sábado, 19 de junio de 2010

Trabajo 4 La Captura de la Gama o Cierva Parte 2 Cáncer (21 junio - 21 julio)


Cualidades del Signo


Cáncer es llamado el Cangrejo y los griegos nos dicen que fue el cangrejo quien fue enviado por Hera a morder el pie de Hércules (de nuevo nos encontramos con este símbolo en el vulnerable "talón de Aquiles"). Esta es una interesante forma de expresar los riesgos del proceso de la encarnación y de ilustrar los obstáculos que acosan al alma mientras ella viaja a lo largo del sendero de la evolución. Simboliza las limitaciones de toda encarnación física, pues Cáncer es una de las dos grandes puertas; siendo una la puerta hacia la vida de la forma, y la otra hacia la vida
espiritual; abriendo uno la puerta hacia la forma masa de la familia humana, y el otro hacia el estado universal de conocimiento que es el reino del espíritu. Uno marca el comienzo de la experiencia humana en el plano físico, el otro marca su clímax. Uno significa potencialidad y el otro consumación.
Se nos dice que Cristo dio a San Pedro las llaves del cielo y de la tierra; él le dio, por lo tanto, las llaves de esta dos puertas. Nosotros leemos:
"Jesús da a Pedro... las llaves de las dos puertas principales del zodíaco, que son los dos puntos solsticiales, los signos zodiacales Cáncer y Capricornio, llamados las puertas del sol. A través de Cáncer, o 'la puerta del hombre', el alma desciende sobre la tierra (para unirse con el cuerpo), que es su muerte espiritual. A través de Capricornio, la 'puerta de los dioses' ella vuelve a ascender al cielo". (E. Valentía Straiton, El Barco Celestial del 3orte, Vol. II, pág. 206).
En el zodíaco de Denderah, el signo Cáncer está representado por un coleóptero, llamado en Egipto, el escarabajo. La palabra "escarabajo" significa "unigénito"; se halla por lo tanto, por el nacimiento, dentro de la encarnación, o en relación al aspirante, por el nuevo nacimiento. El mes de junio era llamado en el antiguo Egipto "meore”, que significa asimismo “renacimiento", y así ambos, el signo y el nombre, sostienen firmemente ante nosotros el pensamiento del apoderarse de la forma y del acceder a la encarnación física. En un antiguo zodíaco de la India fechado alrededor del 400 A.C., el signo es representado asimismo por un coleóptero.
Los chinos llamaban a este signo "el pájaro rojo”, pues el rojo es el símbolo del deseo, y el pájaro es el símbolo de esa proyección hacia la encarnación y de su aparición en el tiempo y el espacio. El pájaro aparece bastante frecuentemente en el zodíaco y en las antiguas historias mitológicas; Hamsa, el pájaro de la tradición hindú, "el pájaro fuera del tiempo y del espacio", permanece igualmente para la manifestación de Dios y el hombre.
Desde la oscuridad, el pájaro cruza como un relámpago y vuela a través del horizonte en la luz del día, desapareciendo nuevamente dentro de la oscuridad. Nuestra palabra "ganso", viene de la misma raíz sánscrita, a través de los islandeses, y cuando nosotros decimos, “que ganso eres", estamos haciendo realmente una afirmación de lo más esotérica; le estamos diciendo a otro ser humano: "Eres el pájaro fuera del tiempo y del espacio, eres el alma que toma forma; ¡eres Dios encarnado!".
El cangrejo vive mitad en la tierra y mitad en el agua. Es, por lo tanto, el signo del alma morando en el cuerpo físico, pero viviendo predominantemente en el agua, que es el símbolo de la naturaleza emocional, sensible.
Exotéricamente, Cáncer está gobernado por la luna, que es siempre la madre de la forma, controlando las aguas y las mareas. Por consiguiente, en este signo la forma es dominante,
y constituye un obstáculo. El cangrejo construye su casa o caparazón y la lleva sobre su espalda, y la gente nacida en este signo es siempre consciente de lo que ha construido; esas personas son por lo general demasiado sensibles, demasiado emocionales, buscando siempre esconderse. El nativo de Cáncer es tan sensible que es difícil de tratar y tan elusivo y a veces tan indefinido, que es difícil comprenderlo o restringirlo.

La Cruz Cardinal

Cáncer es uno de los brazos de la cruz cardinal. Un brazo es Aries, el signo del principio, el comienzo, de la vida subjetiva, del estado prenatal o involución, y del primer paso, ya sea hacia la toma de forma, o hacia la liberación espiritual. Un tercer brazo de la cruz es Libra, la balanza, la elección entre; el comienzo del caminar por el "sendero angosto como el filo de la navaja" al que Buda tan frecuentemente se refiere. Capricornio, el cuarto brazo, es asimismo nacimiento, el nacimiento del salvador del mundo, nacimiento dentro del reino espiritual, nacimiento fuera del mundo de la materia dentro del mundo del ser. Involución, encarnación, expresión, inspiración, son las cuatro palabras que expresan la historia de la cruz cardinal en los cielos (la cruz del iniciado).

Las Estrellas

No hay estrellas brillantes en Cáncer, ni estrella descollante o reluciente, porque Cáncer es un signo de ocultación, de retiro detrás de lo que ha sido construido. No es una constelación llamativa. Es interesante observar que no hay una palabra hebrea para "cangrejo". Este era considerado como impuro y no se, lo mencionaba. Así es considerada la forma material desde el punto de vista del espíritu, y los esoteristas nos dicen que el cuerpo físico no es un principio. (La sustitución del escarabajo sagrado egipcio por el cangrejo parece un reconocimiento de la cualidad de Cáncer en sus aspectos superiores, cuando el nativo es un aspirante o discípulo, pues nosotros transitamos muchas veces alrededor del zodíaco).
Hay ochenta y tres estrellas en este signo, la más brillante de la cuales es de tercera magnitud, y en el mismo centro de la constelación hay un racimo de estrellas: Praesepe, el pesebre, llamada por los astrónomos modernos, “la colmena". Este es un maravilloso símbolo de la organización colectiva de la familia humana, y es una de las razones por la cual éste es siempre considerado como un signo de la masa. En la masa, el instinto gobierna; por consiguiente, Cáncer es el signo del instinto, de la vida del rebaño, de la reacción de la masa. Representa la mente subconsciente, el instinto hereditario, y la imaginación colectiva. Se sostiene individualmente, para la totalidad de la vida y el conocimiento de las células en el cuerpo, y de esa vida instintiva, colectiva, que es
grandemente subconsciente en el hombre, pero la que siempre influencia su cuerpo físico y, subjetivamente, su mente inferior y su ser emocional. El no evolucionado nativo de Cáncer está inmerso en la masa; él es una parte inconsciente del gran todo, y en eso yace el problema; pues la persona término medio de Cáncer, así como el aspirante que está realizando el trabajo de este signo, está sujeta al impulso de elevarse por encima de la masa a la cual está asida por su instinto, y a desarrollar en cambio la intuición, la que así la capacitará para elevarse. Este signo es llamado a veces “el ataúd”, por los hebreos, porque indica falta de identidad, mientras que los primitivos cristianos lo llamaban "el sepulcro de Lázaro", el cual fue revivido de la muerte. En estas palabras "ataúd", "sepulcro”, "cangrejo", y en la referencia que a veces encontramos de Cáncer como de "la matriz”, tenemos el pensamiento de la vida oculta, de una forma velada, de la potencialidad, y de esa lucha con las circunstancias que eventualmente producirá, en Leo, el surgimiento del individuo y, en Capricornio, el nacimiento de un salvador del mundo.
Definitivamente, por lo tanto, este signo retrata la lucha que prosigue en la vida del aspirante para que el instinto pueda dar eventualmente, lugar a la intuición.

Compensación con Capricornio

Es interesante contrastar los dos signos, Cáncer y Capricornio, pues lo que está indicado en Cáncer, es consumado en Capricornio. Cáncer representa el hogar, la madre. Es personal y emocional, mientras que Capricornio representa el grupo en el que la unidad entra conscientemente, y también "el padre de todo lo que es". Al portal de Cáncer se entra a través del proceso de transferencia del estado animal de conocimiento, al humano; mientras que al portal de Capricornio se entra a través de la iniciación. Uno es inevitable, subconsciente y potencial; el otro es autoindicado, autoconsciente y poderoso. Cáncer representa la forma de la masa, el alma del animal colectiva; Capricornio representa el grupo, el alma universal.
Cáncer era llamado originariamente el mes de nacimiento de Jesús. Capricornio es, como sabemos, el mes de nacimiento del Cristo, y el veinticinco de Diciembre ha sido celebrado a
través de los siglos el nacimiento del salvador del mundo; pero en los muy antiguos días, el natalicio de los dioses del sol naciente era en Cáncer. Se nos dice:
«El natalicio del niño Jesús, estando establecido arbitrariamente por los sacerdotes, produce una seria discrepancia, ya que se nos dice que nació en un pesebre. El pesebre se encuentra en el signo del solsticio de verano, la constelación de Cáncer, que era llamada la puerta del sol, a través de la cual se le decía a las almas que descendieran desde su hogar celestial a la tierra; exactamente como en el solsticio de invierno, en diciembre, se les decía que regresaran a su hogar celeste o celestial, la constelación de Capricornio, la otra puerta del sol. Capricornio era el signo del cual se decía que en él habían nacido los dioses del sol en el solsticio de invierno y eran consagrados a los hijos de la luz".
(E. Valentía Straiton, The Celestial Ship of the3orth, Vol. II, Pág. 205).

Símbolos

El símbolo astrológico para el signo de Cáncer no tiene en absoluto relación con el cangrejo. Está compuesto de dos colas de "asnos", y éstos asimismo vinculan la historia del evangelio con la historia del pesebre. En relación con el nacimiento de Jesús aparecen dos asnos; uno en el cual la Virgen cabalgó hacia Belén, previo al nacimiento, y el otro en el cual ella cabalgó a Egipto, después del nacimiento. Cerca del signo de Cáncer hay dos estrellas brillantes; una llamada Asellus Borealis, o el asno del norte, y la otra, Asellus Australis, o el asno del sur. (Hay también una tercera vez, cuando Cristo cabalgó en Jerusalén durante su breve momento de triunfo en el Domingo de Ramos sentado en las ancas de un burro, un símbolo de paciencia y humildad, las joyas de la corona de la grandeza). Por lo tanto, no desmerezcan a este símbolo.
Alguien ha usado las siguientes palabras para expresar la cadencia de Cáncer cuando entró por primera vez: "Una triste vocecita subterránea, una melodía baja, capturada amedias, semi-evasiva”.
Todavía no ha sido consumado el trabajo. Todo lo que se oye es la señal de un posible logro. Todo lo que se encuentra es un profundo impulso interior y un descontento que se vuelve gradualmente tan fuerte que saca a la luz al oculto, esforzado individuo, fuera de su medio de estabilizada condición del mundo y lo hace el fervoroso aspirante que no conoce descanso, que ha emergido fuera del agua y trepado constantemente hasta que se encuentra en la cima del monte en Capricornio, el nacimiento, no la consumación del salvador del mundo. "Cristo nació en Capricornio, cumplió la ley bajo Saturno, inició la era de inteligente hermandad bajo Venus, y es el perfecto ejemplo del iniciado de Capricornio, que se vuelve el servidor del mundo en Acuario; y el salvador del mundo en Piscis. Cáncer admite al alma en el centro del mundo que llamamos humanidad. Capricornio admite al alma en la participación consciente en la vida de este centro del mundo que llamamos la Jerarquía.” (Astrología Esotérica).

Las Tres Constelaciones Simbólicas

Jesús es llamado a menudo el Buen Pastor, y ha sido representado muchas veces como el pastor guiando sus ovejas. El pensamiento del rebaño ha sido estrechamente asociado con Cristo en la mente de la gente. Conectadas con el signo de Cáncer hay tres constelaciones:
la Osa Mayor, la Osa Menor y Aros. Los corrientes nombres occidentales para las dos primeras son Osa Mayor y Osa Menor, pero es uno de los misterios de la astronomía cómo el nombre "osa" llegó a ser asociado con cualquiera de estos grupos de estrellas, pues en los zodíacos caldeo, persa, hindú y egipcio no se encuentra ninguna osa. Los nombres más comúnmente usados son aquellos de “la majada", o “el rebaño de ovejas", y se encontrará que un análisis de los nombres hebreo y árabe para las estrellas que están en estas constelaciones, prueba el hecho de que los nombres antiguos significan "el rebaño menor", “la majada”, “la oveja", y "el barco". En el capítulo treinta y cuatro de Ezequiel y en el capítulo décimo de San Juan, es mucho lo que se refiere a estas constelaciones.
La Osa Menor es famosa porque la estrella más brillante en ella es la estrella polar, la estrella del norte. En el simbolismo de estas dos constelaciones hemos tenido ante nosotros el pensamiento de la masa o del grupo, que es la influencia significativa del trabajo hecho en el signo de Cáncer, y en el simbolismo de la estrella del norte tenemos el pensamiento de una estrella guía, una atracción magnética que guía al peregrino de vuelta al hogar. Muchos esoteristas sostienen la creencia que la familia humana, el cuarto reino en la naturaleza, vino a la existencia gradualmente durante los dos mil años, aproximadamente, cuando nuestro sol estaba en Cáncer.
El pensamiento de una masa de animales, de límites determinados dentro de los cuales estas ovejas o animales estaban confinados, y el pensamiento de un centro magnético de atracción, están simbólicamente pintados para nosotros también en la tradición masónica.
En el planisferio egipcio de Kircher, Argos está representado por dos galeras (así como nosotros tenemos dos rediles), cuyas proas están coronadas por cabezas de carneros, y la popa, de una de ellas, termina en una cola de pez. Adviértase, por lo tanto, como aquí hemos sostenido gráficamente frente a nosotros, la consumación en Capricornio, donde la cabra trepa la cima de la montaña. Tenemos también la descripción gráfica de ese ciclo mayor que incluye el progreso del alma desde Cáncer hasta Capricornio, pero que comienza en Aries, el carnero, y termina en Piscis, los peces. Un concienzudo análisis del simbolismo de los signos zodiacales, profundiza en uno la fuerte convicción de la eterna representación de la verdad, y el constante mantenerse ante nuestros ojos, la historia de la evolución de la materia dentro de la forma, del conocimiento, del espíritu y de la vida.
Argos se extiende en todo del camino desde Cáncer hasta Capricornio y es una de las constelaciones más grandes. Tiene en ella sesenta y cuatro estrellas, de la cuales Canopus es la más brillante. Su simbolismo, por consiguiente, abarca la vida del aspirante desde el momento en que encarna hasta que ha alcanzado su meta. Usamos la palabra "barco" bastante frecuentemente en un sentido simbólico, hablando del "barco del estado", del "barco de la salvación” y comunicando siempre la idea de seguridad, de progreso, y del logro de una salida, del hacer un viaje y de la conducción de una enorme multitud de peregrinos en búsqueda de un tesoro de oro o de un nuevo y más libre hogar.
Los peregrinos están equipados con el instinto, y a medida que ellos pasan a través de varias constelaciones abarcadas por este inmenso signo, ese instinto demuestra cómo el intelecto en un ser humano a medida que desarrolla autoconciencia y emerge del puro estado animal, hasta que llega el momento en que, habiendo avanzado alrededor del zodíaco una y otra vez, el aspirante se encuentra nuevamente en Cáncer, enfrentado con el problema de encontrar esa elusiva, sensible, y profundamente oculta, o escondida, intuición espiritual que lo guiará en su ahora solitaria jornada; que el aspirante no está más identificado con la masa y perdido en ella; él no es más una de las ovejas guardadas a salvo en el redil; no es más uno del gran rebaño de emigrantes, sino que ha emergido de la masa y empezado el solitario camino de todos los discípulos. Entonces camina el sendero de la tribulación, del ensayo y la prueba, luchando por sí mismo como individuo, desde Leo hasta Capricornio, hasta que llega el momento que, con la ayuda del instinto, el intelecto y la intuición, y conducido por el impulso de la vida de Cristo, se funde de nuevo con la masa y se identifica con el grupo. Entonces se vuelve el servidor del mundo en Acuario y no tiene sentido de separación.

La Lección del Trabajo

Hemos visto que la cierva o gama por la que se esforzaba Hércules, era sagrada para Artemisa, la luna, pero era reclamada también por Diana, la cazadora de los cielos, y por Apolo, el dios sol. Una de las cosas que olvidan a menudo los estudiantes de psicología y aquellos que exploran la desarrollada conciencia del hombre, es el hecho de que no hay pronunciadas distinciones entre los diversos aspectos de la naturaleza del hombre, sino que todos son fases de una realidad. Las palabras instinto, intelecto e intuición, no son sino aspectos diversos del conocimiento y de la respuesta al medio y al mundo en el cual se encuentra el humano. El hombre es un animal y posee asimismo la cualidad del instinto y de las respuestas instintivas a su ambiente. El instinto es la conciencia de la forma y de la vida celular, el modo de conocimiento de la forma, y por consiguiente, Artemisa, la luna, que gobierna sobre la forma, reclama la cierva sagrada. En su propio lugar, el instinto animal es tan divino como esas otras cualidades que nosotros consideramos como más estrictamente espirituales.
Pero el hombre es también un ser humano; él es racional; puede analizar, criticar, y posee ese algo que llamamos la mente, y esa facultad de percepción y respuesta intelectual, que lo diferencia del animal, la que le abre un nuevo campo de conocimiento, pero que es, no obstante, simplemente una extensión de su instrumento de respuesta y el desarrollo del instinto en intelecto. A través de uno, él se entera del mundo de los contactos físicos y de las condiciones emocionales; a través del otro, se entera del mundo del pensamiento y de las ideas, y así es un ser humano. Cuando ha alcanzado esa etapa de percepción inteligente e instintiva, entonces "Euristeo" le indica que hay otro mundo al cual puede igualmente conocer, pero que tiene su propio método de contacto y sus propios instrumentos de respuesta.
Diana, la cazadora, reclamaba la gama, porque para ella la gama es el intelecto y el hombre es el gran buscador, el gran cazador delante del Señor. Pero la gama tenía otra y más elusiva forma, y a ésta, buscaba Hércules, el aspirante. Se nos dice que por un ciclo vital, él buscó. No era la gama, el instinto, lo que él buscaba; no era la gama, el intelecto, lo que era objeto de su búsqueda. Era algo más, y por esto empleó un ciclo de su vida buscando. Finalmente, leemos, la capturó y la llevó al templo, donde fue reclamada por el dios sol, quien reconoció en la gama la intuición espiritual, esa extensión de la conciencia, ese altamente desarrollado sentido del conocimiento, que da al discípulo una visión de nuevos campos de contacto y abre para él un nuevo mundo del ser. Se nos dice que la batalla aún continúa entre Apolo, el dios sol, quien sabía que la gama era la intuición, Diana, cazadora de los cielos, quien sabía que era el intelecto, y Artemisa, la luna, quien
pensaba que era solamente instinto. Ambas diosas pretendientes tienen una finalidad y el problema de todos los discípulos es usar correctamente el instinto en su justo lugar, y en su propia manera. Él debe aprender a usar el intelecto bajo la influencia de Diana, la cazadora, hija del sol, y a través de él ponerse en relación con el mundo de las ideas humanas y de la investigación. Debe aprender a llevar esa capacidad suya al templo del Señor y allí verla trasmutada en intuición, y a través de la intuición llegar a conocer las cosas del espíritu y de aquellas realidades espirituales que ni el instinto ni el intelecto pueden revelarle. (Y una y otra vez los hijos de los hombres, que son también hijos de Dios, deben recapturar estas realidades espirituales, sobre el Camino infinito).

miércoles, 16 de junio de 2010

¿Se puede adquirir la intuición?


La intuición puede ser más fácil de describir que de definir. No es un pensamiento y no es un sentimiento. Quizás es una clase de compuesto químico producto de ambos. Sus resultados toman la forma de juicios rápidos, generalmente sobre insuficiente evidencia para una deducción 1ógica. Donde la razón es pedestre y tiene que caminar paso a paso, la intuición salta, brinca, o vuela hacia las conclusiones. Es un regalo de la naturaleza y emerge donde es escuchada. Algunas personas la tienen, otras no, unas menos y otras más. Y en general, es más común entre las mujeres que entre los hombres. Las conclusiones derivadas de la intuición son a menudo asombrosamente correctas, sin embargo, no son absolutamente ciertas. Aun los mismos intuitivos han aprendido bastante de la experiencia de dudar de sus intuiciones más evidentes. De hecho, las intuiciones son de la naturaleza de las adivinanzas, y, sin embargo, ellas pueden alcanzar un alto grado de posibilidad, y al fin probar ser correctas, pero sólo los más arriesgados podrían confiar en ellas previo a la evidencia.

La afinidad de la intuición y la adivinación sugiere una manera de desarrollar y adiestrar el don. Nos hemos familiarizado con los juegos de adivinación en nuestra infancia; y es interesante resaltar que la adivinación es una cualidad natural en la mente juvenil. Comúnmente nuestros padres y profesores desalientan tanto como les es posible esta tendencia y tratan de sustituirla por el razonamiento. Ellos pueden ser muy sabios al cultivar la razón, pero ¿actúan cuerdamente al hacerlo a expensas del posible desarrollo de la intuición? Suponga que la tendencia hacia la adivinación, manifestada en todos los niños imaginativos, pudiera ser el germen de la facultad de la intuición, y que por el cultivo deliberado de esta manera de llegar a conclusiones, la intuición pueda desarrollarse realmente, ¿no tendríamos dos poderes donde ahora, por regla general, tenemos sólo uno? Si la intuición se compara con la razón como el volar al caminar, ¿no podríamos desarrollar ambos métodos de locomoción sin sacrificar el uno por el otro? Sugerimos el cultivo deliberado de la adivinación en los niños a la par con el cultivo de la razón. Deberían ser estimulados los juegos de adivinación en las fiestas infantiles, e idearse y practicarse ejercicios de adivinación en las escuelas.

Los posibles medios de desarrollar la intuición deben ser necesariamente diferentes para los adultos. Ellos no pueden revivir las tempranas tendencias infantiles, no pueden ser niños nuevamente para regresar hasta donde las dejaron de lado. Al menos los métodos no son los mismos. ¿Por qué medios puede un adulto tratar de reparar los defectos de su educación y ejercitar un don que ha sido ignorado, si no, totalmente muerto?

No puede ser pensamiento en el sentido ordinario de la palabra, tampoco puede ser sentimiento. ¿Hay entonces un proceso que no sea ni lo uno ni lo otro y, al mismo tiempo, que no sea una adivinación infantil, pero que tenga, por lo menos, afinidad con la intuición y sea capaz de producir progresivamente resultados satisfactorios? Creemos que lo hay, y le daremos el nombre de «trabajo psicológico» para distinguirlo del pensamiento ordinario, el sentimiento y la adivinación.

Usted tiene un amigo con quien ha peleado por algo más o menos intrascendente. Hay un malentendido entre ustedes, que ninguno de los dos parece poder disipar. Usted y él tratan de hacerlo, pero sus esfuerzos sólo empeoran las cosas. ¿Qué se puede hacer? Trate de hacer lo siguiente: escriba una carta, como si fuera de parte de su amigo para usted, la que lo complacería por entero si la recibiera. Ponga en ella exactamente las palabras que le gustaría que su amigo le escribiera o dijera. Descubrirá que este esfuerzo mental no es exactamente pensamiento, tampoco sentimiento ni adivinación, ya que usted tiene medios de verificar su exactitud. En resumen, es intuición deliberada o, como lo hemos llamado, «trabajo psicológico».

0 usted duda de lo que cierta gente piensa realmente de usted. Saber la opinión que ellos tienen de usted le sería de un gran valor. Quizás su futuro dependa de su juicio, pero usted no está seguro de cuál es. Nuevamente aquí hay una oportunidad para un trabajo psicológico deliberado. Imagínese que a ellos se les solicita que expresen la sincera opinión que tengan sobre usted. Escriba lo que usted imagina que dirían sobre usted si se les preguntara. Se sorprenderá de cuán diferente es el resultado de las expectativas que ahora tiene usted; y, en segundo lugar, cuán cercana a la verdad resultaría esta prueba. Algo en nosotros nunca se auto engaña, y un esfuerzo como el que acabamos de describir es un medio para llegar a nuestra propia auto revelación consciente de la verdad sobre nosotros.

Una de las experiencias más comunes de la vida es la de ofender y ser ofendidos sin intención. Gente valiosa nos decepciona en algo, haciendo que desistamos de futuras relaciones. Sin saber por qué, nos alejamos. Por otra parte, gente que se interesaba en nosotros deja de hacerlo. No sabemos la causa de su frialdad o indiferencia y lo atribuimos a capricho. En ambos casos un poco de esfuerzo psicológico lograría posiblemente resultados clarificadores.

Si se encuentra en el primer caso, intente deliberadamente descubrir que es lo que lo alejó de sus amistades y, de la misma manera, imagine lo que él o ella debiera haber hecho o debería hacer para recuperar su estimación. No es suficiente que usted sepa que desea ser tratado de forma diferente, usted debe saber exactamente cómo deseaba o desea ser tratado. No es de importancia alguna que su amigo debiera actuar sobre la base de este descubrimiento, usted no necesita decirle lo que debiera o debe hacer. Que usted lo haya comprendido ya tiene suficiente valor en sí mismo.

En el segundo caso, debido posiblemente a haber sido mal interpretado, repase los incidentes de la última reunión con esa persona haciéndose estas dos preguntas: ¿Qué esperaba de mí en ese momento mi amigo, y qué le di yo? El esfuerzo para responder estas preguntas sinceramente no es sólo un ejercicio de intuición, sino que incidentalmente ayudaría en la aclaración de antiguos malentendidos y prevendría nuevos. Varios ejercicios similares se le ocurrirán a quien estudie esto con seriedad, teniendo todos un valor práctico inmediato, retirándolos de la categoría de juegos, y además tendrán un valor de desarrollo personal que incluso trasciende su valor inmediato. En resumen, comparten la naturaleza de la doctrina cristiana tan enseñada y tan poco practicada: “Haz a los otros lo que te gustaría que te hicieran a ti”. Nunca podremos ser cristianos practicantes usando sólo la razón y el sentimiento. Unicamente por medio de la intuición entrenada podemos llegar a la verdad de cómo quisiéramos ser tratados y cómo debiéramos tratar a nuestro prójimo.



A. R. Orage.


Traducido y extractado por Patricia Zárraga de
"Psychological Exercises & Essays"
Samuel Weiser Inc.

sábado, 12 de junio de 2010

Trabajo 4 La Captura de la Gama o Cierva Parte 1 Cáncer (21 junio - 21 julio)

El Mito
El Gran Presidente, Quien se sienta en la Cámara del Concilio del Señor, habló al Maestro que permanecía a su lado: "¿Dónde está el hijo del hombre que es el hijo de Dios? ¿Cómo se comporta? ¿Cómo es puesto a prueba y con qué servicio está ahora comprometido?”.
El Maestro dijo, echando una mirada sobre el hijo del hombre que es el hijo de Dios: "Con nada en este momento, ¡Oh, Gran Presidente! La tercera gran prueba proveyó mucho sustento aleccionador a un principiante como él, ahora medita y reflexiona".
“Proporciona una prueba que evoque su elección más sabia. Envíalo a trabajar en un campo en el cual él deba decidir qué voz, de todas las muchas voces, despertará la obediencia de su corazón. Provee asimismo una prueba de gran simplicidad en el plano exterior, y además una prueba que despierte, en el lado interior de la vida, la plenitud de su sabiduría y la rectitud de su poder de elección. Que proceda con la cuarta prueba”.
* * *
Delante del cuarto gran Portal permanecía Hércules; un hijo del hombre y, no obstante un hijo de Dios. Al principio había profundo silencio. Él no pronunció palabra ni emitió ningún sonido. Más allá del Portal el paisaje se extendía en contornos despejados, y en el horizonte lejano se levantaba el templo del Señor, el santuario del Dios-Sol, las murallas almenadas fulgurantes. Sobre una colina cercana estaba parado un esbelto cervatillo. Y Hércules, que es un hijo de hombre y no obstante un hijo de Dios, miró y escuchó y, escuchando, oyó una voz. La voz salía de ese brillante círculo de la luna que es el hogar de Arternisa. Y Artemisa, el hada, habló palabras de advertencia al hijo del hombre.
"La cierva es mía, por lo tanto, no la toques", dijo ella. "Durante eras yo la alimenté y la cuidé cuando joven. La cierva es mía y mía debe permanecer".
Entonces, surgió Diana, la cazadora de los cielos, la hija del sol. Saltando hacia la cierva con sus pies calzados con sandalias, ella también reclamó la posesión.
"No es así", dijo Artemisa, la más hermosa doncella: "La cierva es mía y mía debe permanecer. Demasiado joven hasta hoy, ahora puede ser útil. La cierva de astas de oro es mía, no tuya, y mía permanecerá".
Hércules de pie entre los pilares del Portal, escuchó y oyó la querella y mucho se asombraba mientras las dos doncellas disputaban por la posesión de la cierva.
Otra voz llegó a su oído, y con dominante acento dijo: "La cierva no pertenece a ninguna doncella, ¡oh, Hércules!, sino al Dios cuyo santuario tú ves en aquel monte distante. Vé y rescátala y llévala a la seguridad del santuario y déjala allí. Una cosa simple de hacer, ¡oh, hijo del hombre!, pero (y medita bien mis palabras) siendo un hijo de Dios, tú puedes así buscar y coger la cierva. Vé".
A través del cuarto Portal salió Hércules, dejando detrás los muchos dones recibidos para que no lo molestaran en la veloz persecución que tenía por delante. Y desde cierta distancia las pendencieras doncellas observaban. Artemisa, el hada, inclinándose desde la luna y Diana, hermosa cazadora de los bosques de Dios, seguían los movimientos de la cierva y, cuando la causa esperada surgía, cada una de ellas engañaba a Hércules, buscando frustrar sus esfuerzos. Él perseguía a la cierva de un punto a otro y cada una de ellas con sutileza le engañaba. Y esto hicieron una y otra vez.
Así, por espacio de todo un año, el hijo del hombre que es un hijo de Dios, siguió a la cierva de lugar en lugar, atrapando ligeros reflejos de su forma, sólo para encontrar que en la espesura de los bosques profundos la había perdido. De colina en colina y de bosque en bosque, la persiguió hasta muy cerca de un tranquilo estanque donde, de cuerpo entero, sobre la hierba no hollada, la vio durmiendo, cansada de su carrera.
Con paso silencioso, extendida mano y ojo inmutable, él disparó una flecha hacia la gama y la hirió en su pata. Estimulando toda la voluntad de la que estaba poseído, se acercó más, y no obstante la cierva no se movió. Así se adelantó más cerca, y ciñó a la cierva en sus brazos, cerca de su corazón. Y Artemisa y la bella Diana eran espectadoras.
"La búsqueda ha terminado", cantó en voz alta. "Dentro de la más espesa oscuridad fui conducido, y no encontré a la cierva. Dentro de los profundamente oscuros bosques sorteé mi camino, pero no encontré a la gama; y sobre las llanuras monótonas y las soledades áridas y los desiertos salvajes, me esforcé hacia la gama, sin embargo, no la encontré. A cada sitio que llegaba, las doncellas desviaban mis pasos, pero aún persistí y ¡ahora la cierva es mía! ¡la cierva es mía!
"Eso no es verdad, oh, Hércules!, llegó a sus oídos la voz de uno que permanece cerca del Gran Presidente dentro de la Cámara del Concilio del Señor. "La gama no pertenece, a un hijo del hombre aún cuando sea un hijo de Dios. Lleva la gama a aquel santuario distante, donde moran los hijos de Dios y déjala allí con ellos".
"¿Por qué así, oh, sabio Maestro? La gama es mía, mía por la larga búsqueda y el largo viaje, y mía asimismo porque yo la sostengo cerca de mi corazón".
"¿Y no eres tú un hijo de Dios, aunque un hijo de hombre? ¿Y no es el santuario también tu morada? ¿Y no compartes tú la vida de todos los que moran allí dentro? Lleva al santuario de Dios la gama sagrada, y déjala allí, oh, hijo Je Dios".
* * *
Entonces Hércules cargó la gama hasta el sagrado santuario de Micenas llevándola hasta el centro del lugar sagrado y allí la dejó. Y cuando la colocaba delante del Señor, reparó en la herida de su pata, producida por una flecha del arco que él había tendido y usado. La gama era suya por derecho de la búsqueda. La gama era suya por derecho de la destreza y la proeza de su brazo. "La cierva es, por lo tanto, doblemente mía”, dijo él.
Pero Artemisa, situándose dentro del atrio de ese lugar muy sagrado, oyó su fuerte grito de victoria y dijo: "No es así. La gama es mía y siempre ha sido mía. Yo vi su forma reflejada en el agua; oí sus pasos sobre los caminos de la tierra; sé que la gama es mía, pues toda forma es mía".
El Dios Sol habló desde el lugar sagrado. "La gama es mía, no tuya ¡Oh, Artemisa! Su espíritu permanece conmigo desde toda la eternidad, aquí en el centro del sagrado santuario. Tú no pueden entrar aquí ¡oh, Artemisa! y sabes que yo digo la verdad. Diana, esa hada cazadora del Señor, puede entrar por un momento y decirte lo que vea".
Por un breve momento entró al santuario la cazadora del Señor y vio la forma de lo que era la gama, yaciendo delante del altar, en apariencia muerta. Y con pena dijo: "Pero si tu espíritu descansa contigo ¡oh, gran Apolo, noble hijo de Dios!, entonces conozco que la cierva está muerta. La cierva está muerta por causa del hombre que es un hijo de hombre, aún cuando es un hijo de Dios. ¿Por qué puede él entrar al santuario y nosotras debemos esperar a la gama aquí afuera?”.
"Porque él sostuvo a la gama en sus brazos, cerca de su corazón, y en el lugar sagrado la gama encuentra descanso, y también el hombre. Todos los hombres son míos. La gama es asimismo mía, no tuya. No del hombre, sino mía".
* * *
Y Hércules, volviendo de la prueba, pasó nuevamente a través del Portal y encontró su camino, de regreso al Maestro de su vida.
"He cumplido la tarea señalada por el Gran Presidente. Fue simple, excepto por la cantidad de tiempo y la cautela de la búsqueda. Yo no escuché a aquellos que hacían su reclamo, ni vacilé en el camino. La gama está en el lugar sagrado, cerca del corazón de Dios y asimismo, en la hora de la necesidad, también cerca de mi corazón".
"Ve a mirar nuevamente ¡Oh, Hércules!, hijo mío, entre los pilares del Portal". Y Hércules obedeció. Más allá del Portal, el paisaje se extendía en claros contornos y en el horizonte lejano se erguía el templo del Señor, el santuario del Dios-Sol, con brillantes murallas almenadas, mientras que en una colina cercana se erguía un esbelto cervatillo.
"¿Ejecuté la prueba, oh, sabio Maestro? El cervatillo está de nuevo sobre la colina donde antes lo vi parado".
Y desde la Cámara del Concilio del Señor, donde se sienta el Gran Presidente, llegó una voz: "Muchas y todavía muchas veces deben todos los hijos de los hombres, que son los hijos de Dios, buscar al cervatillo de la cornamenta de oro y llevarlo al lugar sagrado; muchas y todavía muchas veces".
Entonces dijo el Maestro al hijo del hombre que es un hijo de Dios: "El cuarto trabajo ha terminado, y por la naturaleza de la prueba y por la naturaleza de la gama, la búsqueda debe ser frecuente. No olvides esto, sino que reflexiona acerca de la lección aprendida".
El tibetano

Síntesis de los Signos
Cáncer es el último de los que podríamos llamar los cuatro signos preparatorios, si estamos considerando la involución del alma en la materia, o la evolución del aspirante a medida que se esfuerza por pasar del reino humano al espiritual. Estando equipado con la facultad de la mente, en Aries, y con el deseo, en Tauro, y habiendo llegado a la realización de su dualidad esencial en Géminis, el ser humano encarnado entra, a través del nacimiento en Cáncer, dentro del reino humano.
Cáncer es un signo de masa, y las influencias que emite son apoyadas por muchos esoteristas para dar lugar a la formación de la familia humana, de la raza, de la nación y de la unidad familiar. En lo que al aspirante concierne, la historia es algo diferente, pues en estos cuatros signos, él prepara su equipo y aprende a utilizarlo. En Aries se aferra con fuerza a su mente y busca inclinarla a su necesidad, aprendiendo el control mental. En Tauro, “la madre de la iluminación", recibe su primer destello de esa luz espiritual que crecerá cada vez más brillante a medida que se acerca a su meta. En Géminis, no sólo aprecia los dos aspectos de su naturaleza, sino que el aspecto inmortal empieza a acrecentarse a expensas del mortal.
Ahora, en Cáncer, logra su primer contacto con ese sentimiento más universal, que es el aspecto superior de la conciencia de la masa. Equipado, por consiguiente, con una mente controlada, una capacidad de registrar la iluminación, una capacidad para hacer contacto con su aspecto inmortal y para reconocer intuitivamente el reino del espíritu, está listo ahora para el trabajo mayor.
En los cuatro signos siguientes, a los que podríamos considerar como los signos de la lucha del plano físico por la realización, hemos pintado para nosotros la tremenda batalla por medio de la cual el individuo autoconsciente, emergiendo de la masa en Cáncer, se conoce a sí mismo como siendo el individuo en Leo, el Cristo potencial en Virgo, el aspirante esforzándose para equilibrar los pares de opuestos en Libra, y el que vence a la ilusión en Escorpio. Estos son los cuatro signos de crisis y de estupendo esfuerzo. En ella toda la iluminación, la intuición, y el poder del alma del cual Hércules, el aspirante, es capaz, son utilizados al extremo. Estos tienen su reflejo también en el arco involutivo, y se puede trazar una secuencia similar de desarrollo. El alma logra individualidad en Leo, se vuelve la que alimenta las ideas y las capacidades potenciales en Virgo, oscila violentamente de un extremo al otro en Libra, y está sujeta al efecto disciplinante del
mundo de la ilusión y la forma en Escorpio.
En los últimos cuatro signos, tenemos los signos de la realización. El aspirante ha trabajado en el mundo del espejismo y de la forma y en su conciencia está libre de sus limitaciones. Ahora él puede ser el arquero en Sagitario, yendo directamente a su meta; ahora puede ser la cabra en Capricornio, escalando el monte de la iniciación; ahora puede ser el trabajador del mundo en Acuario, y el salvador del mundo en Piscis. Así, puede resumir en sí mismo todos los beneficios del período preparatorio y de las batallas ferozmente luchadas en los cuatro signos de enérgica actividad; y en estos cuatro signos finales demostrar los beneficios logrados y los poderes desarrollados.
Esta breve recapitulación de los signos, según afectan a Hércules, servirá para dar alguna idea de la magnífica síntesis del cuadro, y de la constante progresión, y del desarrollo controlado de las distintas fuerzas que juegan su parte sutil, en realizar los cambios en la vida del hombre.
Tres palabras resumen el objetivo autoconsciente o el aspecto conciencia del evolucionado ser humano: instinto, intelecto, intuición. El signo que ahora estamos estudiando es predominantemente el signo del instinto; pero la sublimación del instinto es la intuición. En la misma forma, así como la materia tiene que ser elevada al cielo, así el instinto tiene que ser igualmente elevado, y cuando ha sido así trascendido y transmutado, se manifiesta como intuición (simbolizada por la gama). El estado intermedio es el del intelecto. La gran necesidad de Hércules ahora es desarrollar su intuición y familiarizarse con ese reconocimiento instantáneo de la verdad y de la realidad que es la alta prerrogativa y potente factor en la vida de un liberado hijo de Dios.

Significado de la Historia
Euristeo, por consiguiente, envió a Hércules a capturar la gama o cierva Cerinita de los cuernos de oro. La palabra "cierva" viene de una antigua palabra gótica que significa "el que debe ser capturado", en otras palabras, lo que es elusivo y difícil de aprisionar. Esa gama era sagrada para Artemisa, la diosa de la luna; pero Diana, la cazadora de los cielos, la hija del sol, también la pretendía y hubo una querella sobre la pertenencia. Hércules aceptó el encargo de Euristeo y se equipó para capturar la dócil cierva. Estuvo todo un año persiguiéndola, yendo de un bosque a otro, apenas avistándola y volviéndola a perder. Pasó un mes tras otro, y nunca pudo apresarla y retenerla. Finalmente el éxito coronó su esfuerzos y él capturó a la gama, la echó sobre sus hombros, "la sostuvo cerca de su corazón", y la llevó al sagrado templo de Micenas, donde la colocó frente al altar, en el lugar sagrado. Entonces retrocedió, complacido de su triunfo.
Esta es una de las historias más cortas pero, aunque se nos dice muy poco, este trabajo, cuando se lo considera reflexivamente, es de un profundo y destacado interés y la lección que contiene es de profundo sentido. No hay triunfo para el aspirante hasta que no ha transmutado el instinto en intuición, ni hay correcto uso del intelecto hasta que la intuición es puesta en juego, interpretando y extendiendo el intelecto y aportando la realización.
Entonces el instinto se subordina a ambos.

miércoles, 9 de junio de 2010

Primeros pasos en adiestramiento oculto Por Paul Foster Case

El ocultismo práctico es un método de adiestramiento personal, un sistema de educación en el
estricto sentido de la palabra, que significa “hacer salir”. Los poderes que han de manifestarse están ya presentes en la vida interior del aspirante. Su propósito es descubrir tales potencias ocultas y aprender el mejor modo de emplearlas.
Así es como los grandes textos de la Sabiduría Eterna siempre insisten en que la lección
fundamental que todos debemos aprender es que no existe límite para las posibilidades del Espíritu en el hombre. Los Oráculos Caldeos nos dicen: “Explora el Río del Alma, de donde, o de cuyo orden provienes, de modo que aunque te hayas convertido en un siervo del cuerpo, puedas ascender de nuevo al Orden del cual descendiste, uniendo las obras la razón sagrada.”
El Chhandogyopanishad declara: “El Ser que está más allá del pecado, la decadencia, la muerte, la
pena, que no requiere comida ni bebida, que todo él es deseo cumplido, pensamiento realizado,
debe ser buscado, debe ser perseguido: Tiene acceso a todos los mundos, todos sus deseos
cumplidos, y habiendo conocido ese Ego, lo verifica completamente en sí y en todo.” Y Lao-Tze
pregunta “¿De qué otra manera puedo llegar a conocer las leyes que gobiernan todas las cosas, si no es observándolas en mí mismo?”
Siempre que tengamos en cuenta el principio fundamental de que el entrenamiento oculto es
una técnica para extraer poderes que ya están presentes en nosotros, podremos distinguir el
auténtico esoterismo de sus muchas falsificaciones. ¿Nos están ofreciendo algo que demanda
obediencia ciega a la autoridad? ¿Alguna organización pretende que puede comunicarnos poderes, siempre que cumplamos los votos requeridos y que paguemos los inevitables honorarios
(inevitables, incluso aunque estén disfrazados de “amorosas donaciones”)? Usted ganará mucho al rehusar tales propuestas.
No hay maestros ni organizaciones que puedan darle poderes que usted no posea ya.
Los maestros son necesarios, y para cierta clase de entrenamiento esotérico, las
organizaciones parecen ser indispensables. Pero cuando mejor conoce su trabajo un maestro, mejor comprende que su tarea es evocar en vez de comunicar. Muchos de nosotros sabemos que hay círculos dentro de círculos en las organizaciones esotéricas, pero también sabemos que el valor real del trabajo en grupo consiste en la oportunidad que proporciona para la expresión concertada del poder que está centrado en cada miembro del cuerpo del grupo.
En cada ciudad encontramos un cierto número de esos desdichados a quienes un amigo
mío llama “maestroadictos”. Haga el circuito de las conferencias en su ciudad y encontrará las
mismas caras en todas las reuniones. Todos buscando en vano más luz donde nunca la encontrarán.
Cada vez que algún parlanchín aparezca por la ciudad irán en tropel a escucharle. Se sentarán a los pies del próximo “lo más... del mundo” y así seguirán, Ad infinitum y ad nauseam. Pero de un modo u otro, nunca encontrarán que es lo que siempre han estado esperando. ¿Cómo podrían encontrarlo cuando, no solo buscan en el sitio equivocado, sino que también se confunden totalmente respecto al punto principal del entrenamiento oculto?
Lo más que puede hacer un maestro es presentarle a su propio ser y mostrarle una forma de mejorar las maravillosas oportunidades que ofrece tal reconocimiento. Si es un maestro que
valga la pena, no le permitirá permanecer únicamente a la escucha, ya que sabrá que escuchar
conferencias y leer libros no es educación. La única cosa que evocará nuestros poderes internos es la acción y en toda la literatura de la Sabiduría Eterna no hay un dicho mejor que la enérgica
afirmación de Eliphas Levi: “Debemos hacer a fin de ser”
La acción, no obstante, comienza en la mente, y el primer paso hacia la evocación de nuestros
poderes ocultos es la práctica de la concentración. Es usted humano si, en este punto, su impulso es saltarse el resto de este artículo, ya que es improbable que cualquier lector de MAS LUZ haya
podido evitar parte de la voluminosa profusión de datos sobre este tópico que la prensa nos ha
proporcionado durante las últimas cuatro o cinco décadas.
Pero si puede resistir dicha tendencia natural hasta que haya leído un poco más, quizá pueda
encontrar en el resto del artículo algo que justifique el reprimir tal impulso. Puede que renazca su
interés si le digo que, en primer lugar, no existe ninguna dificultad en particular en cuanto a la
concentración, a pesar de todo lo que se ha dicho o escrito en sentido contrario.
Sin duda es difícil, si no completamente imposible pensar en una sola cosa, con exclusión del
resto, durante un período de tiempo considerable. Puede que haya gente que pueda hacerlo, tal
como hay gente que puede ponerse de cabeza y hacer malabares con seis cuchillos. Pero esto no es lo que los ocultistas consideran como concentración.
Lo que se plantean no es tan espectacular, pero es mucho más útil. El truco está simplemente
en mantener la atención sobre una idea central, a la vez que dejamos que la mente dé vueltas, por así decir, alrededor del centro elegido. Esto requiere cierta práctica, ciertamente, pero la misma que cualquier cosa que valga la pena. Se necesita práctica, no porque concentrarse sea difícil, sino porque la mayoría de nosotros no estamos acostumbrados. Lo primero que hay que tener en cuenta es que hay que seleccionar algo sobre lo que concentrarse. Debe ser un acto intencionado, y no una mera entrega a lo que en un momento dado sea lo más interesante. Tome un objeto familiar, por ejemplo, un lápiz. No lo examine de cerca al principio. Simplemente mírelo, y entonces póngase a traer a la superficie de su consciencia todo lo que sabe acerca de los lápices. Al mismo tiempo, mantenga la corriente de ideas girando alrededor de este lápiz en particular. Puede hacer esto fácilmente observando si los fragmento de conocimiento acerca de los lápices que comienzan a emerger de las profundidades de su consciencia interna están relacionados con su lápiz por su semejanza o si se refieren a otra clase de lápiz.
Al poco rato, habrá llegado, tarde o temprano, al final de todo lo que usted sabe acerca de los
lápices. Entonces, el próximo paso es dedicar un poco de tiempo a considerar aquello que usted no conoce acerca de este particular implemento de escritura. Encontrará que hay una virtud mágica en este ejercicio. Muy poca gente parece comprender cuan útil nos es medir nuestra ignorancia. No me voy a detener aquí para decirle cual es la magia, ya que deseo que experimente el placer de descubrirlo usted mismo.
El tercer paso es coger el lápiz y examinarlo tan cuidadosamente como pueda. En este momento seguramente notará ciertos detalles que al principio se escaparon de su atención. Algunos
de ellos tendrán relación con su acopio de conocimientos sobre lápices. Otros pertenecerán al grupo de cosas que ignora respecto del mismo tema.
Llegados a este punto, interrumpa el ejercicio y vaya a ocuparse de sus asuntos cotidianos.
Pero repita el ejercicio varias veces cada día, usando un objeto diferente cada vez. Recuerde que ha de usar siempre un objeto real durante los primeros ejercicios. Haciéndolo así, se irá acostumbrando a los fundamentos de la concentración y disfrutará de más de una sorprendente aventura mental, de modo que no tendrá dificultades en mantener su interés.
Después de una semana con este entrenamiento preliminar, podrá intentar una concentración
puramente mental. Comience por encontrar en su mente qué es lo que más quiere, más que a nada.
Si ya lo sabe, es usted una persona poco común. La mayoría de la gente no tiene objetivo alguno en la vida, e incluso cuando creen que tienen algún propósito definido, a menudo les ocurre, si se les da una oportunidad como esta para examinarse a sí mismos honestamente, que no tienen muy claro qué es lo que quieren en realidad, después de todo.
Así que tómese su tiempo para sopesar los “pros” y los “contras”. Tenga todo en cuenta.
Puede usar lápiz y papel y escribir varias expectativas seductoras, y escoger entre ellas.
Observe atentamente, no importa cuantas ideas le vengan a la mente durante la primera parte
de esta práctica, en la medida que sean puntos de conocimiento que le llevan hacia su objetivo
seleccionado. Tampoco importa cuantas cosas le vengan a la mente durante la segunda parte del
trabajo, dado que son cosas que usted no sabe acerca del objetivo. El punto que debe vigilar es que su mente no se desvíe hacia cosas que no tengan relación con la idea central. Mientras mantenga sus pensamientos girando alrededor de ella, usted estará concentrado.
El tercer estado de este trabajo consiste en clarificar los detalles de la imagen mental de su
objetivo. Me doy cuenta que asumo que usted entiende que es necesaria una imagen mental, y que probablemente lo comprende. Pero en caso de que esté asumiendo demasiado, quizá deba decir que no es de ningún modo suficiente seleccionar algún término abstracto como “Salud”, o “Sabiduría”, o “Éxito” como su objetivo central de concentración mental. Usted debe tener algún tipo de imagen a la que mirar. Debe verse a sí mismo como desempeñando el papel de un ser humano sano. Debe verse a sí mismo comportándose sabiamente: Debe tener imágenes definidas y concretas sobre las condiciones exactas que incorporan al éxito.
Cada día de su vida debe incluir un período de tiempo seleccionado y mantenido
religiosamente para esta práctica superior de concentración. Cada práctica debiera acabar con un
esfuerzo deliberado para hacer cada vez más nítido y más brillante en definición cada detalle de su imagen mental. Usted se dará cuenta que esto siempre es posible y que su interés en la imagen hará que le sea fácil concentrase.
Otro detalle en el espacio que nos queda: asegúrese de pensar en su imagen mental como en
una realidad presente. No cometa la equivocación de colocarla en el futuro. Esta es una
equivocación porque una imagen mental es tan real como una casa o un árbol. Es realmente
presente cuando la está mirando. No pierda el tiempo pensado en cuando se va a convertir y realizar en una condición real de su vida. Nada en la tierra ni en el cielo puede impedir que se exteriorice salvo su propia actividad mental. Si usted teme que no vaya a ocurrir, entonces se habrá disipado antes de materializarse. Pero si practica este ejercicio con fe, descubrirá que la visualización es el secreto de la concentración eficaz, y que tal concentración es un verdadero poder mágico que puede transformar su existencia en perfecta correspondencia con su imaginación mental.

lunes, 7 de junio de 2010

PSICOTRANSFORMISMO

Psicotransformismo



Psicotransformismo es el término que usó Ouspensky para describir una serie de cambios que pueden tener lugar en la psiquis del hombre. El Psicotransformismo trata de la posibilidad que el hombre tiene de transformarse desde un ser que es Enemigo Público Nº 1 desde el punto de vista de la biósfera - una creatura muy desarmónica y peligrosa - en un ser que puede vivir en armonía consigo mismo y con el universo. De acuerdo a esta teoría, el hombre posee posibilidades de desarrollo que generalmente ni siquiera conoce, ni mucho menos usa.

La naturaleza garantiza que el hombre se desarrollará hasta la etapa de un animal sexualmente maduro. En este punto lo abandona para que haga lo que le plazca. Ya sea que se desarrolle más allá o no, depende enteramente de sus propios deseos. Puede, y generalmente lo hace, vivir como un tonto y morir como un perro, en cuyo caso llega a ser mera «comida para gusanos». 0 puede, mediante cierta clase de esfuerzo intencionado transformarse en una clase más elevada de ser, y entonces es incorporado a una etapa ascendente del proceso cósmico.

La validez de la teoría del Psicotransformismo puede ser probada por cualquiera, porque el hombre siempre puede usarse a sí mismo como conejillo de Indias para ver si funciona. No hay que creer nada, sólo intentar el experimento.

En orden a estudiar esta teoría científicamente, es necesario considerar la estructura y función del cerebro humano. El cerebro del hombre es el más complejo y peligroso de todos los aparatos que se han desarrollado en la biósfera terrestre. Es un órgano horrorosamente desarmónico. Su desarmonía proviene del hecho de que no es «uno» sino «muchos». Incorpora tres diferentes cerebros en una sola entidad: un cerebro instintivo cercano al nivel de un cocodrilo, un cerebro emocional no muy por encima del de un caballo, y, encaramado al tope de esta inestable combinación, como un rey en un trono tambaleante, un cerebro humano recientemente evolucionado, alojado en dos hemisferios cerebrales de grandes dimensiones.


De este modo, parece razonable que cualquier ser, lo suficientemente desafortunado para tener que crear alguna clase de armonía entre un cocodrilo, un caballo y un hombre, tenga alguna dificultad. Basta revisar la historia de la humanidad para darnos cuenta de la horrible confusión que esta mezcla ha provocado. Arthur Koestler en «El fantasma en la máquina», sugiere que el hombre es víctima de un error en la formación del cerebro. El error proviene de la incapacidad de los viejos cerebros para evolucionar armoniosamente con el nuevo. El resultado es un desastre biológico que puede llevar no solamente a la extinción de la raza humana, sino también a un daño irreparable en la biósfera del planeta tierra.

La candente pregunta que surge, ante la cual todas las otras preguntas parecen triviales, es ésta: ¿Tiene el cerebro humano en sí mismo la capacidad, primero, de reconocer sus propios defectos y, segundo, de remediarlos?.

La teoría del Psicotransformismo contesta que la posición del hombre es difícil y peligrosa, pero no sin esperanzas. El cerebro, como ciertos computadores muy sofisticados, tiene la capacidad de reconocer y corregir algunos de sus errores. Para hacer esto debe usar un sistema del cerebro que, si bien existe en el hombre, no es normalmente conocido. Permanece sin uso como una poderosa máquina cuyo dueño ni siquiera sabe que la posee.

Si miramos los sistemas cerebrales que determinan el comportamiento del hombre y los otros animales, veremos que predominan dos sistemas. Siguiendo a John Lilly, los llamaremos los sistemas de detención y de partida.

Psicodinámica de los sistemas cerebrales:

partida..............................detención
acción...............................inacción
placer...............................dolor
recompensa.....................castigo

Neurohormonas:

Norepinefrina....................Acetilcolina


Los dos sistemas están íntimamente relacionados con recompensa y castigo. El sistema de partida ofrece al animal su recompensa. Es más o menos sinónimo con el centro del placer, cuyo poder fue tan dramáticamente demostrado por Olds en ratas y por Lilly en el mono. Si insertamos un electrodo en el centro del placer de una rata o de un mono y lo conectamos a una barra que la creatura pueda pulsar, tendremos una fascinante, e incluso atemorizadora, demostración del poder que este centro puede ejercer. Hora tras hora, descuidando todas sus otras necesidades, el animal permanecerá ahí oprimiendo la barra. Es, literalmente, un esclavo de su centro del placer.

El efecto del sistema de detención es igualmente dramático aunque, afortunadamente para nosotros, está localizado en una parte muy pequeña del cerebro. Este sistema cerebral castiga al hombre tan drásticamente que, si se implanta un electrodo allí y es frecuentemente activado, la creatura se decae, pierde interés en la vida y finalmente muere. La única manera de detener su depresión es activando su sistema de partida.

Es digno de mencionar que estos dos sistemas dependen para su funcionamiento de dos diferentes sustancias químicas. El sistema del placer o partida depende de la neurohormona norepinefrina; el dolor o detención depende de la neurohormona acetilcolina. Es muy importante que nos demos cuenta de cómo todos nuestros estados de ánimo y nuestro total sentido de aquello que llamamos «uno mismo» depende de diminutas trazas de ciertas sustancias químicas, las neurohormonas, liberadas en las terminales de las fibras nerviosas. Un defecto en el metabolismo de la norepinefrina puede hundir a una persona en las profundidades de una inexplicable depresión o inducir las alucinaciones de la esquizofrenia. Los médicos sacudirán sus cabezas y, si son de «orientación psicoanalítica» referirán al paciente a un colega psiquiatra, quien pondrá a la persona contra las cuerdas, cobrándole cincuenta dólares por la hora. Pero ésto es inútil, porque el problema real es químico. Todas las formas de conducta pueden finalmente estar relacionadas con eventos a nivel molecular que ocurren en ciertas áreas del cerebro. Las llamadas drogas psicotrópicas actúan en el cerebro alterando estos procesos bioquímicos.

Los sistemas de detención y de partida sustentan todas las conductas comunes. El hombre busca estímulos que activen su centro del placer. Con igual buena fe busca evitar cualquier influencia que active el centro del dolor. Se mueve como un asno entre el garrote y la zanahoria, una bestia estúpidamente dirigida por impulsos que difícilmente puede entender, en un viaje sin dirección y sin un real sentido. Ya sea tratando de capturar el placer o huyendo del dolor, es un esclavo de estos tiránicos centros cerebrales que limitan su libertad y lo transforman en un muñeco desvalido.


«Corrupta y vieja naturaleza, nos empuja vehemente.
Un aguijón es la lujuria y el otro , el dolor.»


Estas palabras, gritadas por un loco en una de las más inspiradas novelas de H. G. Wells, resumen la condición del hombre en el nivel de ser en que habitualmente existe, Pero la teoría del Psicotransformismo establece que éste no tiene porqué existir en ese desdichado nivel.

El nuevo cerebro del hombre, la neocorteza, es un grande, complejo y verdaderamente magnífico órgano, cuyo poseedor no sabe como usar. Es como un extraordinario computador puesto en manos de un ignorante y rústico labriego que no tiene ni la más nebulosa idea de para qué es. E incluso peor, el manual de instrucciones se ha perdido.

Sumado a los centros de detención y partida, que el hombre comparte con los otros animales, la neocorteza contiene centros superiores, los centros del poder y de la liberación. Aquel que pueda activar estos centros cesa de ser un esclavo de la dualidad placer-dolor. Tal persona obtiene una libertad interior aparejada a una comprensión totalmente nueva de sí mismo y de su poder, ha colmado su potencialidad y ha llegado a ser verdaderamente un hombre. La teoría del Psicotransformismo establece que aunque estos centros superiores existen en el cerebro del hombre, sólo pueden ser activados mediante esfuerzos intencionales. Es como si la naturaleza obsequiara al hombre con un soberbio regalo y luego, arrepintiéndose de su generosidad, pusiera ciertos obstáculos en su psiquis que le harán casi imposible usar el regalo. En el Nuevo Testamento, que es un tratado de Psicotransformismo escrito en clave, encontramos referencias a esta idea en varias parábolas. El centro superior del cerebro del hombre ofrece las llaves de ese estado llamado «el reino de los cielos». El hombre comúnmente no sabe que este reino existe. Si pertenece a la llamada Iglesia Cristiana, puede haber escuchado que este reino está situado en alguna parte en la estratósfera, y poblado por improbable fauna, como querubines o ángeles, o que es un estado que se obtiene después de la muerte. Pero el reino de los cielos existe en su propio cerebro. Depende de él encontrarlo. Así, en las parábolas del Nuevo Testamento, el reino de los cielos es comparado al tesoro oculto en un campo y que, cuando el hombre lo descubre, vende todo lo que tiene para comprar ese campo.

La misma idea es presentada en forma algo diferente en la parábola del hijo pródigo. Habiendo despilfarrado sus bienes en una vida disipada se encuentra reducido al nivel de un porquerizo que gustosamente se llenaría la barriga con los desperdicios de lo que los cerdos comieron. Sólo en esta deplorable situación extrema, recuerda la casa de su padre y resuelve volver allá a toda costa.

Estas parábolas expresan alegóricamente dos de los más importantes principios del Psicotransformismo. En primer lugar, antes que el hombre siquiera comience a desarrollarse, debe darse cuenta de que, mientras permanezca esclavo de los centros del placer y del dolor, su vida no es mejor que la de un animal. Es un cerdo entre los cerdos. De hecho, está más abajo que ellos porque al menos los cerdos no tienen un potencial mayor que desperdiciar. En segundo lugar, el hombre debe entender que, para entrar en el reino de los cielos en la alegoría de los Evangelios, debe estar dispuesto a sacrificar todo lo que posee.

La naturaleza no tiene previsto asegurar que el hombre desarrollará todo su poder. Entenderemos ésto al comparar al hombre con un insecto, una mariposa, por ejemplo, que pasa por varias formas: huevo, oruga, crisálida y adulto alado. La naturaleza asegura que el insecto pasará por todos estos estados. Pero el hombre, cuya última transformación interior puede ser comparada al cambio de oruga a mariposa, es forzado a depender enteramente de sus propios esfuerzos intencionales para efectuar esta metamorfosis. La naturaleza no sólo no lo ayuda, sino que además pone grandes obstáculos en su camino. Si quiere alcanzar su total desarrollo y despertar los centros superiores de su cerebro, debe trabajar en contra de la naturaleza. Más correctamente, podemos decir que debe trabajar en contra de la naturaleza en un nivel, en orden a servir los propósitos de ella en un nivel más elevado, porque la razón nos obliga a percibir varios niveles en el funcionamiento del cosmos. Los procesos que tienen lugar en un nivel pueden ser opuestos a los que ocurren en otro. No es necesario ir tan lejos como aquellos dualistas babilonios que postulaban dos principios: una fuerza de la oscuridad y una fuerza de la luz. Basta decir que el proceso que llamamos naturaleza opera en varios niveles y que el hombre se encuentra colocado entre dos niveles de ese proceso cósmico. Tiene la posibilidad de transcenderse a sí mismo y alcanzar un nivel superior de ser, o puede permanecer como está, siendo un cerdo entre los cerdos.

El Psicotransformismo se refiere a las leyes que gobiernan la auto transcendencia. En muchos sistemas de enseñanza el Psicotransformismo es comparado con un viaje. Este viaje interior es aludido como el Camino, y los diferentes niveles de desarrollo son señalados como etapas del Camino. Podemos dibujar un mapa del Camino y distinguir cinco etapas, como se muestra en la figura siguiente.





En el nivel más bajo está la selva, representada aquí como un círculo, porque nadie a ese nivel llega jamás a alguna parte. La gente se mueve en círculos como los burros que hacen girar una rueda de molino. Ellos viven entre la zanahoria y el garrote. Son arrastrados por deseos, ya sea de riqueza, fama, placer sexual, etc. o son manejados por temores, temor a la pobreza, enfermedades, cesantía. Este nivel es llamado «la selva» porque en él se vive bajo la ley de la selva: comer y ser comidos.

Más allá de la selva se extiende el bosque. Es un mejor lugar para estar que la selva. Al menos hay senderos en el bosque y algunos de esos senderos llevan a alguna parte. También hay guías y algunos de ellos conocen el terreno.

La primera etapa en el camino es pasar desde la selva al bosque. Esto ocurre cuando alguien despierta al hecho de que la vida en la rueda del molino, entre el garrote y la zanahoria, no es una forma de existencia particularmente satisfactoria. Tal persona comenzará a buscar una manera de vivir más significativa. La búsqueda a ese nivel consiste en leer libros, asistir a charlas, hablar con otros recolectando material acerca del Camino. Todo lo recopilado irá formando un entidad definida en la persona del buscador, la que es llamada en el Psicotransformismo «el centro magnético».

El buscador que entra en el bosque sólo tiene a su centro magnético para guiarlo. Este puede ser fuerte e inteligente o débil y estúpido. La función del centro magnético es poner al buscador en contacto con un guía. Cada buscador consigue el guía que se merece. Un tonto obtiene un tonto como guía, un farsante a un farsante. Una persona con discernimiento continuará buscando hasta encontrar un genuino guía. Esto no es fácil. Los farsantes son muy numerosos, los guías genuinos son pocos.

Cuando el buscador encuentra a su guía comienza una fase más intensa de trabajo interior. Llega a ser aspirante para la iniciación. En el aspirante, el centro magnético cambia lentamente a una nueva y más poderosa entidad. Esta es llamada el Observador o el Testigo. En esta etapa el buscador tiene una gran obligación: verse a sí mismo como realmente es. Sin esto, nada es posible.

El buscador verá, antes que nada, que no tiene control sobre su vida, que es mantenido en esta confusión, esta selva, por ciertas funciones que están simbolizadas en las cartas del Tarot por el Loco, el Demonio y la Rueda de la Fortuna.

El Loco representa la sugestionabilidad y la credulidad en el hombre. Se tragará cualquier cuento viejo. Vagando con la cabeza en el aire, está a punto de caer en un barranco, pero no lo nota porque está inmerso en sus sueños. Transporta los cuatro símbolos sagrados a su espalda sin saber que significa ninguno de ellos - ni siquiera sabe porqué los lleva.

El Demonio es todas las mentiras en que vivimos, las mentiras que nos decimos a nosotros mismos y las que nos dicen nuestros líderes; y la Rueda de la Fortuna es la tendencia que tiene el hombre de engancharse en actividades totalmente fortuitas y sin dirección. El hombre no sabe lo que hace. Actúa por impulsos, sin real intención y cada impulso es llamado «yo».

Con miras a entender el rol del observador, debemos darnos cuenta de que en su habitual estado de inconsciencia el hombre tiene muchos «yoes». Cada uno de ellos puede llegar a ser dominante por un tiempo. Algunos son directamente opuestos a los otros. Esto ocurre por el estado de desarmonía interior tan característico de la vida del hombre en la selva.

La función del observador es estudiar a estos «yoes». Es como un administrador recién nombrado para hacerse cargo de un negocio que está fracasando por la incapacidad del equipo para trabajar en conjunto.

El observador estudia los diferentes «yoes» objetivamente. Debe decidir cuales son valiosos y cuales peligrosos. Tiene muy poca autoridad con qué comenzar y no puede ejercer ningún control. Además carece de objetividad y puede engañarse al rehusarse a ver a ciertos «yoes» o a evaluarlos correctamente. Aquí especialmente necesita ayuda de su guía.

A medida que el observador aumenta su poder, se va trasladando gradualmente de la personalidad a la esencia. La personalidad es superficial, la esencia es profunda. Una vez que la esencia es alcanzada, el nivel de ser del aspirante cambia. Hasta cierto punto ya no es más un aspirante a la iniciación. Llega a ser un iniciado del primer orden. Ha alcanzado el nivel del hombre objetivo.

En nuestro mapa del camino localizamos al hombre objetivo al pie de la primera montaña, la montaña del poder. El ha pasado por ciertas pruebas, la más importante se llama «desnudar el falso ego». La principal característica del hombre objetivo es que no se le puede adular ni insultar. Está más allá del alcance de la alabanza y la reprobación. Se ha desembarazado de la importancia de su «yo» y se ha dado cuenta de su insignificancia.

No es poca cosa llegar a ser un hombre objetivo. Se necesitan años de esfuerzo más la ayuda de un buen guía. En verdad, puede tomarle tanto tiempo a una persona alcanzar este nivel que la vejez, el último enemigo del hombre de conocimiento, puede hacer imposible cualquier desarrollo posterior. Pero, si no es muy viejo, el iniciado de primer orden podrá embarcarse en la siguiente etapa del Camino, el acceso a la montaña del poder.

Ahora nos volvemos hacia un mapa diferente del mundo interior del hombre. El mandala que se muestra en la figura siguiente pertenece a la clase de diagramas llamados «yantras» y contiene gran cantidad de información. Algunos de estos son aplicables al mundo en que el hombre vive, otros al mundo interior del hombre.


El gran círculo negro exterior es la barrera que evita que la gente siquiera comience el gran trabajo, el gran proceso alquímico. Luego hay tres círculos sucesivos los cuales, en el mandala tibetano, serían el círculo de las llamas, el de los rayos (o dorjes) y el de los lotos. Esto corresponde a ciertas energías en el hombre, las que éste puede aprender a despertar y a usar para la transmutación interna.

Los dos cuadrados interiores del mandala representan las habitaciones cerradas de la psiquis humana. Son equivalentes a la montaña del poder y a la montaña de la liberación de la figura anterior. A las cámaras interiores se accede a través de cuatro puertas y cada puerta tiene su guardián. El hombre objetivo, aunque iniciado de primer orden, sólo está en el umbral del primer cuadrado. Para entrar en la primera habitación, debe vencer al guardián de la puerta. El guardián representa ciertos patrones fijos de pensamiento, sentimiento y percepción que mantienen al hombre en su mundo habitual. El mundo dentro del mandala no es familiar. Es, pidiendo prestada una frase de Carlos Castañeda, «una realidad separada». En la lucha por entrar a este extraño mundo, el viajero encontrará fenómenos peculiarmente engañosos e ilusorios, los fenómenos del umbral. Han sido muy bien descritos por Ouspensky en «El Nuevo Modelo del Universo», en el capítulo titulado «Misticismo Experimental». Ellos son siempre productos de la imaginación del viajero y, por muy fascinantes que puedan parecer, debe despedirse de ellos.

El que asciende la montaña del poder desarrollará los poderes o «siddhis».Quien posee estos poderes puede ejercer influencia sobre la gente que los rodea. Puede doblegarlos a su voluntad, dominarlos, hipnotizarlos, e incluso, destruirlos. Puede hacer esto porque ahora tiene una voluntad unificada obtenida mediante el proceso llamado «la batalla entre el sí y el no». En el curso de esta lucha, los «yoes» en conflicto en el ser del hombre se han fundido en una sola entidad poderosa, un maestro interno. Aquel que ha creado en sí mismo esta entidad es un hombre de poder, o iniciado de segundo grado.

Una persona puede alcanzar esta etapa del Camino sin llegar a ser un hombre objetivo. Hay ciertos atajos hacia la montaña del poder. El que toma estos atajos lo hace asumiendo riesgos. Entra al cerco sagrado del mandala llevando aun su ego personal, y será tentado a usar sus poderes para fines egoístas y a menudo destructivos. La idea del brujo perverso o del mago negro, se refiere esencialmente a alguien que ha tomado el atajo hacia la montaña del poder. En los pueblos primitivos, el «shamán> o médico brujo, es frecuentemente alguien que ha tomado este atajo. A menudo, eran más temidos por su poder de destruir que venerados por su poder de sanar.

El cuadrado más interno del mandala corresponde a la montaña de la liberación. Es lo sacrosanto del templo interior del hombre. Hacia esa etapa del Camino no hay atajos. Quien haya alcanzado este nivel de ser es un iniciado de tercer grado, un hombre perfecto, un Buda, un liberado. Es completamente imposible para alguien así hacer mal uso de sus poderes, porque ha transcendido totalmente su ego personal. Se ha vaciado de su conciencia separada para acceder a la conciencia universal. Está completamente libre, no se apega a nada. Citando al Bhagavad Gita: «El ve al Ser en todo y todo en el Ser». En él, el proceso del Psicotransformismo ha alcanzado la última etapa.

En el centro del mandala hay una mancha blanca, la cual es la semilla del mundo no manifestado, la fuente de toda vida. El mandala como un todo representa el proceso cósmico de lo no manifestado fluyendo hacia la manifestación a través de la dualidad Yin - Yang.


Robert S. De Ropp



Traducido y extractado por Carmen Bustos de
On the Way to Self Knowledge
editado por Jacob Needleman and Dennis Lewis.
Alfred A. Knopf.- New York.

Este artículo fué publicado en el Nº 2 de la Revista ALCIONE

domingo, 30 de mayo de 2010

Libro del Tesoro. Alfonso X el Sabio

Tratado del Tesoro, llamado por su difícil inteligencia el Candado, que escribió el Rey don Alfonso el Sabio. (Códice de Sevilla)

1. Llegada la fama a mis oidos,
que en tierra de Egipto un sabio vivía
con tanto saber que facer podía
presentes los casos que no eran venidos.
Los astros juzgaran, ca estos movidos
por disposición del cielo, fallaba
los casos que el tiempo futuro ocultaba,
bien fuesen presentes antes entendidos.

2. Codicia del sábio movió mi aficion,
mi pluma, mi lengua, y con humildad
postrada la alma de mi Magestad
que tanto poder tiene una pasion.
Con ruegos le hice la mi peticion,
y le mandé por mis mensajeros
haveres, facienda, y muchos dineros
allí le ofrecí con sana intencion.

3. Repúsome el sabio con gran cortesía:
maguer vos, Señor, seais un gran Rey,
no paro mientes en aquesta Ley
de oro nin plata nin su gran valía.
Serviros, Señor, en gracia tenía,
ca non busco aquello que a mi me sobró
e vuestros averes vos fagan la por
que vuestro siervo Mais vos querría.

4. De las mis naves mandé lo mejor,
e llegada al puerto de Alexandría,
el físico astrólogo en ella salía,
e a mi fue llegado cortés con amor:
en los movimientos que face la sphera,
siempre le tuve en grande manera,
ca siempre a lo sabios se debe el onor.

5.
La piedra que llaman filosofal
sabía facer e me la enseño,
fecimosla juntos, despues solo yo,
con que muchas veces creció mi caudal:
e bien que se puede facer esta tal
de otras materias, más siempre una cosa,
yo vos propongo la menos penosa
más escelente e mas principal.

6.
Tuve suso desta estudios de gente
de varias naciones, mas non ca en tal caso
delos Caldeos hiciese yo caso,
nin de los Arabes, nacion diligente.
Egipcios, Siriacos, e los del Oriente
quel Indico habitan e los Arracenos,
ficieron mi obra e versos tan buenos
que honran las partes del nuestro Occidente.

7.
El tiempo presente, ni era conocido
de crédito sano e de buena verdad
para que vos en la posteridad
non vos parezca que en algo he mentido:
lo que yo quiero es non sea perdido
la gran valía deste magisterio,
mas non quiero dar un tan grande imperio
a ome quen letras non sea sabido.

8. Por ende fingime la Sphinge Thebana
e yuso de cifras propuse verdades:
maguer sea escura por ella sepades
ca las sus palabras no son cosa vana:
si aveis entendido esta grande arcana,
non lo pongais en conversación,
guardaldo en la cifra de aquesta impresión,
si vos entendeis como esto se esplana.

9. Mi alma presume e lo pronostica,
segun que los astros falla en tal sazón,
ca aquel a quien diere el cielo este don,
a ser como Rey el cielo lo aplica:
empero seyendo de cosa non chica
aqueste tesoro, ahora de tener,
ca seyendo a demas de gran menester
mas que fue Midas a tal será rica.

10. Finida esta obra por nuestro horizonte,
subía la imagen de Deucalion,
al qual dominante por aplicación
cataba el Señor del décimo monte:
este promete corona e la fronte,
o gran principado por sus cafamientos,
o dar el tesoro a los nacimientos
ca aquesta figura en algo les monte.

11. Si sois de mi patria o mi parentela
consejo vos quiero dar no pequeño,
ca si del tesoro vos fueredes dueño,
lo deis todo a aquel que a vos lo revela:
con esto eredes señor de esta tela
si la dais a quien aquesto es poquito
ca bien tiene otro tesoro infinito
eterno e librado de toda procela.


LAPIS PHILOSOPHORUM

DEL TESORO
LIBRO II

La obra pasada del Lapis muy pura,
a tan infinita es en multiplicar
ca nunca se arredra de dar e mas dar:
es a semejanza de la levadura;
mas si vos queredes de otra fechura
los quatro elementos ver apartados,
catada como sigue en versos trovados,
ca es de facer mas breve e segura.

..................
12. Esta mageria del Lapis llamada
de diversos nombres por hombres prudentes,
ya questo fue causa que los no sapientes
cuidaron ser cosa en cosas hallada,
y la su materia a tanto igualada
es humedo y seco; ca no quiere dar
lo uno sin lo otro, ca en singular
contiene dos cosas de una vegada.

13. Supremo es el grado del seco que tiene
el humedo en grado supremo se halla,
el calido y frio en esta batalla
en grado supremo también se contiene:
de aquesta igualdad el nombre le viene
y cada qual destas y su calidad,
que el humedo junto con la sequedad
cada cual de estos una contiene.

14. El nuestro Hermes dice que es Cielo
y tierra y mar, otros que es hombre y muger:
de tal matrimonio se suelen hacer,
otras enigmas, ca sirven del elo:
la gloria e infierno mostrada en el suelo
la llaman algunos de agua y de tierra,
otros el frio que el calido encierra;
tanto los sabios varian el zelo.

15. Al antiguo Caos a mi parecer
de quatro elementos conglutinados
aqueste compuesto es asemejado,
quando discurro se viene a facer:
el Cielo y la tierra por si viene a ser;
una quinta esencia es en grado todo,
mas esta materia tiene en si tal modo
que todas las cosas viene a comprehender.

16. En esta materia se hallan unidos
los quatro elementos en partes iguales,
ca, si unos caminan, los otros son tales
que aquestos de aquellos van siempre seguidos,.
y tanto se igualan con sus parecidos
en qual vegetal, animal o minero
podeis hallar cosa mejor, como espero
que a vos será nota, como a los sabidos.

17. Tomad el mercurio así como sale
de minas de tierra com mucha limpieza
pasadlo por cuero por la su maleza,
porque mas limpieza que questa no cabe:
haced que su peso a tanto se iguale
con onzas doce al dicho compuesto,
en vaso de vidrio despues sea puesto
con otra materia, ca otra no vale.

18. Y por queste vaso coviene que tenga
espherica forma y larga garganta,
la anchura catad que venga a ser tanta
que dentro de una gran puño cerrado contenga;
la su garganta maguer sea luenga
no pase de un palmo de la vuestra mano
para que el sigilo del Egipciano
calle su boca, cual mas le convenga.

19. Y en vaso de tierra poned desta cosa
adonde cenizas circulen el vaso
hasta la garganta, y no sea escaso
en las apretar con mano preciosa;
y luego con mano muy artificiosa
un horno de barro le fabricareis,
tan ancho en redondo, ca un brazo pondremos
de grueso y medida la mas anchirosa.

20. En olla pondreis, no en el fondo de aqueste,
mas solo en su canto esté perpendida
sobre dos hierros, ca la su meida hagan diámetro en cruz medio de este;
porque el calor en todo le preste,
y luego la olla poned de carbones
en fuego tan manso que las sus pasiones
no empeza la mano, maguer que la evite.

21. El vaso del fuego así sea arredrado
que un pie puede aver, de yuso asta suso;
esté bien cerrado el horno y recluso
y el manso calor le haga buen grado:
el nuestro sentido no sea turbado,
empieza por este fuego primero;
ca, si lo hazeis igual al postrero,
y habreis echo un pecho de hombre alentado:

22. Aurá dos vegadas pasada la Luna
por los animales, ca facen el mes
al Sol, acatando el grado, ca es
llamado Sextil, sin duda ninguna
...................
fara la su Maestra, e vos con cuidado
sabreis que lo humedo ya le es menguado;
aquesta materia tan sola que es una.

23. Tal cual el tiempo en la mina hace
del Sol ayudado, y de otros influxos
quando despide a la tierra su influxo
y el humedo exala, ca en sus venas yace,
en tanto de aqueste ella se desplace,
ca en sulphur convierte la parte que fue
concluido antes, qual todo se vé
como a la Madre natural le place.

24. Aquesta es la parte que llamaron tierra
o sulphur muger, lo calido es seco,
porque quando hizo su primero trueco
la parte faltó, ca el humedo encierra:
el qual la materia, a quien hizo guerra
la ausencia que Ulises hizo de su Itaca:
tal esta viuda esferica y flaca
aguarda el marido que se le destierra.

25. Ponedle otro peso igual al primero
de timido azogue de minas muy puro;
con esta mistura obrad muy seguro
en vaso de mano de buen vidriero;
porque el primer vaso como el postrero
avrá de ser uno o su semejante,
mas si lo podeis pasar adelante
el vientre primero es mas verdadero.

26. Faced en tal guisa la obra siguiente,
ca la cimenteis al fuego de antes,
porque es a saber ca es mucho bastante
ca, si no le deis el fuego creciente;
mas antes haced que no sea ardiente
y vayan pasando noches y dias,
ca, si vos facedes aquestas porfias
ellas os darán señal excelente.

27. E veredes la obra en suma negrura
trocando aquel ser de como nació,
ca no sería ya la cosa que obró
en sus entrañas la Madre natura;
e la que antes era tan líquida e pura
en la semejanza será de la tinta;
tanto será la forma distinta
de aquel ser primero de aquesta criatura.

28. No viste la casa ca fizo la seda
por si el gusanillo a donde murió,
allí su cadaver por muerto fincó
en casa, ca fizo en donde se enreda:
ca a la corrupcion en esta non veda
en se refugir en forma distinta
de la su primera, pues nace y la pinta
uy vive con alas en forma mas feda.

29. Así nuestra obra comienza a vivir
de espiritu nuevo en nueva sustancia,
donde dispone la perseverancia
de cuerpo a quien sangra le vino a servir:
non consintedes os vuelvo a decir,
ca mayor fuego la faga combusta
ca así la fará colerica, adusta
y al cuerpo la sangre vendrá a destruir.

30. En donde vereis el mas excelente
secreto de aqueste que es obra divina;
maguer que al olfato parezca a retina
supuesto que olor muy malo se siente,
señal es llegando a aqueste accidente
el punto mas grave de aquesta lavor;
y así sustentad el mismo calor
en su primer grado permaneciente.

31. Despues de pasado el primer color
vereis otros muchos en sus diferencias
ca, son semejantes en sus dependencias
al arco de Iris en su resplandor:
con la sequedad del liquido humor
viene a ser esto de varia pintura
hasta llegar a suma blancura,
adonde aumentad un poco el calor.

32. Non vos fatigue, amigo, la obra
ni se desatine la vuestra paciencia;
ca, este es el vinculo de vuestra herencia
quando a la piedra lo blanco le sobra:
ca la fixacion entonces se obra
y no puede ser jamas desunida
e aunque por fuego fuere ella encendida,
pues su fixacion entonces se cobra.

33. Creced, como os digo, el fuego en un grado
hasta llegar a tanta blancura
que se asemeje a la nieve muy pura
la qual Elixir de plata es llamado:
mas por ser el Sol metal mas preciado,
dexadlo en el vaso con el mismo fuego
fasta la piedra venir a ser luego
en color cetrino el blanco mudado.

34. Ende creced el fuego otro grado
hasta llegar al roxo muy puro,
en todo uniforme mostrandoos seguro
el cuerpo en lo alto del vaso elevado:
sera duro y leve según he notado
diaphano y claro color de Rubi
....................
porque el gran Dios de mi sea alabado.

35. En vaso de barro aquesta metedla
que tenga cubierta de oro cual él, como cazuela, y de este y de aquel
ca junta con lienzo, y con barro asida
en que tres vegadas pueda ser metida
por el cuerpo la piedra para su grandor
y al reverbero del fuego y calor
de llamas de leña hareis sea cocida.

36. Aquí pues la piedra se hará calcina
dentro de diez paralelos del Sol
y al fin sacadla de aqueste crisol,
será hecho polvo la gran Medicina;
primera materia que a todo se inclina,
do no ay calidad por ser quinta esencia,
ca todo se aplica y tiene potencia
para toda cosa a que se encamina.

37. En este principio de naturaleza
no es oro, ni plata, ni otro mineral
n forma sujeta a algun vegetal,
mas disposicion que a todo endereza:
si al oro se aplica, del toma firmeza
para convertir en oro las cosas;
si al hombre, lo mismo por obras famosas
le da suavidad con suma certeza.

38. Debaxo de este oro que es impalpable
catad que se falla un atierra luciente,
empero muy negra y resplandeciente,
mas no es para cosa que sea loable:
....................
bien que es menguado de toda fusion
e si en los metales no hace impresión
ca su sequedad es mucho admirable.

39. Mas sed vos quitado de restituir
a la sequedad el humedo, quando
por partes iguales se viena ajustando
quanto es la mageria de vuestro Elyxir:
limpio el azogue habeis de añadir
de pesos iguales, y todo en mistura
en el mismo vaso, o otros su hechura
tenudo sereis de lo recluir.

40. Y como primero hicisteis del fuego
así lo faced en este camino:
que en tiempo mas breve el negro divino
vereis y colores de su primer fuego;
y hasta llegar al roxo que luego en piedra se torna mas que el Rubí
de vista excelente cual es la que vi:
el que no lo cree sabed que va ciego.

41. Por claras palabras la verdad os digo
y como lo hice, y vi su valor
así lo faced con grande primor,
ca no es engaño pues yo soy testigo;
y al Dios de las gentes por ello bendigo
ca, como sabeis, me hizo abastado
de ciencia, y riqueza, de amor y estado,
pues de estos jamas anduve mendigo.

42. Y si vos quereis que aquesto convierta
en ciento una parte aquesto infinito
e antes que tenga fermento oscito,
seredes tenudo por cosa muy cierta:
a ciento de azogue en luna no muerta
estando caliente, ponedvos ayna
una de aquesto, será Medicina
ca sin para oro, no cierra la puerta.

43. Del Sol calcinado juntad una parte
con quatro de azogue bien puro y purgado
y a quatro de aqueste le serán juntado
una de vuestro Elixir, según arte:
en vidrio lutado ponedlo a un aparte
e encendedle de suso fuego de carbones
e diez dias, si sufre aquestas passiones,
para convertirle será grande parte.

44. Y vos si quereis hacer proyección,
poned en crisol cien partes pesadas
de azogue con brasas de fuego inflamadas,
le fagan sentir la su inflamacion;
y cuando el azogue padezca passion
y en horno comienze a quererse ir,
echadle una parte de vuestro Elyxir;
en somo ponedle de barro un tapon.

45. A poco de rato dexadlo enferiar,
será para muchos de gran Medicina
cien partes de azogue purgado domina
en oro muy puro lo hace tornar;
mas si vos quereis mas escatimar,
en plomo faredes esta operación:
que no se recela por la su impresión
a todo metal en oro tornar.

46. A todo se aplica, y en si lo convierte
en un natural bien complexionado,
la mitad de un grano de aquesto tomado
por boca le hace al hombre ser fuerte:
....................
que tanta salud no tubo ninguno,
y el tiempo que a todos es importuno
aqueste le lleva sano hasta la muerte.


Alfonso X el Sabio

EL FIN DE HIPATÍA/Mario Satz



La mujer dejó los poliedros regulares de madera junto a la ventana que daba al mar, suspiró e hizo caso omiso a la gritería que llegaba desde la calle. Hacía menos de una década que la turba cristiana había destruido la biblioteca del Serapeum, llamada la Hija. Ahora, en la Madre, ubicada en el corazón mismo del Museion fundado por el rey Ptolomeo Soter, los restos del vástago habían vuelto al seno fresco de su progenitora junto a los papiros enrollados con las fórmulas de Babilonia, las letanías de Menfis y los versos de Calímaco y Teócrito. Los textos de metalurgia y medicina subían por las estanterías de madera muy cerca de las albercas en las que nenúfares tranquilos desplegaban blancos de paz sobre una crispación tan invisible como inminente. La mujer había hablado con sus alumnos por la mañana para explicarles la precisión de Platón en sus juicios geométricos, agregando que nada era más universal que el triángulo, el círculo y el prisma. Diciéndoles que así estaban escritos los íntimos secretos de la naturaleza, en figuras y números.

La mujer tenía la sensación de vivir en una nave de luz que con dificultad surcaba una negra tormenta entre olas de ignorancia, desprecio y futilidad. Era respetada por sus discípulos y amigos y, a su vez, como alumna de los maestros del Museion, respetaba a sus ancianos mentores. Se sabía viviendo en un área de privilegio que constituía, también, la prolongación didáctica de un foco cultural anterior. Muy cerca de allí, entre las ásperas pirámides ocres de los primeros faraones, la Per Ankh o Casa de la Vida había sido, para los escribas y sabios, una suerte de Museion. Todas las bibliotecas eran hijas de otras bibliotecas como los hombres hijos de las mujeres. Más allá de la serenidad de los papiros y más acá del instrumental de los astrónomos y los físicos, se oía el ronco jadeo de la masa liderada por Cirilo, el hirsuto patriarca. Intolerante y cruel. Aquel para quien un dios nacido en Palestina, muerto y resucitado no tenía nada que ver con Osiris, ni su madre virgen con Isis la Sabia, ni el pomposo amor por el prójimo con el prójimo real.

La obra de la mujer abarcaba tres textos sobre geometría euclidiana comparada con la arquitectura egipcia más un libro de dibujos. En esos momentos culminaba otro sobre la filosofía de lo curvo y de lo recto. Era morena, pequeña y tenía ojos claros. No se había casado, pero conocía a los hombres lo suficiente como para tolerar sus fatuidades, apartarse de sus iras y admirar sus candores. Si los números de oro de Pitágoras hubieran sido criaturas las hubiese desposado o adoptado, tanta admiración y belleza le merecían. En ello pensaba al salir del Museion a la hora en que la clepsidra del patio marcaba el declive del sol. Subió a su vehículo y dio orden al servidor nubio de que la llevara a su casa. Soplaba una brisa que olía a incendio, a carne quemada, y llegaba hasta ella envuelta en alaridos. La mujer no tuvo tiempo de saber si aquello era una plaga de langostas gigantes o la horda del patriarca Cirilo. La golpearon, desmayaron y llevaron al Serapeum. Con manos sucias y ansiosas arrancaron las baldosas geométricas que ella misma había dibujado en la biblioteca Madre. Eran azules, blancas y rosadas. Los golpes le quebraron primero los brazos y luego los pies. El dolor la paralizó y el tufo del incienso que esparcía sobre las baldosas el patriarca Cirilo le pareció abominable. Vio estrellas que nacían bajo los golpes, tenues formas del padecimiento. Vio morir con ella a Platón y a Plotino, a Porfirio y a los teoremas de Filadelfo que, en cierto modo, eran ilustrados por aquellas piezas cuadradas y duras, instrumentos de su muerte. Unos momentos antes de desvanecerse para siempre pensó que la cultura de los hombres comenzaba arrastrándose, jadeando, llorando y amando hasta llegar a la cifra vertical, al momento sin sombras del mediodía arquitectónico para, tras mirarse unos instantes en los ciclos eternos y los espejos de cristal de los axiomas, volver a caer en el llanto y la ciénaga de los sentimientos, entre el desprestigio del pensamiento y el orgullo de las lágrimas y la sangre, que anega por igual y en su denso fluir suspiros de amor e ideas de pena. Allí estaba ella ahora, desgarrada, tendida como un papiro verde destrozado por el viento del odio sobre la geométrica herencia de los sabios helenos. Antes de expirar se dijo a sí misma que:´´ Rota la perfección de las formas, desquiciado el saber, un errático alarido proclama la furia de su fe´´.

La mujer se llamaba Hipatía y murió asesinada una tarde de otoño del año 415 en Alejandría. Poco más de mil años después, desconociéndola, el monje cristiano Luca Paccioli la honró venerando los mismos poliedros platónicos en una obra cuya divina proporción aún nos asombra. La belleza se detiene en el número, pero el número acaba, tarde o temprano, por destrozarla.

Mario Satz