Hay múltiples fuentes refiriéndose al polvo blanco de oro, algunas de las cuales se darán abajo.
34. Nuevas Enseñanzas para un Despertar de la Humanidad, El Cristo, por Virginia Essene, publicado por S. E. E. Publishing Company, Santa Clara, California, U. S. A. Véase el Capítulo X, páginas 196 y 198.
35. El Libro del Conocimiento: Las Claves de Enoc, por J. J. Hurtak, publicado por The Academy for Future Science, P. O. FE, Los Gatos, California 95031. Capítulo 3-1-5, página 497. En el versículo 44 se lee: "La regeneración del Espíritu Santo cambia las distorsiones extremas de las simetría esférica, encontrada en algunos núcleos de partículas atómicas y subatómicas, para una armonía perfecta con los programas de conciencia de los Elohims." Explicaciones secretas de las razones para Guiza, la Gran Pirámide y la Ciudad de On se encuentran en las páginas 47 y 48.
36. Los Pergaminos del Mar Muerto Descubiertos, por Robert Eisenman y Michael Wise, publicado por The Penguin Group U. S. A. Inc., 375 Hudson Street, Nueva York, Nueva York 10014, U. S. A. Los Esenios llamaron al polvo blanco de oro "El Maestro de Rectitud". El Alto Sacerdote lo consumía. Ellos tenían una fundición metalúrgica en el centro de Cumrán.
37. ¿Creían los Egipcios en la Reencarnación?, Rosicrucian Digest, No. 3, 1995, Vol. 73, No. 3.
38. Hijo del Sol, Capítulo 4, páginas 89 a 92.
39. Ibíd. Capítulo 3, página 39. También Capítulo 6, página 152. Estos son algunos de sus títulos reales, más comunes que su mismo nombre Akhnaton y se encuentran a lo largo de su reino en todas las inscripciones concernientes con él.
40. Thutmosis III y el Misterio de Iniciación, por Kristie E. Knutson, S.R.C., Pasada Gran Maestra de la Logia Inglesa, Rosicrucian Digest, Otoño 1992, Vol. 70, No. 3.
41. El desarrollo de la humanidad , al tiempo presente y aun en ciertos niveles de desarrollo espiritual, aún no está preparado para completamente entender el significado de los ritos Egipcios y tratar con las energías que ellos despiertan. Los filósofos griegos compartieron de estas iniciaciones y sin embargo revelaron muy poco al mundo de sus detalles. Entre los extranjeros que se les fue permitido recibir estas iniciaciones Egipcias están los griegos Sófocles, Aristides, Esquilo, Pindar, Lucio, Platón, Pitágoras, Tales, Licurgo, Solón, Plutarco, Heródoto, Homero, Proclo, el sirio Iamblico, Heráclito of Efeso, el romano Cicerón y Menipo de Babilonia. Heródoto escribió acerca de estos ritos "En estos Misterios que son sin excepción conocidos por mí, debo guardar mis labios en silencio religioso." Platón escribió que el objetivo último de los Misterios era dirigir a los hombres en regreso a los principios de los cuales la raza originalmente cayó. Estos ritos, en un ambiente magnético cerca al punto cero de la estructura piramidal y con el compartir del mana, rápidamente despertaron energías que de otra manera habría tomado años de preparación y afinación para despertar. En los ritos el ADN de 12 hélices era corregido reconectando al individuo con la imagen de Adán Kadmon, la Conciencia del Cristo. Véase la Ref. 35, páginas 486 y 487.
42. Nada en Este Libro Es Verdad, Etc., Capítulo 10, página 123.
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ACERCA DEL AUTOR: Frater Luis Eduardo Prada es Ingeniero Electricista con especialización en potencia eléctrica de General Electric, Schenectady, Nueva York. Actualmente trabaja en una compañía de alta tecnología del Valle del Silicio en San José, California, Estados Unidos. Nativo de Mogotes, Departamento de Santander, República de Colombia, Frater Prada entró a la Orden Rosacruz en Agosto de 1985, poco después de establecerse con su familia en California. En su tiempo libre, Frater Prada se entretiene pintando usando acrílicos y témperas como medio.

La Iniciación en Egipto

Personaje que porta la cabeza de un carnero (representación de Amón)
Una vez en el puerto de salvación, el hombre –según las creencias del tratado VII- debe buscar un guía que le muestre el camino hacia las puertas del conocimiento. Al término de ese viaje de iniciación el hombre podrá contemplar el lugar donde la luz radiante, inmaculada de tinieblas, resplandece.
En esta parte del texto podemos tomar clara conciencia de que el Hermetismo, realmente, no era una mera discusión propia de una filosofía teórica, sino que buscaba que el hombre iniciase una experiencia religiosa que debía culminar en el recogimiento místico, fundiendo nuestra alma con la iluminación divina. La finalidad de la iniciación hermética no podía ser otra sino la integración del hombre con la Luz.
Con el ánimo de introducirnos en lo que podría representar la iniciación para los antiguos egipcios, fundamento luego del Hermetismo, pensamos que puede resultar de especial utilidad profundizar en las creencias que el filósofo sirio Jámblico, que vivió entre los siglos III y IV d.C., nos dejó escritas en su libro de respuesta a un escrito previo que Porfirio había dirigido a un escriba egipcio, Anebo, en el que expresaba diversas cuestiones relacionadas con la religión.
En el libro X de "Sobre los misterios egipcios", Jámblico nos ha transmitido noticias muy interesantes que nos hablan de las creencias espirituales egipcias, afirmando que solamente gracias a la mántica divina puede el hombre unirse a Dios. A través de ella, el hombre puede hacerse partícipe de la vida divina, es decir, se hace, en verdad, divino, participando de la presciencia e intelecciones divinas.
El hombre, concebido como Dios por los iniciados egipcios, según Jámblico, está ligado sin embargo a los vínculos de la necesidad y de la fatalidad, debido a su cuerpo material. Solo a través de la iniciación podrá el hombre liberarse y evadirse de esos vínculos. A través de la iniciación el hombre llega al conocimiento de lo sagrado, siguiendo lo que Jámblico denomina el camino de la felicidad.
Jámblico sostiene que la iniciación se lleva a cabo en etapas sucesivas. En la primera, el hombre debe buscar la pureza de su alma, más perfecta que la pureza de su cuerpo; en la segunda, el hombre debe preparar su mente para contemplar el sumo bien; en la tercera, el hombre se unirá a Dios. El fin de la iniciación egipcia no sería otro sino conseguir que el alma se instale de nuevo en la completa divinidad creadora. En palabras de Jámblico: "Ese es el fin de la ascensión hierática entre los egipcios". Gracias a la iniciación, los egipcios habrían sabido dominar la naturaleza falaz y demónica y elevarse a la inteligible y divina. No parece que puedan existir grandes diferencias entre esa iniciación egipcia, descrita por el filósofo Jámblico, y la posterior iniciación hermética.
El capítulo 135 del "Libro de los Muertos" egipcio contiene un conjuro que, curiosamente, no se dirige a los muertos, sino a los vivos, a los que ofrece la posibilidad, si lo conocen, de ser convertidos en vida en dioses. Esto nos demuestra que para los egipcios no resultaba extraña la idea de que, sin tener que morir físicamente, el iniciado pudiera ser transformado o asimilado en dios. Dice citado capítulo: "Quien conozca esta fórmula se convertirá en un bienaventurado perfecto en el Más Allá y no morirá otra vez en el mundo de ultratumba, (sino que) comerá junto a Osiris. El que la conozca en la tierra será como Thot; será adorado por los vivos y no caerá ante el ataque del rey (ni) bajo el fuego de Bastet, (sino que) alcanzará una larga y hermosa vejez"
domingo, 20 de septiembre de 2009
SOBRE LA TRADICIÓN EGIPCIA
"Observaciones sobre el asno filosófico" en LA PUERTA. SIMBOLISMO
Los misterios de la tradición egipcia están basados en el mito de la muerte y resurreción de Osiris. E H los explica así:
«Se trata de una leyenda muy conocida, sin embargo, la resumiremos brevemente:
Set, el hermano-enemigo del dios Osiris, tras haberle invitado a un banquete, presentó a los invitados un espléndido sarcófago que iba a regalar, decía, a aquel cuya estatura correspondiera exactamente a las dimensiones de este ataúd. Osiris se acostó en él y rápidamente Set cerró el ataúd y arrojó al Nilo el sarcófago y su contenido.
La alusión es muy clara: Osiris, que representa el Verbo, al querer medir este mundo sublunar, fue precipitado en él como consecuencia de una sugerencia de su enemigo; ¿no decía Platón que el logos era la medida de todas las cosas?
La leyenda cuenta luego las largas peregrinaciones de Isis, su esposa, en su búsqueda, y cómo encontró el sarcófago, incrustado en el corazón de un sicomoro cerca de Byblos. Aprovechando una ausencia momentánea de Isis, Set se percató de que el sarcófago había sido descubierto, entonces despedazó el cuerpo de su enemigo y lo dispersó. Tras una larga búsqueda, Isis consiguió reunir los miembros de su esposo y lo resucitó. Luego, tuvieron un hijo, Horus, llamado «el vengador de su padre». Después de un duelo del que resultó vencedor, Horus consiguió dominar a Set, pero en lugar de matar al vencido, se contentó con castrarle. La alusión es lo suficientemente clara como para eludir todo comentario.».
Los misterios de la tradición egipcia están basados en el mito de la muerte y resurreción de Osiris. E H los explica así:
«Se trata de una leyenda muy conocida, sin embargo, la resumiremos brevemente:
Set, el hermano-enemigo del dios Osiris, tras haberle invitado a un banquete, presentó a los invitados un espléndido sarcófago que iba a regalar, decía, a aquel cuya estatura correspondiera exactamente a las dimensiones de este ataúd. Osiris se acostó en él y rápidamente Set cerró el ataúd y arrojó al Nilo el sarcófago y su contenido.
La alusión es muy clara: Osiris, que representa el Verbo, al querer medir este mundo sublunar, fue precipitado en él como consecuencia de una sugerencia de su enemigo; ¿no decía Platón que el logos era la medida de todas las cosas?
La leyenda cuenta luego las largas peregrinaciones de Isis, su esposa, en su búsqueda, y cómo encontró el sarcófago, incrustado en el corazón de un sicomoro cerca de Byblos. Aprovechando una ausencia momentánea de Isis, Set se percató de que el sarcófago había sido descubierto, entonces despedazó el cuerpo de su enemigo y lo dispersó. Tras una larga búsqueda, Isis consiguió reunir los miembros de su esposo y lo resucitó. Luego, tuvieron un hijo, Horus, llamado «el vengador de su padre». Después de un duelo del que resultó vencedor, Horus consiguió dominar a Set, pero en lugar de matar al vencido, se contentó con castrarle. La alusión es lo suficientemente clara como para eludir todo comentario.».
LOS MISTERIOS EGIPCIOS SEGÚN EL TRATADO DE ISIS Y OSIRIS DE PLUTARCO
Texto publicado en: LA PUERTA
Carlos del Tilo
Los griegos han recogido el saber de los egipcios, se puede encontrar íntegramente en la tradición griega. Pero nos es muy difícil en la actualidad establecer las correspondencias entre los símbolos y las imágenes de ambas tradiciones. Además, aunque podemos entender la lengua egipcia, es decir los textos escritos en jeroglíficos en las tumbas y monumentos, no tenemos, sin embargo, la llave de las vocales, o sea, de su pronunciación.
La mayoría de los filósofos griegos fueron a instruirse con los sacerdotes egipcios. Citemos por ejemplo, a Orfeo, Homero (1), Thales, Solón, Pitágoras, Demócrito, Herodoto, Platón, Eudoxio de Cnide (2), el Hermes griego, Plotino, Jámblico, Proclo y a Plutarco.
Este último nos interesa particularmente porque nos dejó un tratado entero dedicado a la ciencia sagrada de los egipcios(3), explicándonos el sentido de sus principales figuras e imágenes.
Era gran sacerdote de Apolo e iniciado en los misterios de Dionisio; estaba muy atraído por Egipto, así como sus maestros preferidos, Pitágoras y Platón. Allí tuvo contacto con los sacerdotes de Osiris.
Este historiador y filósofo griego vivió en Queronea del año 45 al 125 después de J.C. Mario Meunier, en el prefacio de su traducción De Isis y Osiris de Plutarco (4), afirma: «Todos los egiptólogos están de acuerdo en este punto: Plutarco se apoya en documentos puramente egipcios; no hay duda -dicen- de que Plutarco esté bien informado en cuanto a la religión egipcia».
El tratado, que nos proponemos resumir en este artículo, constituye uno de los mejores y más completos testimonios antiguos sobre los misterios egipcios y el mito de Isis y Osiris.
Desde el principio, Plutarco nos avisa de que las prescripciones o prohibiciones, las imágenes o fábulas no deben ser tomadas al pie de la letra, pues no son más que símbolos que sirven para elevarnos al conocimiento verdadero de los dioses: «Por ello, tantas veces como oigas lo que la mitología egipcia relata sobre los dioses: que anduvieron errantes, que fueron desmembrados, que sufrieron innumerables tormentos; tendrás que recordar lo que hemos dicho, sin creer que todo ello sucediera de la manera como se cuenta». (5)
Toda la mitología de los egipcios y de sus misterios están centrados en el mito de Osiris; su vida, su pasión, muerte y resurrección.
Según Plutarco, de la diosa del Cielo, Rea, NUIT o NEIT para los egipcios, nacieron cinco dioses:
-OSIRIS, hijo de Ra, el Sol.
-ARUERIS, llamado Horus el viejo, hijo de Ra.
-TIFÓN o SET, el enemigo, dios de la sequedad, hijo de Geb (Cronos para los griegos) dios de la Tierra.
-ISIS, hija de Thot (Hermes para los griegos).
-NEFITIS (Afrodita para los griegos, hija de Geb).
Antes de relatar la historia de Osiris el autor nos explica el sentido de algunos de estos nombres.
Isis (6) es la diosa sabia y amiga de la Sabiduría; su nombre parece proceder de un verbo antiguo isemi: saber.
Tifón, su enemigo, deriva de otro verbo tufein: cegar. Está cegado por el humo de la ignorancia y del error, y no procura más que destrozar y empeñar la Palabra Sagrada, representada por Osiris. Pero la diosa Isis sabe reunirla, mantenerla en orden y transmitirla a los iniciados que se consagran al culto de su divinidad. El Ser primero y soberano vive y reside con ella.
Por otra parte, el nombre mismo del templo de la diosa indica que encierra el conocimiento de la ciencia del Ser que Es: se llama Iseión, es decir: la casa en la que se puede adquirir la ciencia del Ser; además, el jeroglífico egipcio que forma la palabra Isis sirve para escribir la palabra morada, residencia, sede. Plutarco dice que Isis vive y cohabita con el Ser primero. Isis es la sede y el receptáculo de la generación.
Isis es quien revela las cosas divinas.
Según este autor, parece ser que la diosa griega Atenea corresponde a la Isis egipcia. Tenía un templo en la ciudad egipcia de Sais; era la esposa de Osiris y sobre su estatua (se llamaba también Nuit o Neit) se podía leer esta inscripción:«Soy todo lo que ha sido, todo lo que es y todo lo que será, y mi velo no ha sido nunca levantado por ningún mortal; el fruto que he engendrado ha sido el Sol».
Por otra parte, el nombre propio de Zeus en lengua egipcia es Amún, nombre que los egipcios han alterado pronunciándolo Ammón. Amún, según Manetón, quiere decir: cosa oculta, o acción de ocultar.
La raíz Amn parece significar también: ‘crear’. Los egipcios lo llamaban también Amún Ra, dios solar, este dios se confundió finalmente con Osiris y representa el fuego oculto difundido en la naturaleza (7).
El mito de Osiris
Lo resumimos en sus puntos esenciales.
Osiris tuvo por mujer a Isis, Nefitis era esposa de Tifón. Osiris reinó en Egipto, estableció sus leyes, enseñó al pueblo a cultivar el trigo y la viña y la elaboración del vino; recorría la tierra y atraía a los hombres por la persuasión y, también, seduciéndoles mediante sus cantos y su música. (Orfeo encantaba a las fieras con su lira). Plutarco afirma que Osiris es el mismo dios que Dionisio o Baco en Grecia.
Cuando Osiris regresó de su viaje, Tifón, su enemigo, con la ayuda de setenta y dos cómplices, le hizo caer en una emboscada y lo encerró en un cofre, el cual fue arrojado al río, que lo llevó hasta el mar.
Estos acontecimientos ocurrieron, según se cuenta, el día 17 del mes de atir (octubre-noviembre, signo de Escorpión), en el vigésimo año del reinado de Osiris.
Isis se vistió de luto y buscó el cofre, acompañada por el dios Anubis (8), hijo de Osiris y Nefitis. Lo encontró parado al pie de un tamarisco en el territorio de Biblos, ciudad Fenicia, célebre por su culto a Adonis, dios que, como Osiris, moría para resucitar.
Después de varios acontecimientos, Isis trajo de nuevo a Egipto el cuerpo de su esposo, dejándolo en un lugar retirado. Tifón lo encontró y lo cortó en catorce pedazos que dispersó en todas direcciones. Isis se puso a buscarlos y cada vez que encontraba un trozo del cuerpo de Osiris, elevaba una tumba, esto dice la leyenda, a fin de que Tifón permaneciera en la ignorancia de la verdadera tumba de Osiris. La única parte de su cuerpo que Isis no pudo encontrar fue el miembro viril, al cual ordenó honrar en los templos (9).
Horus (10), hijo de Osiris y de Isis luchó contra Tifón, que fue capturado finalmente. Isis no lo mató; al contrario, lo dejó en libertad después de castrarle (11).
Plutarco termina la narración del mito osiriano, diciendo que es la imagen de una cierta verdad, que se manifiesta por medio de los múltiples símbolos, ritos y cultos que suscita. Existía, por ejemplo, la costumbre de cortar leña en la ceremonia celebrada durante una fiesta en honor de Isis; consistía en cortar un pino, quitándole el corazón y sustituirlo en una estatua de Osiris, hecha de la misma madera.
En una colección de dichos de Cristo, llamada Logía agrafa, es decir, palabras que la tradición nos conservó, pero que no están en los libros canónicos, encontramos esta frase: «Parte el leño y allí estoy». El símbolo del Árbol de Navidad parece proceder de Egipto y, sobre todo, el del leño de la Nochebuena: en los países del Norte, al pie del Árbol de Navidad se pone un niño Jesús acostado en un leño, vaciado en forma de cuna. De esto procede la costumbre de comer, en esta ocasión, un pastel en forma de leño.
Antes de empezar la interpretación profunda del mito, Plutarco explica el sentido de la palabra Amentit que significa: ‘el que recibe y da’. Parece corresponder al Hades de los griegos, la morada de las sombras, y al Sheol hebreo. Es la región donde van los muertos siguiendo la puesta del sol en dirección al Norte (12). Según Maspero (13) en medio de esta región se situaban lis jardines de Ialu, lugar de fertilidad inagotable donde las almas de los justos quedaban protegidas: el Jardín de Edén. El Amentit, como el Hades, es quien recibe a los espíritus y, también quien les entrega la recompensa (14).
Osiris, dice Plutarco, representa el Nilo, porque es el principio y la potencia de todo lo que es húmedo, la causa de toda generación y de la sustancia de todo germen. Osiris se une Isis o la tierra.
Tifón, en cambio, está representado por el mar, a causa de la sal que contiene. Es, pues, el principio de todo lo que es desecación, de todo lo que es ardiente, en una palabra, de todo lo que es hostil al húmedo generador.
Tifón es de color rojizo. Osiris, de color marrón oscuro. El buey Apis o Mnevis es de color negro, así como la tierra de Egipto, llamada chemia: ‘tierra negra’.
Dionisio (15), el soberano señor de la naturaleza húmeda, es llamado ués húmedo y, Plutarco añade, este dios griego no es otro que Osiris que los egipcios pronuncian Hysirus, de la misma raíz que ués.
En cuanto a la identidad entre Osiris y Dionisio, Plutarco dice que los misterios de Dionisio son los mismos que los de Osiris. Diodoro de Sicilia afirma lo mismo y añade que Isis es la misma que Demeter o Ceres.
El junco estaba consagrado a Osiris, representando el principio húmedo y de generación. Era un emblema fálico. Dios es, en efecto, el principio multiplicador de todo y dice Plutarco: «Tenemos costumbre de representar la multiplicación por el número tres; por ejemplo: Tres veces feliz».
En cuanto a la narración del mito que dice que Tifón arrojó al río el miembro viril de Osiris, al que Isis no pudo encontrar pero que ordenó honrarlo, esta narración significa que la potencia fecundadora y reproductora de Dios encontró su primer elemento en lo húmedo, por medio del cual se comunica a todo lo que es por naturaleza capaz de engendrar.
Además, un historiador griego cuenta que Dionisio era también llamado por los egipcios: Arsafés, palabra que significa energía viril; era un dios-carnero, un dios-aries, indicando la fuerza generativa que actúa, sobre todo, a partir del equinoccio de primavera. El dios Aries de los egipcios representa, pues, el espíritu generador de Amún-Ra-Sol, Osiris, Zeus para los griegos, que se manifiesta particularmente en primavera.
Puesto que la crecida del Nilo baja en el mes de noviembre, es decir, en el mes de atir (16), tercer mes del año egipcio, los egipcios dicen que es en este momento cuando Osiris muere y desaparece (17).
Los egipcios decían que Osiris vivió veintiocho años, número que corresponde a los días de la luna. El desmembramiento de Osiris en catorce trozos está relacionado con los días de la luna menguante. Cabe observar con más detalle esta relación entre Osiris y la Luna (o Isis): Plutarco nos dice que los egipcios celebraban una fiesta llamada «la entrada de Osiris en la Luna»; se celebraba al principio de la primavera, en el mes de famenot, séptimo mes (finales de febrero y marzo); era la fiesta de la luna llena de primavera, cuya aparición coincide con el despertar de las fuerzas de la Naturaleza. Observemos que en el ciclo litúrgico cristiano, la fiesta de Pascua de Resurrección se ha fijado en el domingo siguiente a la luna llena de primavera. Así pues, Plutarco dice que los egipcios, colocando en la luna la potencia de Osiris, quieren enseñar que este dios se une con Isis, la fuerza productora. Por esto, llaman a Isis «la Madre del Mundo» y le atribuyen una naturaleza a la vez varonil y femenina, puesto que fecundada y preñada por el sol, emite a su vez y siembra en los aires principios generadores (18). Hemos visto que el jeroglífico que sirve para escribir Isis, significa también ‘sede, morada, residencia’ y podría ser en este sentido que los cabalistas hebreos dijeran: «Mucha gente quiere ver al Rey, pero olvidan preguntar, primero, dónde está la casa del Rey».
Nefitis, esposa de Tifón, tuvo relaciones con Osiris y engendró de éste a Anubis; Isis reconoció a este niño. En efecto, Nefitis representa lo que está debajo de la tierra, lo que no se ve. Isis, al contrario, lo que está sobre la tierra, lo que se ve. Así pues, Anubis es llamado «horizonte», porque es común a los dos; es, a la vez, subterráneo y celeste.
De todo lo que ha sido expuesto hasta ahora resulta, dice Plutarco, que si bien cada una de estas explicaciones en particular no es exacta, en su conjunto, sí se les considera como justas. En efecto, no son las sequías causadas por el calor, el viento, el mar salado o las tinieblas los que representan a Tifón, sino, más bien, todo lo que la naturaleza contiene de nocivo y destructor.
Más adelante, Plutarco nos habla del problema del mal y dice que existe una doctrina sobre ello que procede de la más remota antigüedad. Se encuentra en todas las tradiciones, en los ritos iniciáticos tanto de los bárbaros como de los griegos.
Esta doctrina enseña que el bien y el mal están mezclados y que no existe nada de lo que produce la naturaleza que esté exento de esta mezcla. Todo nos viene de dos principios opuestos, de dos fuerzas contrarias. Es la mezcla inherente a la vida. Si nada se hace sin causa, es necesario que haya en la naturaleza, tal y como ocurre con el bien, un principio particular que cause el mal.
Después de hablar de la doctrina del mago Zoroastro que vivió dice, cinco mil años antes de la guerra de Troya, Plutarco vuelve a la teología egipcia, en la que dos principios opuestos están representados por Osiris y por Tifón. La lucha de ambos termina con la derrota del principio del mal y la victoria de Horus, u Osiris resucitado.
Osiris representa todo lo que es y se hace de excelente.
Tifón, por el contrario, es todo lo que hay de apasionado, de no razonable, todo lo que hay de perecedero y de nocivo en el cuerpo y en el espíritu del Universo.
Otro nombre de Tifón es Set, que significa: fuerza opresiva o vuelco; también se llama Bebon, que significa: ‘obstáculo, impedimento’.
El asno para los egipcios simboliza a Tifón; es de color rojizo como la arena y la roca árida del desierto. También el hipopótamo y el cocodrilo representan a Tifón. En los sacrificios que se hacen en el séptimo día del mes de tibi, día llamado «el Regreso de Osiris», se modela en galletas la figura de un hipopótamo encadenado; para significar la sujeción del principio del mal.
El mes de tibi, el quinto mes, corresponde a finales de diciembre y a enero. El regreso de Osiris o su Epifanía se sitúa en el momento del año que el sol empieza a crecer, o sea, en el solsticio de invierno. Es precisamente en esta misma época cuando los cristianos celebran la Navidad y la Epifanía, palabra que significa: ‘manifestación, aparición, visión’. Aparición del niño Jesús o del niño Osiris-Horus. Observemos que el asno está presente en el Pesebre, pero en este caso está pacificado (19). El asno, como el hipopótamo, es un símbolo de Tifón, el principio del mal, que parece indispensable para la manifestación de la divinidad. Si la presencia de Tifón o el asno, los dioses no pueden manifestarse sobre la tierra. Así se explica la lucha entre Osiris-Isis-Horus por una parte, y Tifón por otra, lucha que terminó con la derrota de Tifón que no fue muerto, sino solamente castrado. Su fuerza nociva le fue quitada, de este modo se convirtió en el buen asno que lleva a los dioses. El Señor se manifiesta sobre un asno. (20) El asno es, pues, el lazo, el vínculo de la Palabra, del Verbo, necesario para que éste se condense. En hebreo la palabra que significa asno quiere decir también: soporte, asiento y al mismo tiempo estúpido. El Zohar dice lo siguiente: «Se puede esclavizar al asno (o sea, al diablo) con el nombre sagrado Shaddaï y por esto la Escritura dice que el Mesías viene montando un asno » (21).
En el tratado de Saint-Baque de Bufor, titulado la Concordancia Físico-Mito-Cábala-Hermética (22), leemos lo siguiente:
«La materia del Arte sacerdotal es un limo compuesto de tierra y agua, o sea, de dos substancias, una fija y otra volátil. Los sacerdotes egipcios personificaron estas dos sustancias; llamaron a Osiris o fuego oculto: el principio activo, seco, cálido y masculino: en cambio, llamaron a Isis el principio pasivo, frío, húmedo y femenino. Añadieron un tercer principio, al que llamaron Tifón, considerado como el hermano uterino porque las sustancias homogéneas, radicales y celestes que representan a Isis y Osiris deben al cielo su origen, y, en cambio, los espíritus heterogéneos, impuros, accidentales y terrestres significados por Tifón, son los vapores de la tierra, que en la ficción se supone que es la madre común. Así pues, aunque la teología egipcia considere a Tifón execrable, es preciso observar que sin él, Isis y Osiris no pueden ser congelados ni vueltos sensibles; de modo que es debido a esta deidad impura que los Sabios pueden conocer su Primera Materia, la cual, sin esta causa de condensación, permanecería invisible, tal como está en el aire».
Plutarco continúa sus explicaciones diciendo que Osiris está representado por un ojo y un cetro, significando respectivamente la previsión y la potencia. Otro símbolo de Osiris es el gavilán.
La luna o Isis era denominada la «Madre del Mundo» porque desprende en el aire los principios fundamentales que recibió del Sol. Isis es, pues, la naturaleza considerada como mujer y apta para recibir toda generación. Es en este sentido que Platón la llama «nodriza y la que contiene todo». La mayoría de autores la llaman «Diosa de los innumerables nombres», porque recibe toda clase de formas y apariencias. Apuleyo, en su obra llamada Las Metamorfosis o el Asno de Oro llama a Isis «Reina del Cielo» y cuando se manifiesta al protagonista llamado Lucius, le dice:
«Soy la naturaleza, la madre de las cosas, dueña de todos los elementos, origen y principio de los siglos, divinidad suprema, reina de los manes, o espíritus de los muertos, primera entre los habitantes del cielo, prototipo uniforme de los dioses y diosas. Soy yo, cuya voluntad gobierna las bóvedas luminosas del cielo, los soplos saludables del océano, el silencio lúgubre de los infiernos. Potestad única, soy, por el universo entero, adorada bajo diversas formas, con ceremonias diversas, bajo mil nombres diferentes. Los frigios, primeros nacidos sobre la tierra, me llaman Diosa de Pesimonte y madre de los dioses; los Atenienses me denominan Minerva Cecropiana, soy Venus de Pafos para los habitantes de Chipre; Diana Dictina en Creta, Proserpina en Sicilia donde se hablan tres idiomas; soy Ceres, la antigua divinidad, para los habitantes de Eleusis; Juno para unos, Bellona para otros; Hécate para estos, Ramnusia para aquellos. Pero en los que están iluminados primero por los divinos rayos del Sol naciente, los pueblos de Etiopía, de Aria y los Egipcios, poderosos por su saber antigüo, son los únicos que me honran con el culto que me es propio; sólo ellos me llaman por mi verdadero nombre, a saber, La reina Isis». (23)
Plutarco continúa: Isis tiene un amor innato por el primer principio, que ejerce un poder supremo sobre todas las cosas; lo quiere y lo persigue, pero huye y rechaza toda participación con el principio del mal. Se ofrece al primero y se alegra en su unión con él, para difundir y propagar después los gérmenes productores.
Toda generación es, en efecto, una imagen en la materia de la sustancia fecundante. No es un despropósito si los egipcios afirman, en su mitología, que el alma de Osiris es eterna e incorruptible, que su cuerpo es a menudo desmembrado y escondido por Tifón, y que Isis yerra, lo busca y, finalmente, consigue reconstituirlo. Es el cuerpo de Osiris personificado por Horus. Hablando en términos cristianos, Osiris representaría al Padre, Horus al hijo, e Isis al Espíritu Santo en su aspecto fecundador y vivificador.
Así pues, la naturaleza más perfecta y divina, se compone de tres principios que son: La Inteligencia, la Materia y el producto de su unión: el mundo organizado y perfecto.
Parece probable, según Plutarco, que los egipcios hayan considerado el triángulo rectángulo como el más hermoso de los triángulos, comparándolo con la naturaleza del universo.
El lado del ángulo recto representa al elemento masculino, el padre; la base, al femenino, la madre, y la hipotenusa el engendrado, el hijo. Son Osiris, Isis y Horus, como resultado de su unión: 3 es el primer número impar y perfecto; cuatro es el cuadrado del primer número par, y el cinco, compuesto de 2 y de 3, procede a la vez de su padre y de su madre.
Cinco, en griego pente, deriva de la palabra panta: universo. Además cinco al cuadrado da el número de las letras del alfabeto egipcio.
Los egipcios tenían también la costumbre de denominar a Horus con la palabra min, que significa: ‘visto’, porque el mundo perfecto que representa, es sensible y visible.
Así pues, cabe subrayar que, según Plutarco, la realización osiriana es sensible y esta es la marca de la autenticidad de toda tradición original: la regeneración del hombre caído no es solamente espiritual sino sensible, tangible. El paralelismo con el cristianismo es sorprendente, ya que la realización crística es también sensible. Además, si la encarnación y la resurrección de Osiris se producen mediante la acción de Isis, su madre, esposa y hermana, también para los cristianos el misterio de Cristo no puede separarse del misterio virginal y marial.
En cuanto a Isis, los egipcios la llaman a veces Mut y a veces Atiri o Hator, lo que significa, respectivamente, ‘madre’ y ‘habitación terrestre’ de Horus.
Hay que pensar que la diosa Isis participa siempre en la vida del Dios supremo y permanece siempre unida a él por el amor que siente por los bienes que emanan de él, y nunca se le resiste. La diosa desea siempre con ardor a su esposo y quiere llenarse de sus esencias más puras.
Así, cuando Tifón ataca las últimas emanaciones de este dios y se apodera de ellas, se dice entonces que Isis se entristece. Busca lo que queda de Osiris y lo recoge en los pliegues de su vestido; entonces, esconde los trozos con cuidado, a fin de reproducirlos en un nuevo nacimiento, de que resurjan en su seno.
Efectivamente, las manifestaciones y las emanaciones de Osiris que brillan en el cielo y en los astros, se conservan en un estado permanente; pero las que están diseminadas en los elementos sujetos a modificaciones, en la tierra, en el mar, en las plantas y en los animales, se disuelven todas, se sepultan, para reaparecer a la luz y manifestarse en un nuevo nacimiento.
Es lo que enseña la mitología cuando cuenta que Tifón fue el esposo de Nefitis y que Osiris tuvo relaciones secretas con ella. En efecto, los últimos estados de la materia llamados Nefitis o Teleute, están, más que ninguna otra cosa, sometidos al principio destructor o Tifón. El principio conservador y fecundo, Osiris, no esparce más que gérmenes débiles a los que Tifón sofoca, salvo los que Isis recoge, salva, alimenta y reconstituye.
Plutarco nos da la etimología de la palabra Dios en griego, Teos, formado de dos palabras: teatos y teón significando respectivamente: ‘contemplado’ y ‘que corre’ (24).
Según Plutarco, el nombre de Isis procede de dos palabras: Movimiento y Ciencia. Y el nombre de Osiris está formado también de dos palabras: osios: ‘santo’ y ieros: ‘sagrado’. Existe pues una relación entre las cosas que se encuentran en el cielo y las que están en el Hades; los antiguos denominaban santas las cosas del cielo y sagradas las de la tierra. Esto es Osiris (25). Observemos que la palabra ieros en griego, significa también ‘templo consagrado a los dioses’, pero significa además ‘el hueso sacro’ situado en la base de la columna vertebral.
Plutarco condena la teoría que consiste en ver en Osiris, únicamente, un antiguo dios de la vegetación. De hecho, su condena se dirige a los que toman el símbolo por la cosa significada, a los que piensan que Osiris es el grano de trigo o los brotes nuevos de la vegetación, por ejemplo:
«Los diversos nombres y los ritos sirven de símbolos, los unos más oscuros, los otros más claros para aquellos que se dedican a los estudios sagrados. Estos símbolos les conducen, no sin algunos peligros, ala inteligencia de las cosas divinas. Efectivamente, algunos de entre ellos, tomando el mal camino, caen del todo en la superstición; pero otros huyendo de esta superstición como de una marisma llena de barro, han caído, sin darse cuenta, en el ateísmo como en un precipicio»
En otro tratado, Plutarco nos da esta explicación del más puro monoteísmo:
«La divinidad no puede ser múltiple, ella llena la eternidad de un ahora que no acaba nunca. La mejor manera de nombrar a Dios y saludarle, es el adoptar esta fórmula de algunos antiguos: Tú eres uno; pero es preciso añadir necesariamente: que lo que es, sea uno y que lo que es uno, sea. Los egipcios llamaban a la divinidad: El uno que es único y que no tiene segundo» (26).
Esto nos recuerda las profesiones de fe de las grandes religiones llamadas monoteístas: Judaísmo, Cristianismo, Islam. No es de extrañar, si pensamos que proceden de Egipto. Pero no nos fiemos de la aparente simplicidad de la afirmación monoteísta, ya que si fuese tan evidente para los fieles no les sería necesario repetirla cada día. En realidad se trata de un problema muy profundo: la unidad divina se ha perdido para el hombre caído y su reintegración, su regeneración, consiste precisamente en reunir al Osiris de abajo con el Osiris de arriba. Los hebreos enseñan que el nombre de Adonai se ha dividido en dos por el hecho de la transgresión adámica. Los justos son aquellos que reunifican el nombre de Dios. Es lo que dice Zacarías XIV, 9: «Es este día el Señor será uno y su nombre, uno». Esta unidad sólo se puede conocer experimentalmente; es el resultado de una realización y no, tal y como podría pensarse, de una simple fórmula dogmática y especulativa.
Tal como lo hemos dicho al principio de este artículo, parece cierto que Plutarco escribió en una época en que la tradición egipcia había degenerado y caído en la superstición.
Su objetivo consistía en hacer comprender que los nombres de los dioses, sus personalidades, sus cultos e imágenes, los ritos, los animales de la religión egipcia, no son más que símbolos de las cosas sagradas.
«Así pues - concluye el autor- si los Sabios más estimados, tan pronto como hubieron observado en los objetos inanimados y en las cosas inorgánicas alguna misteriosa relación con la divinidad, no creyeron deber despreciarla; con mayor razón, me parece, debieron respetar las particularidades que, en las criaturas sensibles, dotadas de vida, inclinaciones y costumbres, les presentaban, según su manera de ser, alguna analogía con el Ser divino»
A propósito de la Ciencia sagrada, un Sabio escribió esta frase que nos parece resumir el pensamiento de nuestro filósofo griego: «Las cosas dicen la Palabra, pero la Palabra no está dicha por las cosas. Las palabras dicen la Cosa, pero la Cosa no está dicha por las palabras».
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(1): Según Clemente de Alejandría, Homero era de origen egipcio.
(2): Diodoro de Sicilia afirma que Euxodio introdujo la astrología egipcia en Grecia.
(3): También Jámblico, Diodoro de Sicilia y Clemente de Alejandría nos han proporcionado datos sobre la tradición egipcia.
(4): Ver Plutarco, Los Misterios de Isis y Osiris, edit. GLOSA, Barcelona, 1976.
(5): Íbidem, §11.
(6): A propósito del jeroglífico de Isis, leer el artículo: «La Dame aux mille noms» de J. Simar, en la revista belga Le Fil d’Ariane, num.6
(7): Es curioso observar que los egipcios hayan asociado Amún que significa: ‘cosa oculta’, con Ra el dios solar, que precisamente es la cosa más visible que existe en la naturaleza. He aquí lo que dice el filósofo hermético Saint-Baque de Bufor a propósito de este tema: «El fuego celeste está representado por Júpiter, Zeus en griego, y el fuego central está representado por Vulcano; los dos proceden de una misma raíz, ya que Vulcano, antes de ser precipitado sobre la tierra, estaba en los cielos. Así pues, debe concluirse que el fuego central procede del fuego vital celeste a causa de la circulación eterna que Dios ha impuesto a este último y que, por lo tanto lo que está arriba es como lo que está abajo». Al dios Amún podría corresponderle esta sentencia: «Dios, el fuego secreto que suscita los universos, que los mantiene y que los consume». De El Mensaje Reencontrado, en su dedicatoria de la primera página.
(8): Anubis: dios-perro. El que abre los caminos. Dios del crepúsculo y del horizonte, lugar donde el cielo y la tierra se mezclan. La unión del cielo y de la tierra.
(9): No solamente los egipcios, dice Diodoro de Sicilia, sino también otras muchas otras naciones, han dedicado sus misterios al órgano de la generación. De esta manera, honran al principio fecundante.
Existe una relación entre el sexo y la palabra, por ejemplo, la muda de la voz de la pubertad. Todas las tradiciones hablan en términos más o menos velados de este misterio. Los dos están en relación con la fuerza generativa del universo. Los griegos llamaban Logos a la Palabra creadora.
(10): Horus niño o Horus el joven, era llamado Harpócrates, el Sol naciente. Plutarco dice que personifica al germen que empieza a brotar. Horus representa a Osiris resucitado, después de la reunión hecha por Isis de sus miembros dispersados por Tifón.
(11): El principio del mal personificado por Tifón, no fue destruido, sino simplemente neutralizado.
(12): Referente al norte, consultar Henry Corbín: L’homme de Lumière, París, 1971, capítulo III, pág.63-83.
(13): G. Maspero, Bibliothèque Egyptologique. Etudes de Mythologie et d’Archéologie Egyptiennes. 8 Vols.
(14): Sheol en hebreo proviene de una raíz, shaal, que significa pedir. El Sheol siempre pide y nunca está saciado. En el centro de su infierno, en el lugar más profundo, Dante sitúa a Lucifer inmovilizado hasta el vientre en un lago de hielo y que devora con avidez a los habitantes de la tenebrosa morada. Virgilio, el guía que acompaña a Dante en su viaje, le permite atravesar sin daño la triste región de envidia y desolación y hallar impunemente la salida que conduce al Paraíso de los elogios, a los Jardines de Ialu de los egipcios. El Sheol, el Amentit son, pues, el norte, de donde proviene lo bueno y lo malo. La puerta del norte es la puerta cerrada. Allí se encuentra la estrella del Norte, que permite al viajero, al náufrago, orientarse, la estrella que conduce y guía a los sabios Magos a Belén; es, también, la columna de luz que iba delante del pueblo elegido en su salida de la tierra de exilio. Para ellos era luz, y al mismo tiempo, era tinieblas para los impíos e infieles. Los antiguos persas, discípulos de Zoroastro, enseñaban que la morada del Ángel de la iniciación, Sraosha, está situada al norte, en el Polo donde se encuentra la estrella Polar. Los musulmanes shiitas de Irán le llaman el «Imam escondido». Ver: H.Corbin, En Islam Iranien, vol. IV, p. 303: «Le douzième Imam et la Chevalerie Spirituelle».
(15): Del mismo modo que Osiris fue desmembrado por Tifón, reconstruido por Isis y después resucitado, también Dionisio fue desmembrado por los Titanes y devorado. Los Titanes fueron castigados por Zeus y reducidos a ceniza. Dionisio volvió a la vida gracias a la ayuda de divinidades femeninas, Athena, Rea, Demeter. El mito también dice que de las cenizas de los Titanes nacieron los hombres. Cada uno de ellos posee, en sí mismo, una parcela ínfima de Dionisio. Este Dionisio, encarcelado en el cuerpo humano y en el mundo como en una prisión, debe liberarse con la ayuda del Dionisio celeste; así, el hombre pasa de la vidas titánica, o exiliada, a la vida olímpica o única.
(16): El día diecisiete de este mes: los Pitagóricos tienen un horror absoluto y sagrado por este número, ya que separa el número cuadrado 16 y el número rectangular 18 (4x4 y 3x6).
(17): En astrología el signo de Escorpión corresponde a la casa VIII y significa la muerte y la regeneración. . El sol se debilita y es como si muriese la naturaleza. Los campesinos dicen que no se puede trasplantar un árbol, antes del día dos de Noviembre, el día de los muertos en el calendario litúrgico católico, porque solamente a partir de esta fecha se considera que la savia ya no circula en las plantas.
(18): El autor de El Mensaje Reencontrado parece hablar el mismo lenguaje cuando dice (II, 71’): «La Madre Universal que existe por Dios quien la modela a su gusto. La fecundadora del cielo. La fecundada de Dios. La fecunda de la tierra».
(19): El Mensaje Reencontrado (XL, 16): «Muchos pastores son de buena voluntad, pero han perdido la sal de la sabiduría, y los más instruidos de entre ellos ya no la conocen más que por símbolos y de oídas, sin saber en verdad de qué se trata. -Felices quienes se acuerdan de que el Señor nació en un humilde establo, muy felices quienes se encuentran su huella en este mundo y felicísimos quienes le calientan de nuevo como asnos sabios».
(20): Ed. Obelisco. Barcelona, 1986, p. 63
(21): ver la Fiesta de Ramos en la que se celebra su entrada en Jerusalén. (Mateo XXI-I, 11).
(22): Zacarías IX, 9
(23): Platón dice, que los primeros hombres que habitaron en Grecia, según parece, no conocieron otros dioses que los que todavía hoy en día son honrados en el país de los bárbaros: el sol, la luna, los astros, el cielo y la tierra. Como los veían en perpetuo movimiento y siempre corriendo, a causa de esta propiedad que manifiestan: ‘correr’, tein, los llamaron Teoi: ‘dioses’.
(24): Libro XI,1.
(25): El Corán dice: «Él es Allah en los cielos y la tierra.»
(26): «Sobre la E de Delfos», en Obras Morales y de Costumbres, 393-B. Ed. AKAL; Barcelona 1987 p.159.
Carlos del Tilo
Los griegos han recogido el saber de los egipcios, se puede encontrar íntegramente en la tradición griega. Pero nos es muy difícil en la actualidad establecer las correspondencias entre los símbolos y las imágenes de ambas tradiciones. Además, aunque podemos entender la lengua egipcia, es decir los textos escritos en jeroglíficos en las tumbas y monumentos, no tenemos, sin embargo, la llave de las vocales, o sea, de su pronunciación.
La mayoría de los filósofos griegos fueron a instruirse con los sacerdotes egipcios. Citemos por ejemplo, a Orfeo, Homero (1), Thales, Solón, Pitágoras, Demócrito, Herodoto, Platón, Eudoxio de Cnide (2), el Hermes griego, Plotino, Jámblico, Proclo y a Plutarco.
Este último nos interesa particularmente porque nos dejó un tratado entero dedicado a la ciencia sagrada de los egipcios(3), explicándonos el sentido de sus principales figuras e imágenes.
Era gran sacerdote de Apolo e iniciado en los misterios de Dionisio; estaba muy atraído por Egipto, así como sus maestros preferidos, Pitágoras y Platón. Allí tuvo contacto con los sacerdotes de Osiris.
Este historiador y filósofo griego vivió en Queronea del año 45 al 125 después de J.C. Mario Meunier, en el prefacio de su traducción De Isis y Osiris de Plutarco (4), afirma: «Todos los egiptólogos están de acuerdo en este punto: Plutarco se apoya en documentos puramente egipcios; no hay duda -dicen- de que Plutarco esté bien informado en cuanto a la religión egipcia».
El tratado, que nos proponemos resumir en este artículo, constituye uno de los mejores y más completos testimonios antiguos sobre los misterios egipcios y el mito de Isis y Osiris.
Desde el principio, Plutarco nos avisa de que las prescripciones o prohibiciones, las imágenes o fábulas no deben ser tomadas al pie de la letra, pues no son más que símbolos que sirven para elevarnos al conocimiento verdadero de los dioses: «Por ello, tantas veces como oigas lo que la mitología egipcia relata sobre los dioses: que anduvieron errantes, que fueron desmembrados, que sufrieron innumerables tormentos; tendrás que recordar lo que hemos dicho, sin creer que todo ello sucediera de la manera como se cuenta». (5)
Toda la mitología de los egipcios y de sus misterios están centrados en el mito de Osiris; su vida, su pasión, muerte y resurrección.
Según Plutarco, de la diosa del Cielo, Rea, NUIT o NEIT para los egipcios, nacieron cinco dioses:
-OSIRIS, hijo de Ra, el Sol.
-ARUERIS, llamado Horus el viejo, hijo de Ra.
-TIFÓN o SET, el enemigo, dios de la sequedad, hijo de Geb (Cronos para los griegos) dios de la Tierra.
-ISIS, hija de Thot (Hermes para los griegos).
-NEFITIS (Afrodita para los griegos, hija de Geb).
Antes de relatar la historia de Osiris el autor nos explica el sentido de algunos de estos nombres.
Isis (6) es la diosa sabia y amiga de la Sabiduría; su nombre parece proceder de un verbo antiguo isemi: saber.
Tifón, su enemigo, deriva de otro verbo tufein: cegar. Está cegado por el humo de la ignorancia y del error, y no procura más que destrozar y empeñar la Palabra Sagrada, representada por Osiris. Pero la diosa Isis sabe reunirla, mantenerla en orden y transmitirla a los iniciados que se consagran al culto de su divinidad. El Ser primero y soberano vive y reside con ella.
Por otra parte, el nombre mismo del templo de la diosa indica que encierra el conocimiento de la ciencia del Ser que Es: se llama Iseión, es decir: la casa en la que se puede adquirir la ciencia del Ser; además, el jeroglífico egipcio que forma la palabra Isis sirve para escribir la palabra morada, residencia, sede. Plutarco dice que Isis vive y cohabita con el Ser primero. Isis es la sede y el receptáculo de la generación.
Isis es quien revela las cosas divinas.
Según este autor, parece ser que la diosa griega Atenea corresponde a la Isis egipcia. Tenía un templo en la ciudad egipcia de Sais; era la esposa de Osiris y sobre su estatua (se llamaba también Nuit o Neit) se podía leer esta inscripción:«Soy todo lo que ha sido, todo lo que es y todo lo que será, y mi velo no ha sido nunca levantado por ningún mortal; el fruto que he engendrado ha sido el Sol».
Por otra parte, el nombre propio de Zeus en lengua egipcia es Amún, nombre que los egipcios han alterado pronunciándolo Ammón. Amún, según Manetón, quiere decir: cosa oculta, o acción de ocultar.
La raíz Amn parece significar también: ‘crear’. Los egipcios lo llamaban también Amún Ra, dios solar, este dios se confundió finalmente con Osiris y representa el fuego oculto difundido en la naturaleza (7).
El mito de Osiris
Lo resumimos en sus puntos esenciales.
Osiris tuvo por mujer a Isis, Nefitis era esposa de Tifón. Osiris reinó en Egipto, estableció sus leyes, enseñó al pueblo a cultivar el trigo y la viña y la elaboración del vino; recorría la tierra y atraía a los hombres por la persuasión y, también, seduciéndoles mediante sus cantos y su música. (Orfeo encantaba a las fieras con su lira). Plutarco afirma que Osiris es el mismo dios que Dionisio o Baco en Grecia.
Cuando Osiris regresó de su viaje, Tifón, su enemigo, con la ayuda de setenta y dos cómplices, le hizo caer en una emboscada y lo encerró en un cofre, el cual fue arrojado al río, que lo llevó hasta el mar.
Estos acontecimientos ocurrieron, según se cuenta, el día 17 del mes de atir (octubre-noviembre, signo de Escorpión), en el vigésimo año del reinado de Osiris.
Isis se vistió de luto y buscó el cofre, acompañada por el dios Anubis (8), hijo de Osiris y Nefitis. Lo encontró parado al pie de un tamarisco en el territorio de Biblos, ciudad Fenicia, célebre por su culto a Adonis, dios que, como Osiris, moría para resucitar.
Después de varios acontecimientos, Isis trajo de nuevo a Egipto el cuerpo de su esposo, dejándolo en un lugar retirado. Tifón lo encontró y lo cortó en catorce pedazos que dispersó en todas direcciones. Isis se puso a buscarlos y cada vez que encontraba un trozo del cuerpo de Osiris, elevaba una tumba, esto dice la leyenda, a fin de que Tifón permaneciera en la ignorancia de la verdadera tumba de Osiris. La única parte de su cuerpo que Isis no pudo encontrar fue el miembro viril, al cual ordenó honrar en los templos (9).
Horus (10), hijo de Osiris y de Isis luchó contra Tifón, que fue capturado finalmente. Isis no lo mató; al contrario, lo dejó en libertad después de castrarle (11).
Plutarco termina la narración del mito osiriano, diciendo que es la imagen de una cierta verdad, que se manifiesta por medio de los múltiples símbolos, ritos y cultos que suscita. Existía, por ejemplo, la costumbre de cortar leña en la ceremonia celebrada durante una fiesta en honor de Isis; consistía en cortar un pino, quitándole el corazón y sustituirlo en una estatua de Osiris, hecha de la misma madera.
En una colección de dichos de Cristo, llamada Logía agrafa, es decir, palabras que la tradición nos conservó, pero que no están en los libros canónicos, encontramos esta frase: «Parte el leño y allí estoy». El símbolo del Árbol de Navidad parece proceder de Egipto y, sobre todo, el del leño de la Nochebuena: en los países del Norte, al pie del Árbol de Navidad se pone un niño Jesús acostado en un leño, vaciado en forma de cuna. De esto procede la costumbre de comer, en esta ocasión, un pastel en forma de leño.
Antes de empezar la interpretación profunda del mito, Plutarco explica el sentido de la palabra Amentit que significa: ‘el que recibe y da’. Parece corresponder al Hades de los griegos, la morada de las sombras, y al Sheol hebreo. Es la región donde van los muertos siguiendo la puesta del sol en dirección al Norte (12). Según Maspero (13) en medio de esta región se situaban lis jardines de Ialu, lugar de fertilidad inagotable donde las almas de los justos quedaban protegidas: el Jardín de Edén. El Amentit, como el Hades, es quien recibe a los espíritus y, también quien les entrega la recompensa (14).
Osiris, dice Plutarco, representa el Nilo, porque es el principio y la potencia de todo lo que es húmedo, la causa de toda generación y de la sustancia de todo germen. Osiris se une Isis o la tierra.
Tifón, en cambio, está representado por el mar, a causa de la sal que contiene. Es, pues, el principio de todo lo que es desecación, de todo lo que es ardiente, en una palabra, de todo lo que es hostil al húmedo generador.
Tifón es de color rojizo. Osiris, de color marrón oscuro. El buey Apis o Mnevis es de color negro, así como la tierra de Egipto, llamada chemia: ‘tierra negra’.
Dionisio (15), el soberano señor de la naturaleza húmeda, es llamado ués húmedo y, Plutarco añade, este dios griego no es otro que Osiris que los egipcios pronuncian Hysirus, de la misma raíz que ués.
En cuanto a la identidad entre Osiris y Dionisio, Plutarco dice que los misterios de Dionisio son los mismos que los de Osiris. Diodoro de Sicilia afirma lo mismo y añade que Isis es la misma que Demeter o Ceres.
El junco estaba consagrado a Osiris, representando el principio húmedo y de generación. Era un emblema fálico. Dios es, en efecto, el principio multiplicador de todo y dice Plutarco: «Tenemos costumbre de representar la multiplicación por el número tres; por ejemplo: Tres veces feliz».
En cuanto a la narración del mito que dice que Tifón arrojó al río el miembro viril de Osiris, al que Isis no pudo encontrar pero que ordenó honrarlo, esta narración significa que la potencia fecundadora y reproductora de Dios encontró su primer elemento en lo húmedo, por medio del cual se comunica a todo lo que es por naturaleza capaz de engendrar.
Además, un historiador griego cuenta que Dionisio era también llamado por los egipcios: Arsafés, palabra que significa energía viril; era un dios-carnero, un dios-aries, indicando la fuerza generativa que actúa, sobre todo, a partir del equinoccio de primavera. El dios Aries de los egipcios representa, pues, el espíritu generador de Amún-Ra-Sol, Osiris, Zeus para los griegos, que se manifiesta particularmente en primavera.
Puesto que la crecida del Nilo baja en el mes de noviembre, es decir, en el mes de atir (16), tercer mes del año egipcio, los egipcios dicen que es en este momento cuando Osiris muere y desaparece (17).
Los egipcios decían que Osiris vivió veintiocho años, número que corresponde a los días de la luna. El desmembramiento de Osiris en catorce trozos está relacionado con los días de la luna menguante. Cabe observar con más detalle esta relación entre Osiris y la Luna (o Isis): Plutarco nos dice que los egipcios celebraban una fiesta llamada «la entrada de Osiris en la Luna»; se celebraba al principio de la primavera, en el mes de famenot, séptimo mes (finales de febrero y marzo); era la fiesta de la luna llena de primavera, cuya aparición coincide con el despertar de las fuerzas de la Naturaleza. Observemos que en el ciclo litúrgico cristiano, la fiesta de Pascua de Resurrección se ha fijado en el domingo siguiente a la luna llena de primavera. Así pues, Plutarco dice que los egipcios, colocando en la luna la potencia de Osiris, quieren enseñar que este dios se une con Isis, la fuerza productora. Por esto, llaman a Isis «la Madre del Mundo» y le atribuyen una naturaleza a la vez varonil y femenina, puesto que fecundada y preñada por el sol, emite a su vez y siembra en los aires principios generadores (18). Hemos visto que el jeroglífico que sirve para escribir Isis, significa también ‘sede, morada, residencia’ y podría ser en este sentido que los cabalistas hebreos dijeran: «Mucha gente quiere ver al Rey, pero olvidan preguntar, primero, dónde está la casa del Rey».
Nefitis, esposa de Tifón, tuvo relaciones con Osiris y engendró de éste a Anubis; Isis reconoció a este niño. En efecto, Nefitis representa lo que está debajo de la tierra, lo que no se ve. Isis, al contrario, lo que está sobre la tierra, lo que se ve. Así pues, Anubis es llamado «horizonte», porque es común a los dos; es, a la vez, subterráneo y celeste.
De todo lo que ha sido expuesto hasta ahora resulta, dice Plutarco, que si bien cada una de estas explicaciones en particular no es exacta, en su conjunto, sí se les considera como justas. En efecto, no son las sequías causadas por el calor, el viento, el mar salado o las tinieblas los que representan a Tifón, sino, más bien, todo lo que la naturaleza contiene de nocivo y destructor.
Más adelante, Plutarco nos habla del problema del mal y dice que existe una doctrina sobre ello que procede de la más remota antigüedad. Se encuentra en todas las tradiciones, en los ritos iniciáticos tanto de los bárbaros como de los griegos.
Esta doctrina enseña que el bien y el mal están mezclados y que no existe nada de lo que produce la naturaleza que esté exento de esta mezcla. Todo nos viene de dos principios opuestos, de dos fuerzas contrarias. Es la mezcla inherente a la vida. Si nada se hace sin causa, es necesario que haya en la naturaleza, tal y como ocurre con el bien, un principio particular que cause el mal.
Después de hablar de la doctrina del mago Zoroastro que vivió dice, cinco mil años antes de la guerra de Troya, Plutarco vuelve a la teología egipcia, en la que dos principios opuestos están representados por Osiris y por Tifón. La lucha de ambos termina con la derrota del principio del mal y la victoria de Horus, u Osiris resucitado.
Osiris representa todo lo que es y se hace de excelente.
Tifón, por el contrario, es todo lo que hay de apasionado, de no razonable, todo lo que hay de perecedero y de nocivo en el cuerpo y en el espíritu del Universo.
Otro nombre de Tifón es Set, que significa: fuerza opresiva o vuelco; también se llama Bebon, que significa: ‘obstáculo, impedimento’.
El asno para los egipcios simboliza a Tifón; es de color rojizo como la arena y la roca árida del desierto. También el hipopótamo y el cocodrilo representan a Tifón. En los sacrificios que se hacen en el séptimo día del mes de tibi, día llamado «el Regreso de Osiris», se modela en galletas la figura de un hipopótamo encadenado; para significar la sujeción del principio del mal.
El mes de tibi, el quinto mes, corresponde a finales de diciembre y a enero. El regreso de Osiris o su Epifanía se sitúa en el momento del año que el sol empieza a crecer, o sea, en el solsticio de invierno. Es precisamente en esta misma época cuando los cristianos celebran la Navidad y la Epifanía, palabra que significa: ‘manifestación, aparición, visión’. Aparición del niño Jesús o del niño Osiris-Horus. Observemos que el asno está presente en el Pesebre, pero en este caso está pacificado (19). El asno, como el hipopótamo, es un símbolo de Tifón, el principio del mal, que parece indispensable para la manifestación de la divinidad. Si la presencia de Tifón o el asno, los dioses no pueden manifestarse sobre la tierra. Así se explica la lucha entre Osiris-Isis-Horus por una parte, y Tifón por otra, lucha que terminó con la derrota de Tifón que no fue muerto, sino solamente castrado. Su fuerza nociva le fue quitada, de este modo se convirtió en el buen asno que lleva a los dioses. El Señor se manifiesta sobre un asno. (20) El asno es, pues, el lazo, el vínculo de la Palabra, del Verbo, necesario para que éste se condense. En hebreo la palabra que significa asno quiere decir también: soporte, asiento y al mismo tiempo estúpido. El Zohar dice lo siguiente: «Se puede esclavizar al asno (o sea, al diablo) con el nombre sagrado Shaddaï y por esto la Escritura dice que el Mesías viene montando un asno » (21).
En el tratado de Saint-Baque de Bufor, titulado la Concordancia Físico-Mito-Cábala-Hermética (22), leemos lo siguiente:
«La materia del Arte sacerdotal es un limo compuesto de tierra y agua, o sea, de dos substancias, una fija y otra volátil. Los sacerdotes egipcios personificaron estas dos sustancias; llamaron a Osiris o fuego oculto: el principio activo, seco, cálido y masculino: en cambio, llamaron a Isis el principio pasivo, frío, húmedo y femenino. Añadieron un tercer principio, al que llamaron Tifón, considerado como el hermano uterino porque las sustancias homogéneas, radicales y celestes que representan a Isis y Osiris deben al cielo su origen, y, en cambio, los espíritus heterogéneos, impuros, accidentales y terrestres significados por Tifón, son los vapores de la tierra, que en la ficción se supone que es la madre común. Así pues, aunque la teología egipcia considere a Tifón execrable, es preciso observar que sin él, Isis y Osiris no pueden ser congelados ni vueltos sensibles; de modo que es debido a esta deidad impura que los Sabios pueden conocer su Primera Materia, la cual, sin esta causa de condensación, permanecería invisible, tal como está en el aire».
Plutarco continúa sus explicaciones diciendo que Osiris está representado por un ojo y un cetro, significando respectivamente la previsión y la potencia. Otro símbolo de Osiris es el gavilán.
La luna o Isis era denominada la «Madre del Mundo» porque desprende en el aire los principios fundamentales que recibió del Sol. Isis es, pues, la naturaleza considerada como mujer y apta para recibir toda generación. Es en este sentido que Platón la llama «nodriza y la que contiene todo». La mayoría de autores la llaman «Diosa de los innumerables nombres», porque recibe toda clase de formas y apariencias. Apuleyo, en su obra llamada Las Metamorfosis o el Asno de Oro llama a Isis «Reina del Cielo» y cuando se manifiesta al protagonista llamado Lucius, le dice:
«Soy la naturaleza, la madre de las cosas, dueña de todos los elementos, origen y principio de los siglos, divinidad suprema, reina de los manes, o espíritus de los muertos, primera entre los habitantes del cielo, prototipo uniforme de los dioses y diosas. Soy yo, cuya voluntad gobierna las bóvedas luminosas del cielo, los soplos saludables del océano, el silencio lúgubre de los infiernos. Potestad única, soy, por el universo entero, adorada bajo diversas formas, con ceremonias diversas, bajo mil nombres diferentes. Los frigios, primeros nacidos sobre la tierra, me llaman Diosa de Pesimonte y madre de los dioses; los Atenienses me denominan Minerva Cecropiana, soy Venus de Pafos para los habitantes de Chipre; Diana Dictina en Creta, Proserpina en Sicilia donde se hablan tres idiomas; soy Ceres, la antigua divinidad, para los habitantes de Eleusis; Juno para unos, Bellona para otros; Hécate para estos, Ramnusia para aquellos. Pero en los que están iluminados primero por los divinos rayos del Sol naciente, los pueblos de Etiopía, de Aria y los Egipcios, poderosos por su saber antigüo, son los únicos que me honran con el culto que me es propio; sólo ellos me llaman por mi verdadero nombre, a saber, La reina Isis». (23)
Plutarco continúa: Isis tiene un amor innato por el primer principio, que ejerce un poder supremo sobre todas las cosas; lo quiere y lo persigue, pero huye y rechaza toda participación con el principio del mal. Se ofrece al primero y se alegra en su unión con él, para difundir y propagar después los gérmenes productores.
Toda generación es, en efecto, una imagen en la materia de la sustancia fecundante. No es un despropósito si los egipcios afirman, en su mitología, que el alma de Osiris es eterna e incorruptible, que su cuerpo es a menudo desmembrado y escondido por Tifón, y que Isis yerra, lo busca y, finalmente, consigue reconstituirlo. Es el cuerpo de Osiris personificado por Horus. Hablando en términos cristianos, Osiris representaría al Padre, Horus al hijo, e Isis al Espíritu Santo en su aspecto fecundador y vivificador.
Así pues, la naturaleza más perfecta y divina, se compone de tres principios que son: La Inteligencia, la Materia y el producto de su unión: el mundo organizado y perfecto.
Parece probable, según Plutarco, que los egipcios hayan considerado el triángulo rectángulo como el más hermoso de los triángulos, comparándolo con la naturaleza del universo.
El lado del ángulo recto representa al elemento masculino, el padre; la base, al femenino, la madre, y la hipotenusa el engendrado, el hijo. Son Osiris, Isis y Horus, como resultado de su unión: 3 es el primer número impar y perfecto; cuatro es el cuadrado del primer número par, y el cinco, compuesto de 2 y de 3, procede a la vez de su padre y de su madre.
Cinco, en griego pente, deriva de la palabra panta: universo. Además cinco al cuadrado da el número de las letras del alfabeto egipcio.
Los egipcios tenían también la costumbre de denominar a Horus con la palabra min, que significa: ‘visto’, porque el mundo perfecto que representa, es sensible y visible.
Así pues, cabe subrayar que, según Plutarco, la realización osiriana es sensible y esta es la marca de la autenticidad de toda tradición original: la regeneración del hombre caído no es solamente espiritual sino sensible, tangible. El paralelismo con el cristianismo es sorprendente, ya que la realización crística es también sensible. Además, si la encarnación y la resurrección de Osiris se producen mediante la acción de Isis, su madre, esposa y hermana, también para los cristianos el misterio de Cristo no puede separarse del misterio virginal y marial.
En cuanto a Isis, los egipcios la llaman a veces Mut y a veces Atiri o Hator, lo que significa, respectivamente, ‘madre’ y ‘habitación terrestre’ de Horus.
Hay que pensar que la diosa Isis participa siempre en la vida del Dios supremo y permanece siempre unida a él por el amor que siente por los bienes que emanan de él, y nunca se le resiste. La diosa desea siempre con ardor a su esposo y quiere llenarse de sus esencias más puras.
Así, cuando Tifón ataca las últimas emanaciones de este dios y se apodera de ellas, se dice entonces que Isis se entristece. Busca lo que queda de Osiris y lo recoge en los pliegues de su vestido; entonces, esconde los trozos con cuidado, a fin de reproducirlos en un nuevo nacimiento, de que resurjan en su seno.
Efectivamente, las manifestaciones y las emanaciones de Osiris que brillan en el cielo y en los astros, se conservan en un estado permanente; pero las que están diseminadas en los elementos sujetos a modificaciones, en la tierra, en el mar, en las plantas y en los animales, se disuelven todas, se sepultan, para reaparecer a la luz y manifestarse en un nuevo nacimiento.
Es lo que enseña la mitología cuando cuenta que Tifón fue el esposo de Nefitis y que Osiris tuvo relaciones secretas con ella. En efecto, los últimos estados de la materia llamados Nefitis o Teleute, están, más que ninguna otra cosa, sometidos al principio destructor o Tifón. El principio conservador y fecundo, Osiris, no esparce más que gérmenes débiles a los que Tifón sofoca, salvo los que Isis recoge, salva, alimenta y reconstituye.
Plutarco nos da la etimología de la palabra Dios en griego, Teos, formado de dos palabras: teatos y teón significando respectivamente: ‘contemplado’ y ‘que corre’ (24).
Según Plutarco, el nombre de Isis procede de dos palabras: Movimiento y Ciencia. Y el nombre de Osiris está formado también de dos palabras: osios: ‘santo’ y ieros: ‘sagrado’. Existe pues una relación entre las cosas que se encuentran en el cielo y las que están en el Hades; los antiguos denominaban santas las cosas del cielo y sagradas las de la tierra. Esto es Osiris (25). Observemos que la palabra ieros en griego, significa también ‘templo consagrado a los dioses’, pero significa además ‘el hueso sacro’ situado en la base de la columna vertebral.
Plutarco condena la teoría que consiste en ver en Osiris, únicamente, un antiguo dios de la vegetación. De hecho, su condena se dirige a los que toman el símbolo por la cosa significada, a los que piensan que Osiris es el grano de trigo o los brotes nuevos de la vegetación, por ejemplo:
«Los diversos nombres y los ritos sirven de símbolos, los unos más oscuros, los otros más claros para aquellos que se dedican a los estudios sagrados. Estos símbolos les conducen, no sin algunos peligros, ala inteligencia de las cosas divinas. Efectivamente, algunos de entre ellos, tomando el mal camino, caen del todo en la superstición; pero otros huyendo de esta superstición como de una marisma llena de barro, han caído, sin darse cuenta, en el ateísmo como en un precipicio»
En otro tratado, Plutarco nos da esta explicación del más puro monoteísmo:
«La divinidad no puede ser múltiple, ella llena la eternidad de un ahora que no acaba nunca. La mejor manera de nombrar a Dios y saludarle, es el adoptar esta fórmula de algunos antiguos: Tú eres uno; pero es preciso añadir necesariamente: que lo que es, sea uno y que lo que es uno, sea. Los egipcios llamaban a la divinidad: El uno que es único y que no tiene segundo» (26).
Esto nos recuerda las profesiones de fe de las grandes religiones llamadas monoteístas: Judaísmo, Cristianismo, Islam. No es de extrañar, si pensamos que proceden de Egipto. Pero no nos fiemos de la aparente simplicidad de la afirmación monoteísta, ya que si fuese tan evidente para los fieles no les sería necesario repetirla cada día. En realidad se trata de un problema muy profundo: la unidad divina se ha perdido para el hombre caído y su reintegración, su regeneración, consiste precisamente en reunir al Osiris de abajo con el Osiris de arriba. Los hebreos enseñan que el nombre de Adonai se ha dividido en dos por el hecho de la transgresión adámica. Los justos son aquellos que reunifican el nombre de Dios. Es lo que dice Zacarías XIV, 9: «Es este día el Señor será uno y su nombre, uno». Esta unidad sólo se puede conocer experimentalmente; es el resultado de una realización y no, tal y como podría pensarse, de una simple fórmula dogmática y especulativa.
Tal como lo hemos dicho al principio de este artículo, parece cierto que Plutarco escribió en una época en que la tradición egipcia había degenerado y caído en la superstición.
Su objetivo consistía en hacer comprender que los nombres de los dioses, sus personalidades, sus cultos e imágenes, los ritos, los animales de la religión egipcia, no son más que símbolos de las cosas sagradas.
«Así pues - concluye el autor- si los Sabios más estimados, tan pronto como hubieron observado en los objetos inanimados y en las cosas inorgánicas alguna misteriosa relación con la divinidad, no creyeron deber despreciarla; con mayor razón, me parece, debieron respetar las particularidades que, en las criaturas sensibles, dotadas de vida, inclinaciones y costumbres, les presentaban, según su manera de ser, alguna analogía con el Ser divino»
A propósito de la Ciencia sagrada, un Sabio escribió esta frase que nos parece resumir el pensamiento de nuestro filósofo griego: «Las cosas dicen la Palabra, pero la Palabra no está dicha por las cosas. Las palabras dicen la Cosa, pero la Cosa no está dicha por las palabras».
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(1): Según Clemente de Alejandría, Homero era de origen egipcio.
(2): Diodoro de Sicilia afirma que Euxodio introdujo la astrología egipcia en Grecia.
(3): También Jámblico, Diodoro de Sicilia y Clemente de Alejandría nos han proporcionado datos sobre la tradición egipcia.
(4): Ver Plutarco, Los Misterios de Isis y Osiris, edit. GLOSA, Barcelona, 1976.
(5): Íbidem, §11.
(6): A propósito del jeroglífico de Isis, leer el artículo: «La Dame aux mille noms» de J. Simar, en la revista belga Le Fil d’Ariane, num.6
(7): Es curioso observar que los egipcios hayan asociado Amún que significa: ‘cosa oculta’, con Ra el dios solar, que precisamente es la cosa más visible que existe en la naturaleza. He aquí lo que dice el filósofo hermético Saint-Baque de Bufor a propósito de este tema: «El fuego celeste está representado por Júpiter, Zeus en griego, y el fuego central está representado por Vulcano; los dos proceden de una misma raíz, ya que Vulcano, antes de ser precipitado sobre la tierra, estaba en los cielos. Así pues, debe concluirse que el fuego central procede del fuego vital celeste a causa de la circulación eterna que Dios ha impuesto a este último y que, por lo tanto lo que está arriba es como lo que está abajo». Al dios Amún podría corresponderle esta sentencia: «Dios, el fuego secreto que suscita los universos, que los mantiene y que los consume». De El Mensaje Reencontrado, en su dedicatoria de la primera página.
(8): Anubis: dios-perro. El que abre los caminos. Dios del crepúsculo y del horizonte, lugar donde el cielo y la tierra se mezclan. La unión del cielo y de la tierra.
(9): No solamente los egipcios, dice Diodoro de Sicilia, sino también otras muchas otras naciones, han dedicado sus misterios al órgano de la generación. De esta manera, honran al principio fecundante.
Existe una relación entre el sexo y la palabra, por ejemplo, la muda de la voz de la pubertad. Todas las tradiciones hablan en términos más o menos velados de este misterio. Los dos están en relación con la fuerza generativa del universo. Los griegos llamaban Logos a la Palabra creadora.
(10): Horus niño o Horus el joven, era llamado Harpócrates, el Sol naciente. Plutarco dice que personifica al germen que empieza a brotar. Horus representa a Osiris resucitado, después de la reunión hecha por Isis de sus miembros dispersados por Tifón.
(11): El principio del mal personificado por Tifón, no fue destruido, sino simplemente neutralizado.
(12): Referente al norte, consultar Henry Corbín: L’homme de Lumière, París, 1971, capítulo III, pág.63-83.
(13): G. Maspero, Bibliothèque Egyptologique. Etudes de Mythologie et d’Archéologie Egyptiennes. 8 Vols.
(14): Sheol en hebreo proviene de una raíz, shaal, que significa pedir. El Sheol siempre pide y nunca está saciado. En el centro de su infierno, en el lugar más profundo, Dante sitúa a Lucifer inmovilizado hasta el vientre en un lago de hielo y que devora con avidez a los habitantes de la tenebrosa morada. Virgilio, el guía que acompaña a Dante en su viaje, le permite atravesar sin daño la triste región de envidia y desolación y hallar impunemente la salida que conduce al Paraíso de los elogios, a los Jardines de Ialu de los egipcios. El Sheol, el Amentit son, pues, el norte, de donde proviene lo bueno y lo malo. La puerta del norte es la puerta cerrada. Allí se encuentra la estrella del Norte, que permite al viajero, al náufrago, orientarse, la estrella que conduce y guía a los sabios Magos a Belén; es, también, la columna de luz que iba delante del pueblo elegido en su salida de la tierra de exilio. Para ellos era luz, y al mismo tiempo, era tinieblas para los impíos e infieles. Los antiguos persas, discípulos de Zoroastro, enseñaban que la morada del Ángel de la iniciación, Sraosha, está situada al norte, en el Polo donde se encuentra la estrella Polar. Los musulmanes shiitas de Irán le llaman el «Imam escondido». Ver: H.Corbin, En Islam Iranien, vol. IV, p. 303: «Le douzième Imam et la Chevalerie Spirituelle».
(15): Del mismo modo que Osiris fue desmembrado por Tifón, reconstruido por Isis y después resucitado, también Dionisio fue desmembrado por los Titanes y devorado. Los Titanes fueron castigados por Zeus y reducidos a ceniza. Dionisio volvió a la vida gracias a la ayuda de divinidades femeninas, Athena, Rea, Demeter. El mito también dice que de las cenizas de los Titanes nacieron los hombres. Cada uno de ellos posee, en sí mismo, una parcela ínfima de Dionisio. Este Dionisio, encarcelado en el cuerpo humano y en el mundo como en una prisión, debe liberarse con la ayuda del Dionisio celeste; así, el hombre pasa de la vidas titánica, o exiliada, a la vida olímpica o única.
(16): El día diecisiete de este mes: los Pitagóricos tienen un horror absoluto y sagrado por este número, ya que separa el número cuadrado 16 y el número rectangular 18 (4x4 y 3x6).
(17): En astrología el signo de Escorpión corresponde a la casa VIII y significa la muerte y la regeneración. . El sol se debilita y es como si muriese la naturaleza. Los campesinos dicen que no se puede trasplantar un árbol, antes del día dos de Noviembre, el día de los muertos en el calendario litúrgico católico, porque solamente a partir de esta fecha se considera que la savia ya no circula en las plantas.
(18): El autor de El Mensaje Reencontrado parece hablar el mismo lenguaje cuando dice (II, 71’): «La Madre Universal que existe por Dios quien la modela a su gusto. La fecundadora del cielo. La fecundada de Dios. La fecunda de la tierra».
(19): El Mensaje Reencontrado (XL, 16): «Muchos pastores son de buena voluntad, pero han perdido la sal de la sabiduría, y los más instruidos de entre ellos ya no la conocen más que por símbolos y de oídas, sin saber en verdad de qué se trata. -Felices quienes se acuerdan de que el Señor nació en un humilde establo, muy felices quienes se encuentran su huella en este mundo y felicísimos quienes le calientan de nuevo como asnos sabios».
(20): Ed. Obelisco. Barcelona, 1986, p. 63
(21): ver la Fiesta de Ramos en la que se celebra su entrada en Jerusalén. (Mateo XXI-I, 11).
(22): Zacarías IX, 9
(23): Platón dice, que los primeros hombres que habitaron en Grecia, según parece, no conocieron otros dioses que los que todavía hoy en día son honrados en el país de los bárbaros: el sol, la luna, los astros, el cielo y la tierra. Como los veían en perpetuo movimiento y siempre corriendo, a causa de esta propiedad que manifiestan: ‘correr’, tein, los llamaron Teoi: ‘dioses’.
(24): Libro XI,1.
(25): El Corán dice: «Él es Allah en los cielos y la tierra.»
(26): «Sobre la E de Delfos», en Obras Morales y de Costumbres, 393-B. Ed. AKAL; Barcelona 1987 p.159.
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